Carnivale, lo mejor de Clive Barker

Gabriel Bermúdez escribió, con “Cuestión de oportunidades”, el mejor relato de Robert Sheckley. Amenábar hizo la mejor película de Philip K. Dick con Abre los ojos. El mejor film de Star Trek es, sin duda, Galaxy Quest. Stanley Donnen filmó uno de los mejores Hitchcocks con Charada. John Carpenter supo captar como nadie el espíritu del mejor Lovecraft con En la boca del miedo.

Y Carnivale es, sin la mejor duda, de lo mejorcito que he podido ver o leer salido de la imaginación de Clive Barker… sólo que, como en los ejemplos anteriores, Barker no ha intervenido para nada en su concepción, al menos que yo sepa.

Pero, también como en los ejemplos anteriores, esta serie de televisión captura el espíritu de la obra de Clive Barker mejor de lo que el propio Barker lo supo hacer con sus irregulares adaptaciones cinematográficas, algunas dirigidas por él mismo. O incluso, si me apuráis, con algunas de sus novelas.

Estamos en Estados Unidos, inmersos en la América más profunda y en uno de los momentos más bajos de la Depresión. Una feria ambulante (el “Carnivale” que da título a la serie) recoge a un joven destripaterrones que acaba de perder a su madre y que podría tener algún oscuro secreto. Poco a poco, a medida que la feria va recorriendo esa América deprimida, sucia y provinciana, la serie va dejándonos ver el derrotero por el que va a ir: a mitad de camino entre el costumbrismo más descarnado (es inevitable la referencia a Freaks, la película de Tod Browning que aquí se conoció como La parada de los monstruos) y la fantasía oscura con imaginería apocalíptica.

La serie no carece de altibajos y, especialmente en la segunda temporada, hay algunos capítulos que rompen su ritmo (de por sí tranquilo, pero que aquí amenaza con volverse plomizo) y que cometen el pecado de aportar poca información relevante o no hacer avanzar apenas la trama. Pese a esos pequeños baches, Carnivale es de lo mejorcito que he podido ver dentro del fantástico audiovisual, y sobre todo en el difícil y resbaladizo subgénero del terror (si es que existe realmente algo como el terror, en tanto que género, pero eso ya es otra historia).

Son muchos los momentos intensos que tiene la serie, y no me voy a detener a ahora en comentarlos. Aunque no puedo por menos de recordar el final del episodio titulado Babylon, casi en el ecuador de la primera temporada, que es de lo más escalofriante que he podido ver en mucho tiempo en mi pantalla. Y no porque nos muestre nada visualmente desagradable. En realidad, ese final al que me refiero es una imagen de unos pocos segundos en los que no vemos nada más amenazador e inquietante que una mujer tras una ventana. Y, sin embargo, gracias al contexto que rodea ese momento (fundamentalmente a todo lo que ha ocurrido en el episodio) la intensa sensación de desasosiego y mal rollo con la que te deja es algo que hacía tiempo que no experimentaba ni con el cine ni con la literatura.

Lo mejor de la serie, sin duda, es la excelente ambientación (en la que la forma en que están iluminadas las escenas no es el factor menos importante) y el modo paulatino en que las dos tramas paralelas que la articulan se van enhebrando hasta que el final resulta casi inevitable. El ritmo, como ya dije, es tranquilo, y vamos descubriendo lo que ocurre poco a poco, en pequeños atisbos aquí y allá, sin que sea necesario nunca detener la historia para darnos información: ésta se va transmitiendo de un modo natural, como si el presente narrativo y el pasado de los personajes fuera una sola cosa, en cierto modo.

Y, a medida que la serie va avanzando, se va volviendo cada vez más “barkeriana” (por estética, pero también por temática y por el modo de tratar los personajes y situaciones) , como si sus responsables se hubieran inspirado en algunas ideas y momentos (ese atisbo del futuro que tiene el personaje protagonista contemplando la explosión atómica en Alamogordo, por ejemplo) de El gran espectáculo secreto y de algunos de sus cuentos más sombríos e inquietantes.

Hace ya un tiempo que es vox populi que la creatividad en lo audiovisual, tras huir de Hollywood, parece haberse refugiado en el mundo de la televisión. No sé cuánto durará esta bonanza de buenas series, con ideas interesantes, realizadas con cuidado y respeto por el espectador (y, si no se arregla pronto la huelga de guionistas, las perspectivas no van a ser muy buenas, me temo), pero mientras tanto, Carnivale es otro ejemplo de lo que puede dar de sí el medio televisivo cuando se lo utiliza bien y sin miedo.

Un magnífico ejemplo, en realidad.

6 comentarios

  1. Si, magnifica pero cancelada por HBO después de la segunda temporada cuando supuestamente había un contrato para una tercera (prefirieron apostar por Roma en el formato miniserie), ni siquiera tuvieron oportunidad de darle algún final medio redondo.

    Desgraciaos

  2. Cierto. Es una putada.

    Aunque, vistas las cosas, el final de la segunda temporada (aunque deja un montón de cosas en el aire y de situaciones sin resolver) tampoco está tan mal. De hecho tiene su gracia si te lo tomas como algo en plan cíclico y supones que estás ante una historia que nunca termina, sólo va girando una y otra vez y cada final es el inicio del siguiente ciclo.

    Aunque, de todas formas, habría molado ver una tercera temporada y saber cómo iban a resolver la situación.

  3. Es una pena que no continuara, a mi concretamente me daba ciertos deja vu al estilo de Lynch. Y es una de las series con más calidad que he visto y la guardo mucho en mi corazón.

  4. Hombre, Barker y Gaiman tienen bastantes cosillas en común, así que lo que Gorin comenta no es descabellado, pero yo la seríe la encontré más Barker que Gaiman. Cuestión de matices, supongo, pero me pareció más oscura y descarnada de lo que es Gaiman, más cercana al universo de Barker.

    Y, desde luego, la historia me recuerda varios momento de El gran especáculo secreto e incluso de El juego de las maldiciones.

    Lo de Lynch… bueno, aparte de la relación evidente por el personaje de Samson… no acabo de verlo del todo. Algún toquecito, quizá, pero poca cosa.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.