¿El fin de una etapa?

Es una sensación que tengo desde hace un par de años. Que el fandom (el núcleo más activo de los aficionados al fantástico) está llegando al final de una etapa.

De hecho, a veces me pregunto si ese final no habrá llegado hace ya tres o cuatro años y las instituciones, como suele ser norma, aún no han sabido reconocerlo y siguen empeñadas en seguir adelante con un modelo de realidad que ya no existe.

¿De qué hablo?

Hablo de que quizá las HispaCones ya han cumplido su ciclo vital. Y puede que otro tanto le ocurra a la AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror).

Tengo la sensación de que ambas siguen existiendo más por inercia que porque haya detrás realmente un impulso vital que las haga seguir adelante.

Y confieso que tengo esa sensación especialmente respecto a la AEFCFT.

De todos los objetivos que en su momento se plantearon, creo que la Asociación ya ha cumplido los que era posible cumplir (aglutinar a su alrededor a una parte de los aficionados españoles al fantástico) y que los otros (la ruptura de las fronteras del “gueto”, la promoción del fantástico patrio en todos los ámbitos posibles) no puede llevarlos a cabo en su actual formulación. Si su gestión se profesionalizase, en lugar de depender de la buena fe y el tiempo libre de un puñado de aficionados voluntariosos, sería otro cantar. Pero hoy por hoy, esa opción no parece muy posible.

Por si eso fuera poco, ahora mismo su existencia me parece redundante para el único objetivo que puede cumplir: en esta era de “comunicación global” (vale, sí, menos global de lo que se piensa y con una comunicación a menudo ahogada por el ruido) hay multitud de alternativas para que los aficionados se unan, se reúnan, charlen, queden para comer, den sus premios, organicen encuentros, preparen mesas redondas, ofrezcan exposiciones de esto, lo otro y lo de más allá… Ya no es necesaria una AEFCFT para hacer eso: y la prueba más palpable es el hecho de que las nuevas generaciones de aficionados se buscan la vida por su cuenta y se organizan a su modo obviando la existencia de esa Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror que, para ellos, tiene poco que ofrecer, por no decir nada.

El mundo ha cambiado. Sigue siendo exactamente igual y al mismo tiempo se ha transformado radicalmente, como pasa siempre.

Y quizá es ya el momento de reconocerlo. De admitir que el ciclo natural de vida de la AEFCFT ya se ha cumplido y que es tiempo de pasar a otras cosas.

No sé cuáles. De hecho, ni siquiera estoy muy seguro de que lo que acabo de decir en los párrafos precedentes sea cierto. Es, como he dicho, una sensación que experimento, una cierta inquietud que noto a veces, cuando pienso en estos temas. Es posible que esté equivocado y que no vea la situación con claridad, ciertamente.

Pese a todo, la sensación sigue ahí.

13 comentarios

  1. Estoy de acuerdo en buena parte del análisis y los factores, pero no (nada en absoluto) en cuanto a las conclusiones. De hecho, creo que la existencia de la AEFCFT es más necesaria que nunca, aunque no lo parezca.

    Desde luego que coincido contigo en lo de que lo que se podía hacer con los recursos actuales, se ha hecho (y se puede seguir haciendo), y lo que no, pasaría por una profesionalización necesaria de la asociación. Cierto que tal profesionalización es muy poco posible en este momento, pero si la AEFCFT sigue ahí, podrá producirse cuando existan las condiciones necesarias (aunque no puedo adivinar cuándo se producirían; no parece que vaya a ocurrir mañana…). Si no está ahí, creo que nos podemos despedir.

    Y el panorama no lo vería muy halagüeño en ese caso. Al margen de tendencias particulares de las juntas directivas (que, en cualquier caso, se suavizan por la existencia de unos estatutos comunes y una base de socios variada), estamos hablando de una asociación de ámbito nacional que, con más o menos éxito, al menos en cuanto a sus principios tiene la idea de dar cabida a toda la variedad posible. Los aficionados que “se organizan por su cuenta” están haciendo algo perfectamente legítimo, no faltaba más, y hasta fomentable, pero en todos y cada uno de los casos sufren uno de estos dos problemas (cuando no ambos a la vez): polarización y localismo.

    Sobre el localismo (y hablo del geográfico) no me extenderé; creo que la denominación se autoexplica. La polarización es más de lo mismo: en vez de reunir a un grupo de aficionados que viven cerca, reune (gracias a Internet) a un grupo de aficionados con un interés muy concreto. El elemento aglutinador puede ser genérico (de género), temático, simplemente generacional, o incluso algo tan casual como haber dado con sus virtuales huesos en la web X en lugar de en el foro Y. Y cada vez que se forma un subgrupo de estos se ponen en marcha los mecanismos de funcionamiento tribal, aparecen unos líderes destacados y se forma un reino de taifas más (y hay unos cuantos en activo ya), sin mucho contacto con la realidad general (por motivos egoistas -mola más ser cabeza de ratón- o de simple ignorancia y falta de curiosidad por la existencia de otros). Y lo peor es que repiten, por aquello de que el desconocimiento de la historia condena, etcétera, los errores del llamado “fándom viejo”. Lo que hacemos nosotros es lo bueno y lo del resto es una mierda; el criterio que lucimos es el que vale y lo que opinan los demás es irrelevante o nos ataca; en la Asociación de Aficionados al Género de Matalascabrillas de Arriba sabemos cómo son las cosas, no como esos perros disidentes de Matalascabrillas de Abajo, que además de no tener ni puta idea se creen que escriben mejor que aquí.

    Y esto lo estoy viendo producirse ahora mismo. Y tengo la impresión de que lo único que ralentiza un poco una dispersión total es que, de vez en cuando, en los distintos foros, medios y grupos aparece un anuncio firmado por una tal AEFCFT que incluso, una vez al año, organiza un congreso y pide que vayamos todos. Y algún aficionado más inquieto que considera posible la idea de que exista vida ahí fuera se pasa, y se encuentra a gente que no conocía, y contrasta otros puntos de vista.

    No es mucho, pero es algo. Y si en el futuro se dan las condiciones adecuadas para que la AEFCFT pase a profesionalizarse y se pueda empezar a cubrir nuevos objetivos, al menos habrá una AEFCFT ahí, activa, razonablemente neutral y con una base de intereses más abierta, que pueda aprovechar la oportunidad. Si la asociación desaparece, el día que existan las condiciones adecuadas… ¿quién va a aprovecharlas? ¿Los de Matalascabrillas de Enmedio?

  2. Lo que le hace falta al fandom es dejar de mirarse tanto al ombligo. Hay más lectores de género fantástico de lo que nos parece, al menos lectores ocasionales. Y el modelo de hispacón me parece que no tiene en cuenta esta realidad. Hay que invitar a autores y editores fuera del fandom. Pero también hay que tener muy en cuenta la importancia que puede tener la relación de la comunidad de ciencia ficción con el ámbito académico y científico.

    Hoy me he encontrado en la biblioteca universitaria con un libro sobre conceptos de ingeniería de telecomunicaciones en la ciencia ficción (que por lo visto se basa en el trabajo de fin de carrera del autor). Existen libros de cómo emplear la ciencia ficción en la enseñanza secundaria y muy buenos. En alguna universidad española se han dado ya cursos sobre el tema, y se empiezan a introducir estos temas en los postgrados. Hay un blog de un profesor de la universidad de Oviedo dedicado a poner ejemplos de ciencia ficción para hablar de física. Y todo esto le trae al fresco al fandom, que se dedica a sus conferencias sobre los temas de siempre y con los ponentes de siempre en las hispacones. Aunque cambien los nombres no cambian lo que dicen los ponentes o lo que representan.

    Si no hay apertura y la búsqueda de relaciones con otros colectivos, con otras asociaciones (por ejemplo las sociedades científicas que seguramente colaboraría con la AECFFT en conferencias y cosas de esas sobre ciencia dentro de la ciencia ficción), no hay nada que hacer. Quizá en esto tiene razón Gorinkai y en tal caso la asociación es más necesaria que nunca. Pero me temo que no habrá este tipo de cambio.

  3. “Oh, ya no soy el ombligo de la ciencia-ficcion española! Oh, ya nadie se acuerda de mi: el fandom esta acabado, ejpaña se rompe, el mundo se acaba…!”
    (Rasgar de vestiduras, rayos de ira divina, un nuevo diluvio…)
    X,-)))))

  4. Puees lo de las hispacones no lo veo así. Este año tuvimos un día casi exclusivo para el género de terror, algo que no había pasado antes, y la mayoría de ponentes nunca había hablado en una hispacón. ¡El terror existe! :D

  5. Bueno Alfredo, lo de los mismos es una forma de hablar, no es que no haya ponentes nuevos, es que no hay ponentes radicalmente nuevos. Y sobre el terror, no sé, quizás tenga su importancia el que se trate en una hispacón.

    Reconozco que con estos temas soy un pesado, bastante radical y pesimista. Y no sé muy bien por qué, la verdad.

  6. Está claro que hay que reformar mucho en las hispacones, pero sí que hay cierta renovación de un año para otro en cuanto a ponencias y temas. Ten en cuenta que son actos propuestos, que dependen de una voluntad inicial del ponente. Cualquiera, con tiempo y cierto empeño, puede subirse a la tarima y coger el micro.
    En cuanto a la gente que la organización invita… eso queda algo lejos de la AEFCFT, así que, mientras no cambie el sistema, vendrán aquellos que editoriales y organizadores consigan. A veces convendría darles ideas :D
    Y que el terror tenga su sitio… ¡Milagro! Ahora falta que la Fantasía se haga un hueco interesante.

  7. Muy buenas.

    Algunas de las conferencias de este año han sido:

    -“Lo Fantástico en la Literatura de la India”
    -“El Cómic después del 11 de septiembre”
    -“El Otro en la Ciencia Ficción”
    -“El libro electrónico: un nuevo modo de consumir literatura”
    -“Elementos fantásticos en la obra de Al Qazwini”
    -“La influencia del mundo árabe y mediterráneo en la obra de Lovecraft”

    (…)

    Y unas cuantas más. Lo siento pero no puedo estar de acuerdo: ni han sido las conferencias de siempre ni han sido los ponentes de siempre, y estoy de acuerdo con Alfredo en que los temas se renuevan. Otra cosa son las mesas redondas, las presentaciones editoriales y los encuentros de autor, ahí sí que echo de menos a autores de fuera del fandom. Pero bueno, eso ya depende de los medios (y de la imaginación) de cada organización. La del año que viene, por ejemplo, quiere prescindir de autores del fandom para traer a otro tipo de autores (aparte de los que vengan invitados por las editoriales). Veremos a ver si lo consiguen; y si lo consiguen, veremos a ver si no se les lapida públicamente por no llevar a tal o cual autor, o por no pensar en el fandom, o vete tú a saber por qué.

    En todo caso, y al hilo del mensaje que ha dado pie a todo esto, yo creo que las Hispacones tienen futuro para rato mientras haya organizaciones con dos dedos de frente, imaginación, medios y ganas de trabajar. De la AEFCFT… firmo lo que dice Gorinkai, casi punto por punto.

    ¡Salud!

  8. Que me lío. Y que sí, que una Hispacón ya no tiene por qué tener el sentido de hace quince años, está claro que ahora el fantástico, a nivel local-regional-loquesea, está moderadamente bien organizado en según qué zonas, pero pensad en los que vivimos en zonas “marginales”. Que las hispacones se estén empezando a convertir en “andaluzas” no es casualidad: no tenemos todavía, aparte de las jornadas de Dos Hermanas o alguna tertulia más o menos pequeña, una estructura de aficionados sólida. En Andalucía oriental, por ejemplo, sólo nos queda la Hispacón para poder participar activamente (me refiero a organizar y no sólo acudir, claro). Almería se ocupará este año, y en años futuros habrá hispacón en Granada o en Málaga, el año pasado se interesó Fuengirola…

  9. A ver, un par de cosas. Ese programa que comentas VMGB sí que parece diferente, pero hay que tener en cuenta que depende de la organización. Y por lo que parece el comportamiento de los organizadores ha sido chapucero y deplorable, si tenemos en cuenta que en este caso había una infraestructura profesional, es más que lamentable. Por lo que he visto en blogs y comentarios de la gente habéis sido precisamente los de la AECFT los que habéis dado la cara y habéis hecho todo lo posible por tratar de solventar esos incovenientes. Y he aquí una de las razones por las que la AECFT me parece innecesaria, si al final no organiza las hispacones y su única actividad (salvo las antologías) es la de una hispacón al año, parece algo innecesario que exista.

    Pero, también tiene razón Gorin cuando habla de la necesidad de que frente a lo que organizan los de aquí o allá ha de existir también alguna asociación o colectivo que trate de integrar a todos y se base en la pluralidad. Pero entonces debería de organizar esa asociación directamente los encuentros. No hace falta que me comentéis todos los que habéis formado o formáis parte de alguna directiva de la AECFT que eso es un marrón muy gordo y que no sería viable. Sólo comento lo que sería lo mejor según mi punto de vista, otra cosa es que lo vea factible.

    Esto me lleva a lo de la ubicación. Me parece preocupante que exista un sesgo en la ubicación geográfica de las hispacones. Al igual que a los andaluces se os hace muy cuesta arriba acercaros a algún encuentro en Asturias, Galicia, Cantabria y demás regiones del norte, también a nosotros se nos hace más difícil acudir a Andalucía o Murcia. En concreto ciertas provincias para las cuales la comunicación es difícil. Lo ideal sería una alternancia entre provincias del norte y del sur, de modo que aunque sea un año sí y otro no, la ubicación no sea un inconveniente para la mayor parte de los aficionados.

    Si al final durante bastantes años seguidos se celebran todas en una misma zona se acabará produciendo esa fragmentación que comentaba Gorin más arriba, y creo que eso es malo. Pero claro, todo depende de que haya gente dispuesta a organizarla y se da el caso de que se ubican todos en la misma zona. Evidentemente aquellos que no han disfrutado todavía de una tendrán más ganas y es lógico que en Almería o en Granada haya gente que ponga todas las ganas para hacerlo. Pero lo que he comentado es algo que la AECFT debería de tener muy en cuenta.

    Sobre lo de los autores. No seré yo quien critique que se invite a autores no pertenecientes al fandom, me parece una idea estupenda si se escogen bien los invitados. Hay que preocuparse menos por las paranoias esas fandomíticas y más por la buena salud del género que tanto nos gusta.

  10. La solución a la ubicación… que alguien de más al norte quiera organizarlas. Si sólo se presentan sedes en Andalucía, poco se puede hacer excepto dar facilidades e información.

  11. En mi humilde opinión, a la Asociación le pasa un poco lo mismo que a los partidos políticos de los que hablábamos en otra entrada de este blog: se maneja con elementos y esquemas mentales del siglo pasado, del tiempo del correo en papel, los fanzines, el aficionado aislado que intenta comunicarse y las ediciones para socio que mantienen los lazos entre los socios. Y estas posturas mentales, junto con algunas otras circunstancias que pasaré a desarrollar a continuación, la están matando.
    De modo que me permito llamar la atención sobre estos puntos de discusión, del modo menos polémico y más amistoso posible, por si sirviera de algo. Y es que:

    a) La Asociación es absolutamente incapaz de llegar a las nuevas generaciones de aficionados. Estos, enlazados a través de internet y participando en foros multitudinarios, tienen sus propias vías de comunicación, y no saben nada de tiempos heróicos, fanzines con fotocopias, cartas abiertas ni otros fósiles. Es más, se la suda la Historia Antigua. Leen, comentan, disfrutan y conocen en un mundo infinitamente más abierto, y las pocas veces que se han acercado al mundo del fandom tradicional han visto a un montón de cuarentones fondones empeñados en discusiones cansinas acerca de quien la tiene más grande. Y han salido pitando, lo cual no me extraña. Esto significa no sólo que la Asociación es incapaz de crecer, sino que va a menos y además no se renueva, lo cual, desde el punto de vista de las ideas, es además casi trágico.

    b) la presencia en Internet es mínima, y llama la atención que iniciativas particulares al respecto -el antiguo cyberdark, Sedice, los foros de la Gallego o ahora los dedicados a la fantasía, como los inspirados en la serie de Martin- fueron o son capaces de aglutinar a miles de aficionados mientras las Juntas sucesivas o no podían, o no se les ocurría, o no se dieron cuenta, o no eran capaces de articular algo así (los que lo disfruten pueden leer (“no pudimos”, “no se nos ocurrió” y “no fuimos capaces” si gustan). Peor aún, cuando la gente de la Asociación -y me refiero a los socios, tanto individualmente como en grupos- apareció por esos foros lo hizo planteando dudas acerca de la validez del nuevo medio, dudando de su categoría y mirando a todo lo nuevo -medios, actividades, personas- por encima del hombro, lo cual ayudó muy poco a que pareciera un lugar atractivo en el que ingresar para quienes estaban siendo juzgados desde “cierta altura”.

    c) Las Hispacones han cumplido su ciclo, lo siento. Y si hay gente que opina que no lo han cumplido y desea seguir haciéndolas, la Asociación debería desvincularse de ellas, ya que se trata de una actividad en la que pone su nombre y su prestigio pero que no puede controlar de facto, y que en realidad es gestionada -y a menudo jodida- por otros. Una buena señal de cuando algo debe detenerse es cuando tienes que darle el control de “ello” a quien menos te apetece de este mundo, como pasó con Vigo. Al contrario de lo que muchos piensan, opino que es mejor no tener Hispacón que tener que sufrir una mala. El joven lector/a de fantástico interesado que se haya acercado a Vigo como forma de enterarse de lo que es la Asociación (y no haya reparado en los frikis del bar de enfrente) aún estará corriendo despavorido.

    d) las actividades locales no sólo no son un problema para la Asociación, sino que son el signo de los tiempos. Cuando estas nacieron fueron contempadas por ciertos sectores como una amenaza o una competencia para las Hispacones, y hay una parte de los socios que directamente hacen como que no existen (excepto cuando se rumorea que no va a haber Hispacón ese año y de pronto se convierten en algo conveniente). De hecho, debería alegrarnos como aficionados que las administraciones locales o autonómicas empiecen a considerar el fantástico de modo suficientemente sólido como para apoyar o desear festivales, encuentros, reuniones o congresos en sus ciudades y centros públicos. Esto permite distintas visiones, distintas formas de hacer y más oportunidades de acudir, tanto por calendario como por cercanía. Obsérvese además que estos “eventos” suelen ser frecuentados por aficionados que no pertenecen al fandom tradicional. Asi que creo que debería ser ahí donde la Asociación intentara pescar nuevos socios o presentar sus actividades. Es decir, que no sólo debería dejar de liarse con las Hispacones, sino que debería tener un stand, una presentación, una conferencia o un par de actos en cada ciudad donde hubiera un encuentro de CF, en lugar de concentrarse sistemáticamente en ir a donde siempre, a ver a los de siempre.

    e) Actividades. Puesto que hay foros de sobra y en varias fechas del año, la Asociación debería programar actividades en las mismas que constituyeran un atractivo y que de verdad promovieran el género. Y dejar otras, o plantearselo. Por ejemplo, la necesidad -y oportunidad- de sacar dos libros de relatos al año que suponen un buen gasto de dinero y que total, si sus autores no cobran y no se registran beneficios, igual era igual de prestigioso colgar esa selección en un PDF en la web de la Asociación y hacer calendarios, o un poster, o yo qué sé…

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