El juego de Caín

Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo nuevo de César Mallorquí y, por algún motivo (supongo que, en el fondo, tal como él mismo ha dicho alguna vez en su blog, puros prejuicios) no terminaba de decidirme con sus novelas juveniles.

El juego de Caín ha sido la oportunidad que esperaba y confieso que, en cuanto supe de su publicación, estaba buscando el momento adecuado para ponerme con ella e hincarle el diente como se merecía.

Y el momento ha sido esta pasada Semana Santa, durante mi, llamémosle así, “retiro cántabro”. Allí, entre un poco de turismo (no mucho, que el tiempo no acompañaba), conversaciones interminables, unas cuantas partidas de juegos de mesa y de cartas (incluido el descubrimiento de un nuevo juego, el adictivo “Nomeacuerdo”), algo de movimiento frente a la Wii y un pequeño rol en vivo, encontré el tiempo para devorar la novela una mañana en el lapso que medió entre el desayuno y el mediodía.

He dicho “devorar” porque, una vez comenzada la lectura, fue casi imposible abandonarla. Escrita con soltura y eficacia, con unos personajes bien delineados e interesantes, una trama que avanza de un modo tan inevitable como atrayente y un misterio eficazmente envuelto y convincentemente desvelado, El juego de Caín muestra un César Mallorquí en plena madurez como narrador. Y es una espléndida madurez.

Es, en cierto modo, una novela negra de factura clásica, con su característico narrador (narradora en este caso) en primera persona, su disección afilada de ciertas partes de la sociedad en la que vivimos y, como no podía ser menos, la sensación de fracaso y frustación con la que el detective se queda tras la resolución del caso. César actualiza esos elementos, clásicos del género, como ya he dicho, y los integra en un Madrid contemporáneo y perfectamente reconocible (y creíble) por el que va moviendo sus personajes con eficacia.

Literatura de género, sin la menor duda, con vocación de serlo y sin avergonzarse lo más mínimo por ello. Y literatura de género de primera calidad, eso desde luego. Confieso que estoy impaciente por leer la siguiente novela de esta serie. Porque habrá más novelas con estos personajes, de eso estoy seguro (el propio César lo ha confirmado en su blog), como también estoy seguro de que me atraparán desde las primeras páginas, como ha hecho ésta.

Si tuviera que ponerle un pero a la novela (y ya es ponerse pejigueras) sería la breve introducción de tres páginas que, la verdad, resulta redundante y no aporta nada al conocimiento de personajes o ambientes. La novela no necesita esa introducción y creo que funcionaría mejor con una inmersión directa en la historia (todo lo que se cuenta ahí nos será mostrado de forma paulatina a lo largo del libro). Un “pero” muy menor, en todo caso, y que no empaña esta estupenda novela.

Quiero más, por si no había quedado claro.

13 comentarios

  1. Caray, Rudy… Glub… (sonrojo) Muchas gracias, amigo mío; tu opinión, créeme, es muy valiosa para mí. Gracias de todo corazón :)

  2. No, gracias a ti. Me lo pasé de miedo con la novela, como pueden atestiguar quienes me vieron ponerme a leerla y no soltarla hasta que la terminé.

    Ah, y lo de que quiero más va en serio.

  3. como pueden atestiguar quienes me vieron ponerme a leerla y no soltarla hasta que la terminé.

    Por no hablar de que gruñías si alguien intentaba decirte algo, so sociópata. :P

  4. Por cierto, que hablando del rey de Roma ¿puede conseguirse de alguna forma la de “El abismo te devuelve la mirada”, u qué?

  5. Pues… no sabría decirte.

    Lo que sí que te puedo comentar es que, si todo va bien, este año será reeditada.

  6. No, para nada. Son novelas independientes. Comparten la protagonista, pero cada novela cuenta una historia cerrada. Así que son disfrutables de forma independiente. Aunque te recomiendo las dos.

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