¿Mordazas de papel mojado?

Tras los comentarios dejados por Pascua y unos días de reflexión, veo que me apresuré a dar por bueno lo que decía una parte sin molestarme en contrastar los datos y ver otras versiones del asunto.Así que la supuesta prohibición del anuncio que menciono al principio del post es, como poco, matizable. Pese a eso, creo que las reflexiones que despierta el hecho siguen siendo válidas, aunque haya dejado de serlo, o esté en entredicho, el hecho en sí. Así que me limito a dejar este aviso al inicio del post, en lugar de cambiar el arranque del mismo. Sí, soy un vago, sin duda.

27 de febrero de 2008

El otro día, a través de un link que me pasó una amiga, me enteré de que un anuncio de Amnistia Internacional había sido prohibido por el gobierno español, quien ha impedido que se emita por las distintas cadenas de televisión. Me enteré también de los motivos (a cual más peregrino) que aduce el gobierno para prohibir el anuncio y, de paso, también descubrí que en este país la publicidad política es ilegal, salvo aquella realizada por los partidos políticos en campaña.

Supongo que casi todo el mundo sabe ya esto, dado que tiendo a enterarme de las cosas bastante tarde.

El asunto me llevó a pensar sobre unas cuantas cosas. Y, más allá de las reacciones habituales que uno podría tener ante algo así, lo que acabó quedando en mi cabeza fue la idea de que los gobiernos y poderes fácticos deben tenerlo a internet un miedo horrible, verdadero terror, en realidad.

Hace quince años, si se hubiera producido algo así (que seguro que se produjo, y unas cuantas veces y en un buen montón de lugares) ni me habría enterado. Como mucho, habría sabido de la prohibición de un cierto vídeo y poco más. Ahora, no sólo puedo ver el vídeo, en contra de las pretensiones de quien lo prohibió, sino que puedo hacer que otros lo vean.

Y las consecuencias de algo así, a poco que lo pensemos, son acojonantes. Tenemos en nuestras manos un medio para hacer que censuras, prohibiciones, secuestros de publicaciones, intentos de acallar afirmaciones incómodas para el poder (no necesariamente ciertas; al fin y al cabo, al poder no le importa la veracidad o falsedad de algo, sólo el daño que ése algo puede hacerle o lo incómodo que le resulte que se sepa), todo eso, en suma, acabe convertido en papel mojado en menos tiempo del que se tarda en subir ese video y difundirlo, escanerar esa revista y subirla a la red, publicar en un blog esa noticia que no quieren que sepamos…

Cierto que no todo el monte es orégano. Por una parte, la universalidad de internet es aún más un buen deseo que una realidad. Por otra, incluso en los lugares a los que llega, no siempre llega sin distorsiones (recordemos el caso chino, aunque tengo mis dudas de que el filtrado al que el gobierno chino somete los contenidos de internet sea realmente efectivo). Y por otra, a menudo hay tanto ruido que ahoga la información realmente relevante.

Pero con todos sus defectos, la herramienta está ahí, su potencial es enorme y sospecho que cada vez que un gobierno se da cuenta de que existe un método de comunicación prácticamente instantaneo y sin control alguno por su parte tiene que, literalmente, cagarse patas abajo de puro miedo. El poder tiene que sentir un terror casi primigenio ante la existencia de internet y estoy seguro de que, si pudiera, se lo cargaría.

La tecnología no es, desde luego, la panacea que lo resolverá todo. Como todo lo que hemos creado desde que bajamos de los árboles, tiene más de un lado. Seguro que el mono que usó una quijada para procurarse comida y no morir de inanición, no tardó en usar esa misma quijada para romperle la crisma a un congénere; de hecho, es posible que ambas acciones fueran en realidad la misma.

Y quizá el peligro que tienen algunas de estas tecnologías sea, curiosamente, la trivialización que se hace de su importancia (sí, seguro que todos recordamos aquel vídeo de “internet is for porn”). No es que lo trivial, el puro entretenimiento, esté mal, al contrario. En realidad, sospecho que lo trivial no tiene en el fondo nada de trivial, sino que posiblemente sea indispensable para mantener nuestra cordura, nuestra estabilidad mental. Al fin y al cabo, dedicamos una buena parte de nuestra actividad diaria a producir y a consumir entretenimiento (llamadlo arte, si queréis, por mí…) y será por algo.

Pero estoy divagando, me temo.

Internet puede tener, para la mayoría de los usuarios domésticos (no para las empresas, para las que cada vez más es una herramienta de trabajo indispensable), un uso de puro desahogo o entretenimiento. Y, a partir de ahí, quizá resulte fácil vendernos la moto de que es algo trivial y que carece de importancia.

Y no lo es.

Deberíamos recordarlo más a menudo. Quizá su potencial esté infrautilizado, tal vez no llegue a todos los sitios que debería llegar ni del modo en que debería llegar (sin distorsiones ni impedimentos) quizá esté lleno de demasiado ruido e irrelevancias… pero pese a todo, es la más poderosa herramienta de comunicación que ha creado el hombre y permite, con un sólo click, convertir en papel mojado los intentos de los gobiernos de censurar, amordazar o impedir que generemos información o accedamos a ella. Y no deberíamos olvidarlo.

Estoy seguro de que el poder no lo hace.

6 comentarios

  1. Tampoco sabía lo de la publicidad política. No me parece mal, así sin saber más. He seguido tu digresión pro Internet Guerrilla con coincidencia, sin embargo me parece a mí que el uso de la red y sus contenidos para formarse es residual.

    Muchos lo usan para entretenimiento y relación, otros para progreso tecnológico y desarrollo/uso de proyectos y ahí está el máximo por lo que los índices dicen. Luego están los que leen pero esperando que lo leído coincida con lo que piensan, no se vayan a tambalear.

    ¿Cuántos quedan por tanto que lean, razonen y regeneren su opinión de forma que actúen conscientemente? Lo digo porque me parece que a los efectos de difundir información no permitida, como hablas en el post, internet es de facto otra televisión. No controlada por un poder (aún y por suerte) pero igualmente aleccionadora para “el rebaño” del que ya hemos hablado en otras ocasiones.

    Quiero decir que el medio es acojonante, pero la naturaleza humana aún m´s terca, no crees? Lamento ser pesimista. Será hoy…

  2. Como bien dices, los humanos somos como somos, estoy de acuerdo.

    Pero el potencial de la herramienta está ahí aunque esté infrautilizado. Y el hecho de que, hoy por hoy sea incontrolable creo que tiene que preocupar bastante al poder.

  3. Rudy, nadie ha “prohibido” ningún anuncio. Lamento que una persona normalmente crítica se sume a la campaña de marketing viral de A.I.

  4. Técnicamente, Pascua, tienes razón: no se ha prohibido el vídeo, se le ha denegado el carácter de servicio público (lo que podría aceptar) y se lo ha clasificado de publicidad política.

    Lo cual, de facto, niega la posibilidad de su emisión por una cadena de televisión. No lo llamaré “prohibición”, si no quieres.

  5. La cuestión no es si llamarlo “prohibición” o no, sino si eso de lo que “te enteraste” ocurrió o no. Después de “enterarme” de lo mismo por vía similar, estuve un rato buscando en Google y me convencí de que no.

    Del mensaje aparentemente difundido por emilio a simpatizantes el 5 y 6 de febrero:
    “El Gobierno de España lleva ocho meses impidiendo que se emita el siguiente anuncio de Amnistía Internacional en las cadenas de televisión nacionales. Han dicho que no es de utilidad pública y que además es publicidad partidista y política (prohibida fuera del periodo electoral) y por ello amenazan con multar a los medios de comunicación que lo emitan.”,
    aparentemente lo único cierto es que la única publicidad política permitida en televisión es la que especifica la Ley Electoral. Digo este mensaje, que muchos blogs infectados han redifundido, olvidando el artículo en El País el 5 de febrero, la difusión de la nota de prensa donde se habla de “censura previa” a servidores de noticias en Internet, etc. y el enlace “Envía a un amigo” en sus páginas web donde se preguntan “¿Quiere el gobierno de España que no veas este anuncio?” y se dice una falsedad tras otra.

    Algunas personas creemos que hay unas reglas de juego a las que debemos someternos nosotros y AI también. Especialmente asqueroso, más allá de la inmundicia intrínseca del marketing viral engañoso, es que AI lance esta campaña dos meses después de haber solicitado ella misma la paralización de la decisión sobre la exención de cómputo del anuncio, y a un mes de unas elecciones generales.

    (Aunque probablemente ni siquiera esto pueda hacer que IU saque más de dos escaños.)

  6. Lo que has dicho, ciertamente, me ha dado que pensar. Y supongo que tienes razón en el sentido de que debería haber comprobado las cosas un poco mejor antes de dar por buena la información que tenía.

    Como te digo, tengo que pensar sobre el asunto.

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