Here lies one whose name was writ in water
-Epitafio en la tumba de John Keats

Archivo de Octubre 29th, 2007

Viva el derecho romano

Lunes, Octubre 29th, 2007 Pertenece a Imágenes en acción, Visto y oído | 8 comentarios »

Recientemente me he visto entera la primera temporada de Boston Legal (sí, ya sé que anda por la cuarta). La serie me ha gustado. De hecho, va gustándome más a cada capítulo que veo. Y no paro de sorprenderme del excelente papel que hace William Shatner.

Pero lo que más acudía a mi cabeza a medida que la veía era el pensamiento de que teníamos mucha suerte por nuestro sistema legal. Con todos los fallos que tiene, y todas esas sentencias absurdas que a veces vemos por ahí, lo prefiero mil veces al sistema anglosajón basado en el derecho consuetudinario y los jurados populares. No es perfecto, ciertamente, pero al menos aquí tenemos leyes escritas que intentan abarcar todos los casos posibles y los jueces están obligados a fundamentar sus sentencias en base a esas leyes.

Soy consciente de que lo que vi era una serie de televisión y, por tanto, las situaciones estaban deliberadamente exageradas para que fueran más dramáticas. Pero, incluso restando eso, el sistema de juicios por jurados me sigue pareciendo una aberración. En nuestro país, un juez no puede condenar a un acusado simplemente porque le caiga mal, al menos en teoría. Y, cuando quiere hacerlo así, se ve obligado a justificar sus prejuicios en base a la ley existente. En un sistema de jurados como el americano, se puede fallar a un lado a otro dejándote llevar simplemente de tus simpatías o antipatías, y no tienes por qué justificar nada.

Hace unos años, si no me equivoco, que se lleva intentando introducir el sistema de jurados en nuestro país, al menos para cierto tipo de casos. Y, de hecho,recuerdo un caso bastante sonado donde el juez que supervisaba el proceso tuvo que anular la sentencia emitida por un jurado. Tal como lo vi, a la acusada se la había condenado por dos motivos básicos: era lesbiana y antipática. Eso fue suficiente para tener el jurado en contra. Las pruebas no importaban: la señora en cuestión caía mal y fue suficiente para que se fallase en su contra.

El argumento de “democratizar la justicia” que se ha esgrimido a veces para justificar el sistema de jurados siempre me ha parecido de un papanatismo extremo. ¿Qué demonios tiene que ver la democracia con eso? ¿O es que acabaremos llegando al extremo de cierto pueblo de Canadá que decidió por referendum que la torre que había en las afueras era “auténticamente vikinga”?

En fin, que me alegro de vivir en un país que tiene el derecho romano como base de su sistema legal. Y que siga así por muchos años.

© 2007, Rodolfo Martínez
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