Cerca, lejos
Lunes, Enero 28th, 2008 Pertenece a Mi misma mismidad, Paranoias | 3 comentarios »Siempre existe alguien que está más jodido que tú y que te envidia. Y alguien que vive mejor que tú y al que envidias. Es inevitable. Así es cómo funcionan las cosas.
La felicidad y la infelicidad son estados tan subjetivos que resultan imposibles de cuantificar.
Cuando una persona que tiene todas sus necesidades cubiertas y todos sus caprichos colmados se lamenta por no haber podido conseguir el frastelufe atrispulado que necesitaba para que luciera en la repisa de su chimenea, lo que pensamos, inevitablemente, es que es un mimado malcriado que se queja de vicio y que lo mejor que podía hacer era ponerse a disfrutar de todo lo que tiene y dejarse de pejigueradas. Cuando nosotros nos quejamos de lo precario que es nuestro trabajo, el poco futuro que tiene y lo mierdoso que resulta, seguro que podemos encontrar sin problemas un buen montón de personas que considerarán que somos unos mimados malcriados que nos quejamos de vicio y que lo mejor que podíamos hacer era ponernos a disfrutar de lo que tenemos y dejarnos de pejigueradas. Ah, y que esa mierda de trabajo que tenemos lo cogían ellos con los ojos cerrados.
A uno le puede doler tanto cortarse mal una uña como a otro le dolerá que le amputen una pierna. El único modo posible de cuantificar esas cosas en función de cómo nos hacen sentir. Su valor absoluto es irrelevante.
O, como en el viejo chiste: “Joder, Pepe, vaya día que llevamos: se muere tu padre, yo pierdo un bolígrafo…”.
