Here lies one whose name was writ in water
-Epitafio en la tumba de John Keats

Archivo de Noviembre 24th, 2007

Citas citables: Robert A. Heinlein

Sábado, Noviembre 24th, 2007 Pertenece a Citas citables, Visto y oído | 9 comentarios »

No me simpatiza demasiado la figura de Heinlein, lo reconozo. En parte, por culpa de Isaac Asimov.

Supongo que es inevitable que las opiniones de alguien con quien te sientes en sintonía mental, emocional o ideológica te influyan, y más cuando esas opiniones se refieren a un desconocido; en ese caso no tienes datos propios para comparar y tiendes a fiarte de lo que te dice esa persona en la que confías.

Es algo que me ocurrió, por ejemplo, con la figura de Séneca. Tras leer Claudio, el dios y su esposa Messalina, nunca pude volver a mirar a Séneca con simpatía. Claudio, el narrador de la novela, se había convertido para mí en un confidente cómplice desde la primera página, y cuando presentó al filósofo cordobés dando una visión negativa de él, mi tendencia instintiva fue fiarme de él.

Asimov no deja muy bien parado a Heinlein en su autobiografía, ni en el aspecto puramente ideológico ni en el personal, y supongo que eso ha teñido de forma inevitable mi visión de Heinlein.

Claro que el mismo Heinlein me ha echado una mano en ese aspecto. La ideología que hay tras muchas de sus novelas (ese “darwinismo social tramposo y con ventaja”) y el que sus personajes fetiches fueran superhombres más allá del juicio de sus pares (porque no existen pares que puedan juzgarlos, entre otras cosas; ellos están por encima del resto de la humanidad y son los únicos que ven el universo tal como es realmente) terminó confirmándome la antipatía que sentía por él.

Sin embargo, no se le puede negar que era un narrador competente. En algunos aspectos, bastante más competente que Asimov (autor que me gusta bastante más, sin embargo; y al que sí admiro en lo personal) cuando no le daba por cargarse el ritmo de la narración con personajes discurseando interminablemente.

Pero incluso entonces encontraba pequeñas perlas. Frases, aquí y allá, que me hacían sonreír. No necesariamente porque fuesen ciertas (seguro que muchas no lo eran) sino porque resultaban ingeniosas y divertidas. De ellas, una de mis favoritas posiblemente sea la siguiente:

El progreso se debe a hombres vagos en busca de formas más fáciles de hacer las cosas

Supongo que me siento indentificado con esa idea. Y sobre todo con lo de “hombres vagos”, evidentemente.

© 2007, Rodolfo Martínez

© 2007, Rodolfo Martínez
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