¿Más razonable?
Miércoles, Enero 16th, 2008 Pertenece a A mi alrededor, Y sobre esta piedra | 43 comentarios »Un post de hace unos días en el blog de César Mallorquí acabó albergando, entre sus comentarios, un curioso razonamiento.
Evidentemente, es natural que cada uno intente arrimar el ascua a su sardina y justificar de algún modo sus creencias o su postura vital como más razonables que las del vecino (salvo que las del vecino sean las mismas, claro). Al fin y al cabo, tendemos a considerarnos personas sensatas y razonables, así que aquello en lo que creemos, o el modo en que creemos algo, debe ser por fuerza sensato y razonable.
Pero al meollo.
El argumento es que el agnosticismo, frente al ateismo o el deísmo, es una postura mucho más razonable. Más lógica. Tanto creer como no creer son, en el fondo, creencias. Los dos en realidad creen en algo: el uno en la existencia y el otro en la inexistencia y, por tanto, ambos implican un salto de fe. El agnóstico, en cambio, al no tener pruebas ni a favor ni en contra de una cosa y otra, no da ese salto de fe, no se inclina hacia ningún lado.
En realidad, ese argumento es una falacia.
No creer en Dios no es un acto de fe. Igual que no creer que en el hueco entre la nevera y la pared hay misteriosos gremlins que por la noche te provocan pesadillas tampoco lo es. No es un acto de fe no creer en algo indemostrable que, además, no explica nada en última instancia (porque para considerar a Dios como causa última, tal como hacen los teólogos católicos, hay que hacer una o dos trampas de lógica, no nos engañemos).
No. La fe implica creer en la existencia de algo en ausencia de pruebas. No creer en la existencia de algo en ausencia de pruebas no es fe. Es sentido común.
