¿Un sistema obsoleto?
Lunes, Diciembre 10th, 2007 Pertenece a A mi alrededor, El gobierno de la polis | 10 comentarios »El sistema de gobierno predominante en Occidente tiene ya un tiempecito a sus espaldas. Me refiero a articular la representación popular a través de los partidos políticos.
Y, visto cómo va la cosa, no puedo por menos de preguntarme si es un sistema que todavía funciona o si le estará llegando el momento de extinguirse. No sé, pero cuanto más pienso en ello más inoperativos veo a los partidos políticos, menos representativos de la voluntad popular y, de hecho, más alejados de la realidad a medida que pasa el tiempo. Como si todos ellos fueran, en cierto modo, herederos de Göebbels y estuvieran intentando construir su propia realidad para hacérsela tragar después al mundo, ya sea por persuasión, por manipulación, por propaganda o, directamente, por imposición.
Pero me estoy saliendo del tema.
Decía que cuanto más pasa el tiempo más dudas tengo de que el sistema de partidos sea un modo realmente eficaz de articular la vida política en un país democrático. Son, en cierto modo, dinosaurios, y se comportan como tales: lentos al cambio, cada vez más endogámicos, encerrados sobre sí mismos y viviendo en una suerte de torre de marfil ideológica que obvia elementos de la realidad cotidiana como los índices abstención en las elecciones, el desencanto cada vez mayor del ciudadano ante la clase política o, directamente, su desconfianza hacia ella.
El problema es que no tengo muy claro con qué los podríamos sustituir. Pero sí que es cierto que tengo bastante claro que debemos sustituirlos por algo. Y rápido, antes de que sea demasiado tarde.
Porque a veces, cuando pienso esas cosas, recuerdo otras. Como el hecho, que muchos prefieren ignorar, de que buena parte de las dictaduras nacen con un gran apoyo popular precisamente porque los representantes legítimos del ciudadano son incapaces de conectar con su propio pueblo; algo de lo que se aprovecha el dictador, evidentemente.
Y estamos viviendo una situación parecida, o eso me parece. No, no da la impresión de que esté asomando ningún posible dictador en el panorama político español, ciertamente. Pero sí que percibo una desconexión cada vez mayor entre electorado y representantes. Tienen que darse otros factores para que un país esté “maduro” para una dictadura, es cierto, pero éste sin duda es buen principio en esa dirección.
Y lo peor, si lo pienso un poco, no es el hecho en sí. No es que políticos y ciudadanos parezcan a veces vivir en realidades distintas, cuando no opuestas. Tampoco lo es que la respuesta de los ciudadanos sea pasar del tema cada vez más. No, lo que verdaderamente me parece chungo y peligroso es que a los políticos esa falta de conexión no parece importarles lo más mínimo.
La ven, eso creo. Sin duda tienen que verla. Pero no parece que les esté precupando gran cosa.
