¿La pincelada final?

¿Cuándo está completa una obra?

A veces pienso que nunca.

Cuando escribí, en 1993, La sabiduría de los muertos, apenas consulté nada, más allá de las obras originales de Conan Doyle y algún dato sobre el Necronomicon. Escribí la novela de corrido, en poco menos de un mes, y así salió a la calle tres años más tarde, tras ganar el Premio Asturias de novela.

Con los años, fui consiguiendo nueva información. La lectura de la biografía de Lovecraft escrita por L. Sprague de Camp, por ejemplo, me dio datos valiosos, igual que lo hicieron un par de artículos sobre Amanecer Dorado y Aleister Crowley.

Cuando Bibliópolis decidió reeditar mi novela holmesiana bajo el título de Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos, aproveché para incorporar aquellos datos a la historia. Introduje a Crowley en ella, por ejemplo (algo que me vino muy bien años más tarde, cuando me puse a escribir Sherlock Holmes y la boca del infierno) e hice que quien viniera a Inglaterra a robar el Necronomicon fuera, en lugar de un tío inventado de Lovecraft, su propio padre.

Creí que ahí se había acabado. Un par de pinceladas que no habían cambiado sustancialmente la novela, pero la habían hecho un poco más completa, le habían dado un acabado más pulido.

Sin embargo, la lectura de Conan Doyle, detective hace unos meses me hizo replantearme la relación que había establecido en el texto de la novela entre Sherlock Holmes y su creador; y confieso que pensar en ello me hacía sentir intranquilo. Sentía que no había descrito las cosas correctamente y ansiaba tener una oportunidad para remediarlo.

Esta ha llegado. La reedición que Alamut prepara de Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos me ha permitido volver sobre mi texto y revisar, por un lado, la personalidad del Arthur Conan Doyle que aparece allí como personaje, y por el otro, su relación con el famoso detective.

No han sido grandes cambios, en ninguno de los dos casos. Entre la edición de 1996 y la de 2004, las diferencias son escasas. Y lo son más aún entre la de 2004 y ésta de 2008. Cambios pequeños, apenas perceptibles en ocasiones, pero que creo que han ido dejando la novela más redonda, más cerca de lo que había en mi mente cuando me senté a escribirla.

¿He acabado aquí? Me gustaría pensar que sí, que estas últimas modificaciones son, en efecto, las últimas. No quisiera pasar el resto de mi vida volviendo una y otra vez sobre la misma novela, añadiendo una pincelada aquí y eliminando un borrón allá.

Pero, claro, cuando en 1993 escribí La sabiduría de los muertos no tenía ni idea de que sería el inicio de una serie.

Así que…

9 comentarios

  1. ¿Escribiste la novela en poco menos de UN MES?
    :O
    No te habrás equivocado y querías decir “poco menos de un año”?

  2. Bueno, hay otras cosas que escribe más despacio…

    (Y, Rudy, ya que parece que estás de ánimo corrector, a ver si corriges también el final de Jormungand. Casi mejor, incluso, si reescribes entero todo el último tercio.) :P

  3. Bueno, cuando las cosas funcionan a la primera, escribo bastante rápido, es cierto. Y en el caso concreto de La sabiduría de los muertos era casi como ir escribiendo al dictado: todo surgía por sí solo, casi sin esfuerzo.

    En cuanto a Jormungand, un repaso de algunas partes no le vendría mal, cierto. Pero en concreto el final no pensaba tocarlo gran cosa, me temo.

  4. Si la reedición de La sabiduría de los muertos se publica en Alamut, ¿qué pasa con Bibliopolis, el antiguo sello editorial de Luis G. Prado? ¿Es la misma empresa con un cambio de nombre? ¿Qué pssará con el resto de títulos que Bibliopolis tenía en preparación?

  5. Pues… me temo que eso tendrá que decírtelo Luis, como comprenderás. Sé que Alamut reeditará algunos títulos de Bibliópolis y sacará algunas novedades previstas originalmente para el antiguo sello. El resto de sus planes editoriales tendrá que ser el editor quien los comunique.

  6. A mí me coincidió la lectura de “Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos” con un esguince de tobillo que me tuvo varios días inmovilizada, así que no me equivoco mucho si digo que lo leí en dos días.

    Por cierto, que cuando empecé a leer tu blog no te relacioné con el libro. Hasta que no lo mencionaste algún tiempo después en un post no me di cuenta.

  7. A ver si con la reedición me puedo leer el de la sabiduría de los muertos, que me leí el de la boca del infierno y me quedé con la sensación de que ese me iba a gustar más.

    A ver si consigues que el wordpress, cuando da un error, te devuelva a la pantalla sin borrarte los campos, que reescribir el mensaje es tedioso.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.