¿Descalabro necesario?

Decía un titular de la Sexta algo así como: “Primera víctima de las elecciones: Gaspar Llamazares”.

Y es que se podrán discutir muchas cosas sobre estas elecciones (y sin duda se discutirán, no os quepa duda), pero lo que no se puede negar es que para Izquierda Unida el resultado electoral ha sido una hostia en todos los morros (y perdón por mi francés) por parte de los votantes. Sí, ya sé que ha habido otro golpetazo de órdago: el de Esquerra Republicana, pero no me parece comparable ni en alcance ni en intensidad al de Izquierda Unida (por otro lado, confieso que me interesa lo que le pase a IU y hasta diría que me gustaría que gozara de buena salud, cosa que no me pasa con los encantadores muchachotes de ERC, cuya desaparición del panorama político no sólo no me preocupa, sino que me parecería una buena noticia).

Llamazares, y es de agradecer, ha sido coherente con el resultado y ha dicho que no piensa presentarse a ningún cargo dentro de la coalición ni del partido. Una postura coherente, por otra parte, en medio de una declaración que estaba repleta de incoherencias: porque no es de recibo decir que asumes por completo la responsabilidad de lo que ha pasado para luego, casi sin pararte a respirar, echarle la culpa una y otra vez al “tsunami bipartidista”. En mi pueblo a eso no lo llaman “asumir toda la responsabilidad”, sino echar balones fuera. Y más cuando, en mi opinión, ese “tsunami bipartidista” ha sido favorecido por la actitud de Izquierda Unida.

Que hay interés por parte de los dos grandes partidos nacionales (y sin duda por los medios de comunicación afines) para que el bipartidismo se instale en la mente del electorado como lo normal, lo fetén, lo que debe ser, es indudable. Pero no lo es menos que la actitud de IU en los últimos años ha favorecido todo eso. Que ha sido la falta de una alternativa viable (y sobre todo creíble) al gran partido de centro-izquierda una de las cosas que han favorecido el asunto. (Hay otros factores, claro, como podría ser la incapacidad del PP para librarse de toda esa “derechona” carpetovetónica, meapilas y nostálgica que debería extirpar para poder convertirse en un partido de derechas civilizado, pero ése ya sería otro tema.)

Y es que no te puedes pasar todo este tiempo sin una voz propia y coherente, sin apenas personalidad, apuntándote al carro de cuanta ideología molona y de moda te pase por delante de las narices, venga o no a cuento, sea o no coherente contigo, a ver si arañas unos votos, vagando de un lado a otro sin que nadie, y mucho menos tú, parezca saber hacia dónde vas o si tan siquiera vas hacia algún sitio… no puedes ponerte a hacer eso y esperar que no te pase factura.

Me he pasado los últimos años, cada vez que se acercaban unas elecciones, o los dirigentes de IU hacían éstas o aquellas declaraciones pensando “Carrillo, ¿dónde estás?” o incluso “Anguita, ¿por qué te has ido?”. Izquierda Unida tenía el potencial para convertirse en la tercera fuerza política del país, quizá nunca mayoritaria, pero lo bastante vital e importante para ser, llegado el caso, fundamental para su gobernabilidad. En lugar de eso ha ido languidenciendo en medio de una indefinición ideológica y una falta de impulso y de objetivos que la han llevado al lugar en el que está.

Podríamos hacer el chiste aquel de “Cuando llegó Llamazares, IU estaba al borde del abismo. Con él, ha dado un decidido paso al frente”.

Aunque no, porque ni siquiera ha sido capaz de descalabrarse con decisión. Lo ha hecho con la misma actitud de aguachirle mediatinta, de indefinición, de “no sé de qué voy ni adónde” que se ha convertido en el estigma de Izquierda Unida en estos años.

Espero, pese a todo, que el descalabro sea para bien. Que la crisis que ahora se abre (y que debería haberse abierto hace años) sea lo que IU necesita para convertirse en un partido con energía, con un objetivo claro y una voz propia que pueda llegar al electorado. Y espero, dentro de cuatro años, poder detenerme ante su papeleta y considerar, al menos, la posibilidad de que merezca la pena votar por ellos. Que ya va siendo hora, coño.

71 comentarios

  1. Yo tengo serias dudas sobre que Jesucristo existiera. Al menos el Jesucristo que vendió (con éxito) San Pablo, y que estaba hecho a su medida y convenincia. Un producto fabricado con retazos y plagios de aquí y de allá, pero que funcionó y se vendió estupendamente.

  2. Hmmmm… ¿Acabo de ser tildado de ignorante por un defensor de una institución que quemó en la hoguera a Giordano Bruno por afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol? ¿En que me convierte eso? ¡Oh, espera, eso es otro LUGAR COMÚN! Otro topicazo (excepto para Bruno, claro). En realidad se trató de un errorcillo. Lo pasado pasado. Pelillos a la mar. Puede que salgamos en televisión diciendo que los condones no sirven de nada frente al SIDA (y si alguien se muere por nuestras mentirijillas no pasa nada, porque irá al Cielo) o afirmando que está demostrado que la homosexualidad es una enfermedad de degenerados. Pero ya no quemamos nadie. Hoy no.

    Eduardo, yo nos soy quien para repartir carnets de catolicismo, cierto, pero el Catecismo -que la mayor parte de los católicos no se han leído- sí, y es tajante respecto a muchas cosas. En particular respecto a las que he mencionado.

    Y por lo demás no voy a intentar argumentar nada porque no tiene ninguna utilidad. Si el catolicismo es un pensamiento a la defensiva es porque tiene una historia detrás y se lo ha buscado bien y a conciencia. Tiene además unos modos que saltan a la mínima en cuanto se arrincona a un católico y no puede contraargumentar, que es insultar al oponente, llamarle ignorante, difamarle, intentar hacer mofa de él… (el nick es Skalagrim, diminutivo Skala, pero si crees que llamándome Ska haces alguna gracieta no voy a detener tu goce de intentar ridiculizar el diminutivo de un nick). Yo por mi parte voy a seguir llamándote Eduardo.

    Respecto a la ignorancia, no voy a decir que no. Haber leído a Tertuliano, a Ambrosio de Milán, a Agustín o a Tomás de Aquino probablemente no me ha hecho mucho más sabio, pero si me ha dado algunas bases con las cuales opinar acerca del catolicismo. La historia de las religiones siempre me ha interesado como parte importante de la Historia en su conjunto, y la de mi propia religión más aún. Pero como estoy seguro de que todos los buenos católicos han leído y estudiado sobre dogma y teología tanto o más que yo -¿que beata de misa de domingo no ha leído a Juan Crisóstomo de vez en cuando, entre programa y programa de Ana Rosa…?-, sí, es muy posible que sea un ignorante de tomo y lomo.
    Pero no un fanático. Lo cual, por supuesto, dificulta mi permanencia en el catolicismo, ya que la inteligencia con la que he sido dotado por el Buen Dios imposibilita que comulgue con ciertas ruedas de molino.

    Asumo pues tu postura ofendida, tus intentos de befa, tus insultos y tus salidas de tono acerca de llevar pantalones o no. El catolicismo siempre termina diciendo que si hace falta, se echará mano de la vara. Lo que me diferencia precisamente de laicos, agnósticos y demás gente civilizada y razonable que se opone a la Religión y fracasa es que estoy de acuerdo con ese principio: a menudo hace falta la vara y unos cuantos buenos golpes para mantener a cierta gente en su sitio, o antes de que te des cuenta están gobernando tu vida y haciendo quemas de herejes como si tal cosa.

    “La mujer es un defecto de la naturaleza, una especie de hombrecillo defectuoso y mutilado. Si nacen mujeres se debe a un defecto del esperma o a los vientos húmedos”, decía Tomás de Aquino. Si le hubieran dado unos buenos estacazos en los dientes cuando dijo eso habría vuelto de cabeza a sus reflexiones sobre las Vías, y la Filosofía habría salido ganando. Y los demás también.

  3. Skalagrim, desconocía el apócope correcto de tu nick, así que disculpa, no hubo mala intención en eso. Debería haber tenido más mesura al considerar algunas afirmaciones como las que tú y quizá algún otro habéis hecho. Realmente me cuesta ser comedido cuando a casi nadie parece exigírsele tal comedimiento, bien en las formas, bien en las opiniones. Estoy dispuesto a que tratemos de intercambiar de nuevo nuestras opiniones y convicciones, en este u otro foro, con mejor actitud y -quizá- menos prejuicios mutuos.

    Permitidme hacer un intento de conciliación de actitudes qiuzá para terminar el hilo: Mi intención en este post ha tratado de mostrar algunos conceptos, motivos y perspectivas que me pareció que se desconocían. Ni convencer, ni enseñar, ni predicar, ni evangelizar han sido mis pretensiones. Podrían, pero no lo han sido. En esa muestra de información que he hecho no he profundizado en aspectos teológicos por una sencilla razón: no tengo esos conocimientos. Sólo he expuesto lo que sé, repito, con intención informativa, para aportar al debate y abierto a la réplica y al razonamiento. Las formas seguro que podrán mejorarse en otra ocasión.

    Por otra parte, Juanmi, para mí es muy interesante lo que dices de Pablo de Tarso, yo no lo había considerado en profundidad antes ¿puedes recomendarme algún enlace (o libro) con información que contraste el mensaje de Jesús contenido en los Evangelios con la teología que emana de las cartas de Pablo?

  4. dijo: “el mensaje de Jesús contenido en los Evangelios”
    ¿En qué evangélio? Porque difiere muchísimo de uno a otro. En Mateo 15 llega a llamar “perrillos” a los gentiles, y deja bastante claro que a él sólo le interesa salvar a los judíos. “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.”

    Pablo se pasó por el forro todo esto y vio que el negocio estaba en los gentiles. Se enfrentó por ello con el hermano mayor de Jesús, Santiago, que tenía muy claro que ellos estaban allí para lo que estaban.
    Lo llamaron al orden, pero Pablo ni puto caso que les hizo y siguió a lo suyo, convirtiendo gentiles sin necesidad de que estos se circuncidasen.
    Pero es curioso que fianalmente los judios no se convirtieron al cristianismo, y en cambio Pablo sí triunfó convirtiendo a los gentiles. Así que, ya ves que la que triunfó fue la visión de un tipo que ni siquiera había conocido a Jesús, en contra de la del propio hermano de Jesús y de sus discípulos.
    Y Pedro nunca estuvo en Roma, eso es un cuento.

  5. Juanmi, alguna vez he leído este tipo de textos de los evangelios y he sentido la imcomprensión e incongruencia inicial que provocan. En unos casos se puede optar por literalizarlos o en otros por interpretarlos. Hacer esto último de forma correcta y completa está lejos de mi alcance, por lo que recurriré a Internet ya que no tengo ahora mismo a nadie lo suficientemente versado en teología a mano.

    Esa interpretación está lejos de mi alcance, por tanto, pero no de mis intenciones, que son tratar de entender qué quiere decir en este caso Mateo al referir este episodio concreto del ministerio público de Jesús. De hecho, si nos vamos a la literalidad, el original griego no dice siquiera “perrillos”, sino directamente “perros”, que es como despectivamente aludían los judíos a los gentiles. Y si esto sucede en el Nuevo Testamento, en el Antiguo no te digo: no quieres sopa, pues toma dos tazas. Conste, espero que me creas, que no voy buscando una explicación que me encaje en mi esquema de creencias, sino una explicación que me encaje desde la expectativa más abierta a la razón.

    Como seguramente coincidiremos en que tomar la literalidad de la Biblia sin interpretación ni contextualización no es lo más apropiado, ni para una exégesis laica, ni para una interpretación cristiana, optaré por esto último.

    En este caso, lo que he podido entender en por ejemplo este enlace (cuidao, es un poco tocho) que casualmente no es católico pero me parece una apropiada interpretación es que Jesús ejerce su ministerio a los judíos principalmente, no sólo porque lo es, sino porque Él supone una continuación de la Ley Judía sin despreciarla, supone una transformación radical de la misma pero sin echarla abajo, es algo así como la nueva versión de Moisés, quien obtuvo de Dios la Ley y la alianza para salvar al Pueblo de Dios (sólo judíos) mientras que Jesús crea una nueva alianza que incluye a los gentiles, pero no solo a ellos, sino -y especialmente- a las mujeres y a los enfermos e impuros no judíos, que eran menos que gentiles, eran menos que perros: a los bienaventurados, concretamente. A por esos repiten continuamente los evangelios que vino Jesús. Basándome en muchísimos otros apartados de este u otros evangelios, yo no tengo dudas de que Jesús ofrece la salvación también y de forma inequívoca a los gentiles, pero reconozco que es chocante hacerse a la idea según esos versículos de Mateo.

    En cuanto al resto, no acabo de ver el negocio de Pablo en evangelizar porque murió martirizado por eso mismo. Tengo mucha curiosidad (porque lo desconocía) en estas afirmaciones en las que dices que a Pablo “lo llamaron al orden” y que “Pedro nunca estuvo en Roma”, trataré de informarme más al respecto; si tú tienes alguna referencia que me pueda ayudar, te lo agradezco. Yo comenzaré por lo que dice al respecto la enciclopedia católica, que es más tocho que lo anterior, por cierto.

  6. No me interpretes literalmente cuando digo “negocio” :-) Era una broma. El “negocio” de Pablo fue convencer a la gente de lo que él creía. Y no hay duda de que era un hombre apasionado en esto. Tanto cuando perseguía a los cristianos, como cuando se puso de parte de ellos, siempre actuó con pasión.
    Lo que quería demostrar (y no voy a entrar ahora en las interpretaciones que hace la Iglesia de todo aquello que no le encaja de la Biblia) es que no hay una imagen sólida de Jesús en los cuatro Evangelios, y que su personalidad cambia de uno a otro (en San Juan ya es la leche). El relato de su nacimiento está fusilado del nacimiento de Krisna (incluso con el detalle de la matanza de inocentes), los textos romanos no registran ese curioso “empadronamiento” que obligó a toda la población judía a viajar de un lado a otro (algo inconcebible, por otro lado). Es más, los romanos sólo citan a Jesús en una ocasión, Josefo, y en un apunte muy sospechoso que parece ser un añadido posterior.
    Por lo tanto, ¿existió Jesús o fue una secta judía más a la que un hombre increíble y vehemente como Pablo convirtió en lo que es ahora?
    Al final, la propia existencia de Jesús (y me refiero al Jesús que la gente adora clavado en una cruz) es también cuestión de fe; y ahí no me meto.

  7. Lo había interpretado por la vía de que su ego le habría llevado a querer liderar una nueva fe, alejada del rigor toráico de la fe judía y destinada a los desposeídos (mayoría en su tiempo) y con más posibilidades de éxito en el calado de esa gente.

    No me he detenido nunca a observar la definición desigual del personaje de Jesús en el texto de los Evangelios, siempre he dado por supuesto que aludía a la misma persona desde la perspectiva de 4 evangelistas distintos que además recogían en ciertos casos fuentes orales, y cualquier diferencia siempre la he achacado a eso.

    Respecto a la existencia histórica de Jesús, es verdad que es un asunto de controversia y debate, sin embargo ese lo conozco de cerca indirectamente (alguien cercano está muy enfrascado en esos temas) y créeme que es de difícil digestión conocer sobre las distintas búsquedas, los criterios de historicidad y en definitiva, algo que en mi opinión no se puede simplificar a afirmaciones básicas como que no existió porque, como ejemplo, la anotación de Josefo es sospechosa. Si te parece esto lo dejamos estar, al menos yo no tendría tiempo de documentarme para tratar esa cuestión con el detalle que merece.

    Efectivamente, es una cuestión de fe la creencia en Jesús, casi por encima de su existencia física, pero también es una cuestión de elección: si uno toma por cierto en sus convicciones más íntimas que la esencia de la fe cristiana es la idea revolucionaria en todos los tiempos, incomprensible y casi absurda del amor como noción transformadora de la realidad, realmente, casi se podría trascender la existencia de un Jesús físico. Pero eso es para místicos humanistas, no? ;)

  8. Por cierto, aparte de la cita de Josefo, creo que se hace una mención en el apartado dedicado a Claudio que hace Cayo Suetonio en su vida de los doce cesares. No lo menciona directamente, sino que habla de unas revueltas que el emperador se ve obligado a cortar en palestina, de unos seguidores del crucificado, o algo así. Pero no he leido ningún comentario de crítica especializada al respecto.

  9. ¿Te parece poca incongruencia pasar de referirse a los gentiles como “perrillos”, en Mateo, a designar a los enemigos de Jesús con el genérico de “los judíos” en el Evangelio de san Juan?…
    Por supuesto que ya sé que la Iglesia tiene explicación para todo eso. En realidad la propia existencia de la Iglesia se basa en que la gente no es lo bastante inteligente para interpretar correctamente la Biblia, y que por eso ellos lo hacen amablemente por nosotros. Y cuando se dice “digo” hay que entender “Diego”, porque eso encaja con la doctrina de la Iglesia, y nosotros qué sabemos de esas cosas. Si se habla del “hermano de Jesús” hay que entender “el amigo o el primo de Jesús”, aunque en otros lugares se muestre claramente la diferencia entre ambos conceptos. Y tiene que ser así porque la Iglesia ha decidido que Jesús no tuvo hermanos. Aunque una persona tan importante como Santiago, que presidía la comunidad cristiana de Jerusalén, sea repetidamente denominado como “el hermano de Jesús” por Pablo, eso no importa. Al parecer se ha decidido que María no sólo era virgen cuando concibió a Jesús, sino que lo fue toda su vida, la pobre. No importa que esta idea parezca tener por origen un error de traducción, porque un Papa ya estableció la Verdad (con mayúsculas) del asunto. Porque lo que la Biblia no aclara lo hace un Papa hablando en nombre de Dios; y ahí no hay discusión ni equivocación posible. Como debe de molar eso. Imagina que discutimos, pero de repente yo digo: “Un momento, Dios me está hablando… Ajá, me dice que tú estás equivocado y que yo tengo razón”.

  10. “O algo así…”, dice mazarbul. Total, ¿que más dan los detalles? Minucias. :D

    En fin, no sé lo que habrán escrito los Suetonios de otras dimensiones paralelas, pero el Cayo Suetonio Tranquilo de nuestra realidad espacio-temporal escribió en LOS DOCE CESARES esto: “Hizo expulsar de Roma a los judíos, que, excitados por un tal Cresto, provocaban turbulencias”.

    Suetonio habla de Roma, no de Palestina. Y no habla para nada de ningún “crucificado” (lo cual tampoco hubiera sido indicativo de gran cosa, ya que los romanos crucificaban a cualquiera que no fuera ciudadano romano por una variedad de delitos). Un crucificado que causó algunos disturbios (antes de que lo crucificaran, claro) fue Espartaco, por ejemplo. En aras del extraño totum revolutum que es la cultura en nuestros días suelen poner la película de Kubrick por estas fechas, aunque nunca entendí muy bien que coño tiene que ver con la Semana Santa (será porque hay romanos…).

    El caso es que, a poco que uno piense y se documente, el texto no dice lo que parece decir (y que la Iglesia Católica, convenientemente, no aclara cuando se expone el argumento, sino que se hace la sueca. Y es que Claudio gobernó entre los años 41 y 54 d.C., y el decreto fue promulgado en el año 49. Curiosamente esta circunstancia aparece reflejado en la Biblia, en Hechos 18:2, como elemento circunstancial, ya que refiere el encuentro de Pablo con un matrominio de judios expulsados de Roma y con quienes se asocia en Corinto para fabricar tiendas. De hecho, si uno sigue leyendo Hechos se encuentra con esto:

    [En Corinto]…Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.
    Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos:
    -Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza. Mi conciencia está limpia; desde ahora me iré a los gentiles.

    Es decir, que

    a) Pablo aún estaba intentando predicar en las sinagogas cuando Claudio expulsa a los judios de Roma.

    b) las prédicas de Pablo, que aún no han llegado a los gentiles, o muy débilmente, desde luego no están triunfando entre los judios, de modo que difícilmente causarían grandes disturbios entre ellos -o de ellos hacia otros- en Roma.

    c) Suetonio dice “Cresto” -lo que parece un nombre común, teniendo en cuenta que es un radical en uso en varias lenguas de la antiguedad- y no “Cristo”.

    d) Los judios tenían sus propios problemas con el Imperio Romano, tanto por la situación en Judea como por ciertas crisis de importancia para el judaismo, como la de Alejandría (en la que Claudio tuvo que intervenir). Es decir, que eran polémicos por sí mismos para el Imperio por razones económicas, políticas y religiosas (incluidos molestos enfrentamientos internos y entre sectas y tendencias, como se demostró veinticinco años más tarde con las rebeliones judias.

    Pero EN MODO ALGUNO en el año 49 y en la Roma de Claudio porque tuvieran nada que ver con el Cristianismo. De modo que cada vez que se esgrime este texto de Suetonio como argumento en favor de la existencia histórica de Jesus se miente. Lo malo es que la mayor parte de la gente que lo esgrime miente por ignorancia inocente o por análisis superficial de los hechos, mientras que la Iglesia -cuyos representantes manejan habitualmente estas fuentes clásicas y estos libros de referencia como cosa habitual- deja que estas falsas impresiones proliferen y calla astutamente, lo cual es maquiavélico.

    Y en cuanto a Flavio Josefo… la cosa es aún peor. Y digo esto por que no sólo parece tratarse -según la mayoría de los especialistas no vinculados a la Iglesia- de una falsificación medieval (una más, en un conjunto de tácticas en el que parece reinar el “vale todo”), sino porque además los libros de religión y los textos propagandísticos de la Iglesia utilizan una y otra vez a Flavio Josefo como “apoyo” de las sobre la existencia histórica de Jesús.

    La tentación para ello es muy grande. En primer lugar, por que Josefo es un escritor de la antiguedad cuyos textos parecen habernos llegado integros. En segundo lugar, por que su lenguaje y su forma de narrar los hechos -a pesar de haber estado directamente involucrado en ellos- es sobria, distanciada y ejemplar desde el punto de vista histórico. En tercer lugar porque el autor es judio, no cristiano, y además escribe durante el reinado del emperador Vespasiano, cuando la cultura clásica está en su apogeo y el cristianismo aún es algo minoritario y marginal, lo que parece garantizar que los textos no estén contaminados de apología cristiana. Y en cuarto lugar porque se trata de un hombre de una cultura excepcional, mimebro de una élite de su tiempo y que escribe de un modo tan ágil y amable, con un estilo tan depurado, que parece un buen historiador moderno.

    ¿Cual es el problema entonces? Pues muy sencillo. Dos palabras: Monjes Copistas.

    La mayor parte de la cultura clásica que poseemos ha llegado a nosotros a traves de textos conservados en los monasterios, traducidos en los monasterios y copiados en los monasterios de la Alta Edada Media, en las Eras Oscuras. De hecho, todo lo que no pudo salvarse desde la caída del imperio occidental hasta los saqueos vikingos porque los propios monasterioes eran destruidos fue recuperado mediante la traducción de textos árabes que eran traducciones de originales griegos o latinos -a su vez copias de copias- que habían sido conservados en oriente, donde el imperio no cayó y la cultura urbana no llegó a desaparecer. Es decir, casi toda nuestra cultura clásica tradiconal pasó por manos cristianas.

    Ello implica un problema enorme. Y es que, en aras de salvar almas y garantizar argumentos a favor de la Iglesia, al parecer valía cualquier cosa. Si tal o cual texto no era conveniente, se suprimía de la copia. Si tal o cual texto no era lo suficientemente convincente o lo bastante adecuado, pues se le añadía, en el curso de la copia, lo que hiciera falta. Las siguientes copias se hacía a partir de la modificada, y de este modo los datos eran convenientemente alterados e incorporados al ideario cultural occidental.

    Las obras de Josefo -cuya vida fue apasionante, y recomiendo a la gente que busque datos sobre él, porque es todo un personaje- eran un auténtico regalo en ese sentido. Leamos lo que Josefo dice sobre Jesús en el famoso y polémico TESTIMONIUM FLAVIANUM (que figuraba en lugar destacado en nuestros libros de religión del bachiller):

    “En aquél entonces existió un hombre sabio, llamado Jesús, si es lícito llamarlo hombre; porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y muchos gentiles. Era el Cristo. Delatado por los príncipes responsables de entre los nuestros, Pilato lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, porque se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él. Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos que de él toma nombre.”

    Recuerdo que ya cuando leí el texto con 17 años me chocó… “Era el Cristo” sonaba extraño en un hombre de cultura clásica, miembro de las clases altas judías, nombrado comandante militar por el Consejo del Sanedrín, alguien inmerso en el mundo romano del Siglo I, en absoluto contaminado de cristianismo. El resto del texto tampoco me encajaba con alguien más bien sobrio en el resto de la obra, un escritor que hablaba griego y latín con fuidez y que había capitaneado la resistencia judía contra las legiones de Vespasiano. Que no (sin embargo había que aprobar religión para pasar COU, y callé como un bellaco).

    No me extrañó saber que ya en 1971 -mucho antes de que se escribiera mi libro de religión, o de que se nos repitiera una y otra vez en clase que la existencia de Jesús y la importancia temprana del cristianismo estaba respaldada por los textos del imparcial historiador judio Flavio Josefo- se había citado en círculos académicos la existencia de una versión árabe del Testimonium Flavianum que un obispo medieval de la Iglesia Ortodoxa había incluido en su Historia Universal. Texto en árabe que dice:

    “…por aquel tiempo existió un hombre sabio que se llamaba Jesús. Su conducta era buena y era famoso por su virtud. Y muchos de entre los hebreos y de otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que se habían hecho discípulos suyos no abandonaron su discipulado. Ellos contaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; quizás, por esto, era el Mesías, del que los profetas contaron maravillas.”

    Este texto encaja mucho mejor en el texto de Josefo, un hombre de una distancia casi periodística respecto de los hechos. Y, sobre todo, era suficiente por sí mismo para respaldar, de un modo honrado, tanto el conocimiento de la historia de Jesús por parte de un habitante de Palestina como un hecho cierto de su pasado, como el reconocimiento, a finales del siglo I, de la existencia de cierto movimiento llamado cristianismo.

    Evidentemente, no sabemos si este texto ya tenía retoques. Uno de los problemas de admitir como buena la costumbre de modificar textos es que a un copista puede parecerle que quien lo ha hecho ya antes -si es que sabe que alguien lo ha hecho, cosa improbable- se ha quedado corto.

    Sea como fuera, se supone que yo estaba en aquél colegio para recibir una enseñanza que iba más allá del mero aprendizaje, y que implicaba una formación en Valores, que se dice. Me pregunto que clase de valores implicaba presentarme como cierto un texto modificado, no advertirme de que dicho texto estaba en discusión o no proporcionarme, en todo caso, toda la verdad y no sólo la parte de ella que más conveniente resultara para los fines de quienes intentaban adoctrinarme.

    Reconozco que todo ello me hizo un tanto desconfiado en general, y extremadamente desconfiado hacia las verdades reveladas y los Mensajes de Roma. Y así sigo.

  11. Dijo Juanmi:

    y que su personalidad cambia de uno a otro (en San Juan ya es la leche)

    El Evangelio de Juan es muy simbólico, y lo que es peor en esta controversia, muy gnóstico. Por tanto se mueve en un terreno muy distinto a los otros tres.

    De hecho las sectas gnósticas negaban la existencia del Jesús histórico y la resurrección.

  12. Por supuesto. Para los gnósticos no existe el lado humano en el hijo de dios. Era es y será completamente divino.
    Por otra parte, no sólo ocurre con el evangelio de Juan, que es el más cercano en el tiempo a nosotros: también sucede en el de Lucas. Marcos y Mateo hablan de un hombre crucificado que dice “¿por qué me has abandonado”, mientras que Lucas y Juan (en efecto, sobre todo Juan) describen a un superhéroe que ya no sufre, sino que aguanta los martirios porque es su obligación mientras dice “perdónalos porque no saben lo que hacen”. Es sorprendente ver cómo el personaje casi completamente humano de Marcos se convierte en el supermán de Juan. Aunque es lo que tiene que entre ambos evangelios medie medio siglo de tiempo.
    Es más que probable que en el primer evangelio escrito, el llamado “Q” (del alemán “Quelle”, “fuente”, y que pese a César Vidal sigue perdido) del que surgiría después el de San Marcos, nos mostrara a un Cristo plenamente humano, un rabí reformista y atribulado que acabó crucificado por intentar dignificar a su pueblo sometido por unos y otros.

    En cuanto a la muy interesante discusión acerca de la Iglesia, San Pablo y demás, yo soy de los que piensan que la Iglesia Católica no es la Iglesia de Cristo, sino la de San Pablo. Lo que tiene o no de malo el asunto ya me interesa menos.

  13. Me resultan muy interesantes vuestras aportaciones. Me alegro mucho de que se haya conseguido reconducir el intercambio de información e ideas. Por mi parte y en próximas fechas voy a centrarme en conocer la vinculación real de la predicación de Pablo con el mensaje original de Jesús, tanto de los Evangelios canónicos como de otras fuentes.

    Por otra parte, puede que algunos no conozcáis las resoluciones de la Diócesis de Huesca al respecto de la comunión de celíacos. Parece que los padres han aceptado las opciones puestas a su disposición y el chaval no tendrá que comulgar con la especia del vino sino con una oblea especial, panificada pero no perjudicial, según se resume en algunos medios.

  14. Jo, especia en lugar de especie. Me lo tomo como buena influencia en la adolescencia de Herbert ;)

  15. Hay que ver, lo que puede hacer una incorrecta, o interesada, traducción del Arameo en la historia de la humanidad durante dos mil años, que ya alcanza a los celíacos.
    Sabréis todos que lo de comer el pan en la Pascua es una festividad judía. Lo que a mejor no sabéis todos es que lo llaman “el pan de la miseria”; la fórmula completa que emplea el Seder es “éste es el Pan de la Miseria que nuestros padres comieron en el país de Egipto. Quien tenga hambre venga y coma y celebre la Pascua”. En tiempos de Cristo lo pronunciaban en Arameo, siendo la única parte formal de sus ritos que se decía en ése idioma. Pues bien, la historia de la comunión cristiana parece venir de una mala traducción o interpretación del original en Arameo, que probablemente aparecería ya en el evangelio “Q”. La posterior y progresiva “divinización” de Jesús, desde el profeta humano de San Marcos al superhéroe de San Juan, resurrección incluida, ayudaron a dar un sentido al ritual que, en su origen, no lo tenía. Jesús compartió el pan Pascual con sus discípulos como era costumbre, pronunció la frase en arameo “hà’ lajmá’ `oní”, o sea, “esto es el pan de la miseria”, y se comieron el pan. Luego compartieron el vino hasta tres veces, como también era costumbre en el rito pascual, y se fueron a lo de la pasión. El hombre no tuvo culpa de que alguien, años después, escribiera la formula variando una letra, de “hà’ lajmá’ `oní” a “hà’ lajmá’ `aní”. Fonéticamente suenan de forma casi idéntica, y es casi seguro que fuera un error en la escritura (o un carácter escrito de forma confusa). Pero si otro alguien leyó la fórmula escrita de modo equivocado y se le ocurrió interpretarla desde el punto de vista superheróico con que se miraba la figura de cristo apenas un siglo después, pues no es raro que luego pasara lo que pasara.

  16. Por cierto, que se me ha olvidado poner la traducción correcta de la fórmula equivocada XDDD
    “Hà’ lajmá’ `oní`” significa, como hemos visto, “Pan de la Miseria”. El “hà’ lajmá’ `aní`” erróneo significa, en cambio, algo como “El Pan soy yo”. Las frases completas, contextualizadas, serían “Esto es el Pan de la Miseria. El que tenga hambre coma y celebre la pascua”, y “Este pan soy yo. El que tenga hambre coma y celebre la pascua”.

    Y hasta el día de hoy.

  17. V, sin ironía, cuando Jesús dice “tomad y bebed, esta es mi Sangre” hay también diversas interpretaciones debido a posibles otras traducciones?

  18. Es que Jesús no dijo “tomad y bebed, esta es mi Sangre”, sino “Este es el pan de la miseria, quien tenga hambre coma y celebre la pascua”. La probable interpretación incorrecta que llevó a la que hoy conocemos sufriría, con el tiempo, la mutación necesaria para adaptarla al uso interesado (como siempre ocurre en quienes legislan) que pretendía darse al sacramento. Desde la muerte posible de Cristo hasta la escritura del primer Evangelio conocido pasan varias décadas (no quiero hablar de memoria, pero creo que San Marcos se escribió unos 60 años después de la muerte de Cristo), y se escribió como traducción de uno previo que sirvió también de modelo a San Mateo (el llamado “Q”). Lucas y Juan son posteriores, y son evangelios escritos usando lo descrito en los dos precedentes -y posiblemente en alguno más que también se ha perdido-, y añadiendo otras de las leyendas que se disparaban en torno al mito de Jesús, hasta hacerlo divino. Es curioso que se hagan una composición de personaje en base a cuatro evangelios muy lejanos a su muerte y que, además, se contradicen entre sí.
    En cuanto a la transmutación en sí, el error en la traducción que se dio como correcto es comprensible porque el milagro de la bodas de Canaan sí aparecía desde los inicios. O sea, que la transmutación en cristo era ya un superpoder probado :P

  19. No sé, yo conozco lo suficiente de los orígenes de los evangelios y lógicamente los propios evangelios (aunque ando flojillo en los apócrifos) y no comparto la visión diferente que comentas que transmiten.

  20. Dales otro vistazo. El problema es que nos han vendido una imagen global, y es en realidad una compuesta por diferentes partes. Por ejemplo, uno ve la Pasión, la excelente peli de Mel Gibson, y si conoce los evangelios dice que sí, que está todo ahí. Y ese es el problema, que es un todo que en realidad no es sino una suma de las partes que, objetivamente, si se leen con alejamiento y sin pasión no se complementan. En San Marcos, Jesús es un humano casi normal; en la cruz sufre, se pregunta “¿por qué me has abandonado?”, pero no hay nada de “Perdónalos porque no saben lo que hacen” o el “Consumado es” de San Juan. Evangelio a evangelio, desde el primero escrito al último, la figura de Jesús se va divinizando hasta el punto de que en San Juan parece un espectador ajeno a la fiesta mientras lo están crucificando.
    Parece que los evangelios son EL evangelio, que unos se suman a los otros para que, en lugar de cuatro, quede uno que lo contenga todo. Pero puede verse la evolución en el tratamiento que se da a cristo de uno a otro, pese a que cada uno toma elementos de los anteriores (excepto Mateo, que aunque algo posterior a Marcos parece haber salido de la misma fuente sin inspirarse en su predecesor).
    No soy ningún experto en esto; ando muy leído porque estoy documentándome para una novela que tengo entre manos, y es por esto que lo tengo fresco en la cabeza.

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