¿Súbditos o ciudadanos?

Seguimos siendo súbditos, nos guste o no.

En parte, por supuesto, es por las leyes que tenemos que permiten e incluso garantizan la existencia de ciudadanos de primera (para los que el Fiscal General del Estado, por ejemplo, interviene sin que ni siquiera tengan que decírselo, mientras otros tendríamos que ir al juzgado y presentar la correspondiente denuncia) y ciudadanos de segunda.

Pero me pregunto también si en parte no será por culpa nuestra. Si parte del asunto no estará en el hecho de que no nos vemos a nosotros mismos como gobernantes sino como gobernados. Hablamos de los que mandan, de la autoridad, de los que gobiernan… cuando, al menos sobre el papel, los que mandan, la autoridad, los que gobiernan somos nosotros. Los otros, esos que vemos en las Cortes o en la Moncloa, no son más que personas en quienes hemos decidido delegar la autoridad que es nuestra por legítimo derecho y que quitamos y ponemos según nos convenga. El Presidente de un gobierno o una autonomía no es, en el fondo, más que un contratadillo temporal por cuatro años al que nosotros contratamos y nosotros despedimos.

Así debería ser. Y creo que así deberíamos verlo. No somos súbditos, sino ciudadanos; no gobernados, sino gobernantes, la verdadera autoridad. La situación no es así en la práctica, es evidente, pero no puedo evitar preguntarme si no es así, no sólo porque el sistema en el que vivimos lo permite sino también porque nosotros, con nuestra actitud, lo estamos consintiendo y seguimos pensando en nosotros mismos, pese a todo, como súbditos.

16 comentarios

  1. Tienes mucha razón, además de subditos creo que hay algo más, no para todas las personas claro, y es que a la gente le gusta ser servilista,y creo que es así, a muchos les va ser siervos y el servilismo en este país está a la orden del día, aún así… ¡Qué buen vasallo si tuviera buen señor! Creo que esa frase se resume, parte sino toda, la historia de este país. Un saludo, Rudy.

  2. Veo un error en tu argumento, donde dices que los gobernantes son personas en las que hemos decidido delegar nuestra autoridad. No es cierto, no hemos decidido nada, ni decidimos en quien podemos delegar la autoridad, porque solo podemos escoger entre cuatro o cinco mendrugos con pocas diferencias entre ellos ni podemos decidir no delegarla.

  3. Es curioso, porque ayer noche terminé de releer por tropecientava vez “V de Vendetta”. ¿Recuerdas cuando le explica a Evey por qué la ha torturado? Este post, desde luego, entra en esa línea; la cual comparto plenamente, dicho sea de paso.

    Quizá, la mayoría de la gente tiene una mutación natural que le lleva a convertirse en pancista habiendo sido antes marxista, Cuidado, no es una crítica, simplemente me da la impresión de que es el orden natural de las cosas. Es posible que la causa sea ese nuestro núcleo de organzinación social: la familia. Una vez que has adquirido esa responsabilidad es muy difícil seguir luchado, sobre todo por las presiones económicas.

  4. Octal: como comento en el post, la situación no es ésa. Y en parte no lo es porque, en efecto, el sistema, pese a las apariencias, no está montado así. Pero en parte creo que lo es también por nuestra actitud. No vamos a votar pensando: “Bueno, a ver a quien contratamos para que nos gestione la empresa” (por decirlo de algún modo) sino “A ver quién nos va a mandar los próximos años”.

    Y creo que, para que cambie el sistema, primero tiene que cambiar nuestra actitud. Para dejar de ser súbditos, creo que hay que dejar primero de sentirse súbditos o el cambio no tendrá lugar jamás.

  5. Lo que comentas, Juaki, puede que sea cierto. Desde luego, he visto esa evolución en cierta gente, a medida que se iba haciendo mayor. Pero no creo que sea una regla matemática. Conozco personas que, con los años, se vuelven más radicales en sus planteamientos ideológicos, no más conservadores, incluso con la responsabilidad de una familia a cuestas. Aunque reconozco que no es el caso habitual.

    Aunque hay casos que parecen de manual, es evidente. George Lucas podría ser un buen ejemplo: el modo en que se hizo conservador (y se nota no sólo en sus nuevas películas, sino en algunos de los “apaños” que hizo en las viejas) en cuanto tuvo hijos.

    No sé, en mi caso, la verdad es que mi ideas tienden a radicalizarse a medida que me hago mayor, lo confieso. Y que cosas como las apariencias y la respetabilidad me preocupan cada vez menos. Cierto es que no tengo descendencia, claro.

  6. No hombre, no nosotros no somos los que gobernamos, nosotros somos los que podemos elegir entre unos cuantos señores que van a gobernar. No es lo mismo, y ellos lo saben.

  7. Pues claro que somos súbditos ¡si hasta tenemos rey!

    Y si te oyera decir estas ideas tan peligrosas seguro que te diría, en su campechanía, que te calles ya, joer.

    xD

    Na, ahora en serio. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Tanto que no se qué más añadir.

  8. Juaki y Rudy: Como padre de familia con un estilo de vida (que no ideología) tradicional (que no conservador), tengo que decir que esa asimilación de familia con conservadurismo me parece tan simplista que no tiene mucho valor, al menos para mí. ¿No es sensato tratar de conservar lo válido y tratar de progresar en lo mejorable, aplicado todo lo anterior a ideas, valores, medios, situaciones y sobre todo, personas? En fin, estas polaridades e ideologizaciones de casi todo no me ayudan mucho…

    Y luego, respecto de los gobernantes, como casi siempre, concuerdo 100% con Rudy con un matiz, aquellos que nos sentimos gobernantes y no gobernados quizá nos encontramos en un rebaño cuya masa nos mueve aunque no queramos y cuando nos salimos un poco de su grupo, el perro del pastor nos muerde para que volvamos al rebaño.

  9. Es posible, no lo dudo, que haya pecado de simplista. Toda generalización lo es, evidentemente.

    Y sí, sin duda tienes razón en que el ambiente en que vivimos no es propicio para “levantar la cabeza” e ir contracorriente.

  10. “Son tiempos adversos para la rebelión”, como decía al inicio de El Imperio contraataca. Aunque, si lo pienso un poco, ¿cuándo no lo han sido?

  11. Muchísimas veces sale el tema cuando doy clase, y me espanta la actitud de mis alumnos, que a sus años ya tienen incrustada en el cerebelo esa resignación, esa conformidad.

  12. Hombre, no es por llevarte la contraria, al menos esta vez, en la que creo que tienes bastante razon en lo que dices sobre el adocenamiento de la gente, pero al menos en mi caso ha ocurriro justamente al revés.

    De joven era -dentro de ciertos límites -mas conservador que ahora. Quizá un poco más heinleniano, más partidario de que cada uno se arreglara como pudiera y de que no hubiera que esperar a los lentos. Actitud muy típica en quien tiene todas sus necesidades cubiertas y vive bien protegido y pertrechado. No hay como salir con ventaja en la carrera para estar de acuerdo con el pensamiento de que nadie debería ayudar a los últimos, que la naturaleza es así y demás mierdas darwinistas neocon.

    Con el tiempo, con las hostias que da la vida y sobre todo con las responsabilidades crecientes creo que me ha ocurrido lo contrario de lo que afirmas. Basta que el entorno -la empresa, la sociedad, la administración -partiera de la base de que sería menos combativo al temer por el pan de mi hijo para que yo me encabronara cada vez más y más. Creo que me he radicalizado justamente en sentido contrario. De hecho, tener una cierta independencia económica y la obsesión por no tener que transigir me están pasando cuenta ahora -o llevan ya un tiempo pasándomela, ahora que lo pienso- pero aunque me hayan quitado diez años de vida considero el precio barato.

    Y lentamente se acerca el día del fin de mis obligaciones más importantes, es decir, el día en que pueda soltarme del todo…

  13. Estoy bastante de acuerdo con Skalagrim con respecto a la evolución ideológica con el paso de los años. Realmente ese tópico del progresista que se transforma en conservador se aplica a la perfección únicamente con aquellos que siempre han tenido y tendrán el sustento asegurado.

    Quizá las responsabilidades hagan que como dice Eduardo Cabrera uno se vuelva más prudente o reflexivo a la hora de actuar y analice las cosas con más tranquilidad. Pero habrá quien se vuelva más radical en sus puntos de vista y a quien le ocurra todo lo contrario.

    Por otro lado el radicalismo no se mide por la exaltación de las ideas propias sino por el grado de alejamiento al pensamiento imperante. En este sentido cada día que pasa me vuelvo más radical, lo que no se traduce en adotar cierto tipo de poses o actitudes.

    Con respecto al tema de que estamos adocenados lo acojonante es que no están recortando todo tipo de libertades y no decimos ni siquiera esta boca es mía. Máquinas que calientan la piel sin quemar el resto ideadas para las manifestaciones(aunque digan que son para otra cosa), chips para controlar nuestra salud a distancia y cosas peores salen en los informativos ante la pasividad global. A mí no me preocupan los recortes de “libertades civiles” sino que pueda llegar un día en que puedan hacer que yo deje de ser quien soy y pase a ser un zombi controlado a distancia en favor de los intereses de otros.

    Este tema de los políticos de regional preferente y la pasividad del ciudadano medio es mucho más preocupante de lo que parece a primera vista.

  14. Mira, todo esto que cuentas es mi mayor miedo, que el progreso se dirja más y más al control golbal de la sociedad, a convertir en mundo en una antiuptopía propia de la ciencia ficción. No podia ser de otro modo.

    Pero yo creo que que esa forma de pensar, conservadora o más bien conservadora económica, de que todo se puede controlar y se debe para mantener el status quo, parte de, y necesita, una concepción del mundo mecanicista. Y el mundo es más bien al revés, un sistema que funciona con leyes caóticas o al menos, que nuestra concepción mecanicista -porque el mecanicismos es eminentemente antropocéntrico-, no puede entender. Recuerda el “azar ontológico que tú propones” ;)

    Total, que antes o después, el puño aprieta demasiado y la mas ase escapa entre los dedos.

    O eso creo yo.

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