No mires a los ojos de la gente

Corre.
Escapa.
Aparta la vista.

El mundo está repleto de enemigos.
Cada palabra es una conspiración.
Cada mirada, un disparo.
Cada roce, una advertencia.

Multitudes con ojos de vidrio
intentan dirigir tus pisadas.
Y tus huellas se tuercen tras tus pies.

Esquirlas de reproches
vuelan en bandadas asimétricas.
Y tus dedos son de pronto atalayas indefensas.
El silencio
es un arma que se usa contra ti.
Y alambradas de piel erizada de fintas
evisceran tus palabras.

Aparta la vista.
Escapa.
Finge.

6 comentarios

  1. Pues yo lo primero que he pensado ha sido:
    No mires a los ojos de la gente
    me dan miedo, mienten siempre
    No salgas a la calle cuando hay gente
    ¿Y si no vuelves? ¿Y si te pierdes?
    Escóndete en el cuarto de los huéspedes
    con todo a oscuras no pueden verte
    Las calles se van llenando de gente
    en mi escondite puedes quererme
    puedes quererme
    Quédate a mi lado
    no lo pienses más

    Aaah, los 80, qué tiempos.

  2. Sí, esos maquillajes, esas hombreras, esos cardados en el pelo, esos kilos de laca para mantener según qué peinados, ese look con barba de días, americana y polo…

    Ah, y los calientapiernas, no olvidemos los calientapiernas.

    Buena música se hacía entonces, sin duda, pero es difícil encontrar una época cercana tan hortera y que haya envejecido tan mal en su look.

    Y sí, el poema viene de la canción de Golpes bajos, por supuesto. Era obvio.

  3. Y lo mío con los sesenta, de mis padres. Qué le vamos a hacer.

    Ah, volviendo a los ochenta. No olvidemos que hablamos de una época cuyo máximo exponente de glamour era Miami Vice. Eso ya lo dice todo.

  4. Sin ánimo de defender la estética de los ochenta, que era bastante hortera, diría que esta década no tiene mucho que envidiarle.

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