Ministros y ministras

La prueba (si es que hacía falta alguna) de lo mucho que nos queda por recorrer hasta alcanzar una sociedad realmente igualitaria entre sexos no es la cantidad de “babayaes” (por no mencionar las cretineces, las imbecilidades y algún que otro insulto) que han vertido ciertos medios de comunicación estos días ante el anuncio de la composición del nuevo gobierno.

No, la verdadera prueba es que sea noticia el hecho de que haya tantas o cuántas mujeres en el gobierno. Cuando lo normal, lo lógico, lo que es “de cajón” es que fuera irrelevante que todo el gobierno estuviera compuesto por hombres, todo por mujeres o por hombres y mujeres mezclados en las proporciones que fuera. O sea, que haya X mujeres en un gobierno no debería tener más importancia informativa que el que hubiera X personas rubias o X personas de nariz aguileña o X personas bajitas.

Mientras cosas como ésta sigan siendo noticia, me temo que aún nos queda un camino muuuuy largo por recorrer.

Y aprovecho para comentar que ciertas frases, por muy bienintencionadas que sean, me resultan un tanto inquietantes y hacen que se me disparen las alarmas. Me refiero a expresiones que he oído estos días varias veces y que irían todas más o menos por el mismo estilo:  “qué más da que sea una mujer, habrá que juzgarla por su capacidad”.

¿Y por qué veo “algo turbio” -como diría mi amigo Chus Parrado- en ese tipo de comentarios? Por la asimetría de la idea, por el hecho de que carece, por usar terminología física, de antipartícula. Porque nunca he oído decir, de un ministro masculino, “qué más da que sea un hombre, habrá que juzgarlo por su capacidad”. Parecerá una chorrada. Y a lo mejor hasta lo es. Pero no sé…

POSTDATA: Y sigo pensando que los cupos y las leyes de paridad son de lo más estúpido, reaccionario y anti igualitario que se ha inventado. Y que, a largo plazo, terminan siendo más dañinos que otra cosa para el colectivo al que supuestamente se pretende favorecer. Y si no, al tiempo.

2 comentarios

  1. ¿Bienintencionadas? Ah, Cándido ¿Qué harían todas esas asociaciones feministas que viven de las subvenciones y del mecenazgo del dinero público si las mujeres por fin alcanzasen la igualdad real?
    ¿Y dónde iría todo ese dinero para sindicatos y patronales para mejorar la integración de las mujeres en el mundo laboral? Porque a las ongs, de cualquier tipo, sin duda les interesa que vivamos en el mejor de los mundos posibles.

  2. Si hay tantas noticias sobre ello es, entre otras cosas, porque desde el propio gobierno, Zapatero a la cabeza, no ha parado de repetir que era el primer gobierno de la historia con más mujeres que hombres. Tanto que me da por dudar de que se haya nombrado por criterios de idoneidad para el cargo en lugar de un criterio puramente sexual.

    Yo, en cuanto a igualdad de derechos, creo más en lo que me diga la fría estadística, y todavía no he visto ninguna en las que se me diga la inserción laboral de mujeres y hombres, y los sueldos, por franjas de edades. Está claro que la estadística bruta va a dar, hasta dentro de al menos 20-25 años que hay más hombres en puestos de responsabilidad y que los hombres cobran más, pero eso es sobre todo por el segmento superior a los 50 años, así que hay bastante trampa.

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