Un voto, un arma
Viernes, Marzo 7th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, El gobierno de la polis | 11 comentarios »- El mismo día, hace un año: El robot
Ayer recibí un par de SMS.
El segundo decía algo como: “A la niña de Rajoy, el domingo la vamos a llamar Victoria. Pásalo”.
El primero era bastante más largo. Venía a decir que el gobierno seguía negociando con ETA. Y que, de hecho, habían pactado un comunicado de la banda para hoy o mañana en que ETA anunciaba que deponía las armas. El mensaje seguía por esos derroteros y, por supuesto, terminaba haciendo un llamamiento para impedir que siguiéramos gobernados por esos tipos que pactan con terroristas y están destrozando España. La última palabra era, una vez más, “pásalo”.
No puedo asegurar la procedencia del SMS. Teniendo en cuenta su redacción y la fuente desde la que me llegó, sospecho que se originó en la sede local del PP. Y, puestos a especular, imagino que ha llegado hasta allí desde la dirección nacional del partido. Esto, repito, es una sospecha, ya que el SMS me llegó a través de una persona privada (con una militancia bastante activa, por otro lado, en las filas del Partido Popular) y, por tanto, no tengo modo alguno de demostrar dónde se ha originado esta especie de campaña viral. Las pruebas circunstanciales, sin embargo, apuntan a donde apuntan y, aunque no puedo estar seguro al 100% de que los dirigentes locales del PP han promovido esto, me quedan pocas dudas al respecto.
En cualquier caso, lo cierto es que esa campaña viral, conmigo, ha tenido resultado. No el que esperaban, supongo. Porque, por primera vez en veinticuatro años voy a ir el domingo a votar lleno de rabia, dispuesto a usar mi voto como un arma, no para que alguien gane, sino para impedir que cierta gentuza llegue al poder. También, por primera vez en todo ese tiempo, voy a votar al PSOE para unas elecciones generales. Y ojalá saque mayoría absoluta. Y ojalá ciertos grandísimos hijos de puta que esperan alcanzar el poder jugando con el miedo y los prejuicios de los ciudadanos sin que les importen las consecuencias para el futuro, se traguen su propia bilis, se envenen con ella y se mueran.
A ser posible en una agonía larga, lenta y dolorosa.
© 2008, Rodolfo Martínez
