Y una mamadita

Que es lo que falta que nuestros candidatos ofrezcan al electorado, como creo que ya hizo una senadora escandinava no hace mucho.

Vóteme que le bajo el IRPF. Vóteme que le doy 400 euros. Vóteme que le pongo un piso. Vóteme que le subo el sueldo.

Con cada nueva oferta (cómpreme, cómpreme, que nadie tiene unos precios tan bajos como los míos), la competencia contraoferta. Sólo les falta retrucar con aquello de “y también dos huevos duros”. Pero no, eso denotaría cierta clase, algo de cultura y el mínimo de inteligencia que estos señores no tienen ni han tenido jamás.

Vóteme que se la chupo, ya es lo que les queda.

Aunque mejor no, ahora que lo pienso. ¡Ughhh!, qué asco.

No hace mucho revisaba el documental de Victoria Prego sobre la transición española y no dejaba de preguntarme dónde se habían metido los políticos que la hicieron. Que no eran unos santos, está claro, pero tenían una talla y un savoir faire que… Bueno, digamos simplemente que tenían lo que había que tener para estar a la altura de una situación jodida, resbaladiza y peliaguda. Y lo estuvieron.

Estos no sé en qué lugar estarían a la altura, pero sería un lugar muy bajo. Más que bajo, hondo; pero hondo de cojones.

4 comentarios

  1. “No hace mucho revisaba el documental de Victoria Prego sobre la transición española y no dejaba de preguntarme dónde se habían metido los políticos que la hicieron”

    Pienso continuamente en eso. ¿Dónde se han metido esos políticos? ¿Dónde están ahora gentes como Suárez, Gonzales o Carrillo?
    Aunque al ver cómo han defenestrado al Gallardón es fácil ver lo que está pasando. Será el sistema de listas, no sé, pero en la selección natural de la política española se premia al baboso, el pelota, o al que no llama demasiado la atención.

  2. Qué grande Rudy, le pones palabras a mis pensamientos. Tampoco me apunto a la mamada, por cierto.

    Pero creo que los políticos de antes eran gente como la de ahora, pero con unas circunstancias completamente distintas. Tenían mucho margen de mejora (ahora hay muy poco) y pusieron por delante una altura de miras que era fácil tener entonces. Más fácil que ahora.

    Me explico: ¿qué le pido a un político?

    1) Que me diga que le preocupa como a mí la educación y establezca una reforma completa en la que la excelencia prime por delante de cualquier otra consideración igualitarista. Gratis y accesible para todos, pero sólo apta para los válidos, los que curren, los que aprueben, los que valgan. Y el resto, plétora de oportunidades formativas laborales de menor exigencia formativa, que hay demanda. Y que lo consensúe con el resto de fuerzas políticas (toma ya) y lo cierren para 25 años, si hace falta, metiéndolo en la Constitución.

    2) Que me diga que en cuanto detecten sospechas de corrupción en cualquiera de sus dirigentes de inmediato se le aparta y luego ya se verá si se le readmite.

    3) Que cobre de la política igual que antes de estar en ella.

    4) Que haya estado antes.

    5) Que no me toree con los medios públicos, que cierre su deuda (yo pago) y los deje libres. Que no se alíe con ni contra ningún medio o grupo de comunicación.

    6) Que me sanee las cuentas públicas, las Administraciones y sus contratos, etc, etc, etc.

    7) Finalmente, que se calce a una más buena que la Bruni, joder, y le echamos la pata por encima de los gabachos (el señor Aguilera, antes presente, no firma esto, que allí le leen mucho -y bien que hacen).

    ¿cuánto creéis que dura una persona en política con el ideario anterior? tic tac tic tac … correcto!

  3. Quizá, como dices, Eduardo, las circunstancias concretas crearon un tipo específico de político que hoy, en otras circunstancias, es imposible de encontrar. No sé.

    En cuanto a los puntos que enumeras… quizá en el País de Nuncajamás, me temo.

    Eso sí, no he entendido el punto 4. ¿Que haya estado antes… donde? A menos que te refieras a que no sea un político profesional, que provenga del mundo real, vamos.

  4. Efectivamente es como dices, Rudy. El punto 4 tiene una pésima redacción. Quiero decir que alguien llegue a la política habiendo trabajado, habiéndose ganado la vida sin la política.

    Tengo un compañero de bachillerato que nunca pasó de primero. Es un tipo bastante inteligente pero no trabajó en su vida, ni de estudiante, ni de nada. Hace más de 10 años que es concejal en mi ciudad, con un salario que no llegaremos a cobrar nunca. Lo mismo me pasa con otro, este bastante más torpe, quien es diputado provincial. Otra terminó la carrera e ingresó en el partido, le dieron dedocráticamente un puesto interino en una administración y durante 10 años se dedicó a esperar su momento, tuve ocasión de verla durante 2 años en una mesa, apartada de cualquier equipo de trabajo por voluntad propia y leyendo un periódico las pocas veces que estaba, sólo aparecía para reclamar algo de la nómina. Su momento llegó hace 3 años, le asignaron el alto cargo de esa administración cuando promocionaron a la antecesora.

    Uno de IU, otro del PP, la otra del PSOE. Hay más ejemplos pero he buscado repartir la cosa.

    Por mi trabajo tengo la oportunidad de ver a políticos con relativa frecuencia, no suelo tener trato directo pero lo suficientemente cercano como para ver qué tipo de personas son, ambiciones, motivaciones, actitudes, etc., y habiendo de todo, gente más lista y gente más torpe, quien guarda las formas y quien no, de buen fondo y verdaderos hijoputas, tengo clara una cosa: son prescindibles y sustituibles en cualquier momento. Todos.

    Salvo el poder legislativo, que podríamos hacerlo vía Inet, no los necesitamos para casi nada. En cuanto al poder ejecutivo, reconozco que debería haber un pequeño grupo de gobierno en cada instancia administrativa, pero sólo para cumplir el presupuesto y tomar decisiones. El resto ya lo hace (o lo haría) la Administración. En realidad un político actúa ejecutivamente el 5% de su tiempo, el resto es propaganda, presión, navajeo y alterne para consolidar influencias y ampliar/mantener la red de contactos.

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