Citas citables: Raymond Chandler

Supongo que llegué a su obra a través del cine. Seguramente de la adaptación de El sueño eterno que dirigió Howard Hawks con guión de Leight Brackett, William Faulkner y Jules Furthman, e interpretada, por supuesto, por Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Era una adaptación, supe después, con la que Chandler se sentía bastante satisfecho, pese a la introducción de una trama romántica en una historia que, en origen, carecía de ella. Es conocida la historia de que, en cierto momento, el director llamó a Chandler para preguntarle quién había matado al chófer, asesinato que es más o menos el inicio del arranque de la acción, y Chandler respondió que no tenía ni idea.

Bogart no era, por otra parte, el actor que tenía en mente cuando creó al personaje de Philip Marlowe sino, curiosamente, Cary Grant. Hoy es difícil imaginarse un Marlowe que no sea Bogart, pese a que ha habido unos cuantos actores más que lo han encarnado (Robert Montgomery, Elliot Gould, James Garner o Robert Mitchum, por ejemplo) y el propio Chandler reconocía que le gustaba la forma en que Bogart había encarado la interpretación del personaje. De él dijo una par de cosas, como que era de los pocos actores que podía parecer amenazador sin necesidad de un arma o que, para dominar una escena, lo único que tenía que hacer era entrar en ella.

Como digo, fue seguramente esa película la que me llevó a buscar las novelas de Chandler. La primera que leí fue Adiós, muñeca, segunda de la serie y, poco después, El largo adiós, considerada la mejor. Luego, las fui consiguiendo todas (incluso esa Historia de Poodle Springs que perpetró Robert B. Parker a partir de los primeros capítulos que Chandler había escrito poco antes de su muerte) y creo que mis favoritas son La hermana pequeña y La dama del lago.

También me hice con sus cuentos, una biografía y una colección de cartas. Hubo una época en que fue, sin lugar a dudas, uno de mis escritores favoritos. Y diría que, pese a los años transcurridos, lo sigue siendo.

Sus novelas están llenas de frases memorables (Marlowe usaba su lengua como un arma, al fin y al cabo) pero creo que la que más me gusta está en Playback, la última novela, donde un Marlowe cansado y al borde de la derrota acaba aceptando la proposición de matrimonio de una rica heredera. Chandler no tardó en arrepentirse de haber hecho que su personaje, en cierto modo, se rindiera ante la vida, e intentó arreglarlo en la siguiente novela. Como ya he dicho, apenas dejó un par de capítulos escritos antes de morir y quien la terminó fue Robert B. Parker (autor de las novelas de Spenser, al que quizá recordéis por la serie de televisión que interpretó Robert Urich y en la que aparecía Avery Brooks -el futuro comandante de Espacio Profundo 9– como secundario habitual). Siguiendo lo que parecían los deseos de Chandler, Parker no tarda en dejar de nuevo soltero a Marlowe y lo lleva de vuelta a su apartamento de mala muerte en Los Ángeles. Aparte de eso, la novela es poco memorable.

Decía que mi frase favorita está en Playback. Marlowe habla con una mujer con la que se ha involucrado. Y ella le pregunta:

-¿Cómo puedes ser tan duro y tan tierno a la vez?
-Si no fuera duro no podría estar vivo. Si no fuera tierno, no merecería estarlo.
Raymond Chandler: Playback

© 2007, Rodolfo Martínez

9 comentarios

  1. Chandler era un genio, uno de los grandes literatos de su tiempo en los USA. A mí hay una descripción en “Adios, Muñeca” que como uso de la metáfora a la inversa me parece memorable: describe al pedazo negro de dos metros en todas las direcciones a quien seguimos toda la novela, vestido con primor con un traje claro, un pañuelo de colorines y, creo recordar, un sombrero a lo pamela de mujer, paseando el susodicho por una calle de blancos sin ningún rubor y, creo de nuevo, con un ramo de flores en la mano. Y luego dice algo como “el tipo pasaba tan desapercibido como una tarántula en un bizcocho”. Así contado no tiene gracia, pero cuando lo leí la primera vez casi me rompo por la mitad.

    Por cierto, Clive Owen, el nuevo Marlowe, da con el papel por físico y por carácter. Aunque no sé yo cómo quedará esa adaptación dirigida por Frank Miller (seguramente será un Marlowe asilvestrado, a lo Mike Hammer de Spillane). Y uno que sería un Sam Spade excelente es Jude Law, que tiene esa convinación perfecta de ángel y demonio en los ojos y las cejas que describía Hammett, junto al pelo rubio, ya puestos.

  2. Ah, sí, recuerdo la descripción. De hecho, creo que es como arranca la novela.

    Con lo de Jude Law estoy de acuerdo. En cuanto a Owen… no sé. Aunque como dices por físico da con el papel, el hombre no es que me parezca muy buen actor precisamente. Y si encima está Miller detrás también temo que la cosa tire más a Spillane que a Hammer. Por lo menos los acercamientos de Miller a la serie negra han ido más bien por ahí hasta ahora.

  3. Yo me temo lo peor de la peli, si la dirige Miller. También me pasa lo mismo con Spirit.

    Hubo una versión para la tele, no sé si lo recordáis, donde Marlowe era muy blandito, muy blandito, y no daba para nada el papel. Lo curioso es que lo interpetaba Powers Boothe, que luego en Deadwood hace del hijodeputa de Cy Tolliver.

    Hace veinte años, cuando lo de Blade Runner, quizás Harrison Ford podría haber sido un Marlowe decente: todavía la herencia de Han Solo le habría dado la habilidad para la réplica.

    Yo usaría a Bruce Willis, pero con pelo.

  4. De todas formas, si no recuerdo mal, el tipo no es un negro. Es Iniciativas Malloy (Moose Malloy, creo, en el original) que está buscando el local donde trabajaba su antigua novia y que ahora es un local de negros (un “antro de betunes” según la traducción de Bruguera) en un barrio de negros. Ha pasado unos años en la trena y las cosas han cambiado fuera.

    Pero, bueno, eso es lo de menos: la descripción, totalmente hiperbólica, es una maravilla.

  5. Ah, entonces es que yo lo recuerdo justo del revés, con un negro en un barrio de blancos :P

    George Clooney también podría haber hecho a Marlowe, en sus días de Abierto hasta el Amanecer y demás. La adaptación de la que hablas, con Powers Boothe, ni me suena… pero la buscaré.

  6. Recuerdo la serie que menciona Rafa. Y sí, era como muy blandito. No debí de ver más de un par de episodios y no me convenció.

  7. La verdad es que he leído poco de Chandler (“El sueño eterno” y “Adiós, muñeca”) pero ese poco me ha encantado. El principio de “Adiós, muñeca” que comentáis me parece genial, con ese Malloy enorme, vestido de forma ridícula (botones como pelotas de golf), paseando tan pancho por un barrio bravo en busca de su chica.

    De hecho, esta entrada me ha hecho recordar que tenía pendiente “La dama del lago”, así que he aprovechado para empezarla. Y me encuentro con una cita que me parece que describe a la perfección por qué Marlowe es un personaje tan magnífico:

    “- Un detective privado no basta para molestarme- dijo él.
    – Se equivoca. Sí que basta. Un detective privado basta para molestar a cualquiera. Es tozudo y, como le pagan por hacerlo, le da lo mismo”.

  8. a mi una escena que me parece particulartmente ingeniosa y divertida es cuando en “la hermana menor”, Marlowe acude a un llamado telefónico de un supuesto informante, llega a una pensión de mala muerte, sube las escaleras, ingresa a un pasillo mal iluminado y ve una puerta entreabierta, entra y se encuentra con un hombre calvo que está acomodándose una peluca frente a un espejo. El tipo le reclama: ¡hay que golpear antes de entrar!, Marlowe le contesta “no se preocupe no he visto nada”, después de eso Marlowe comienza a interrogarlo y poco a poco lo va acorralando hasta que llega un momento en que el tipo del bisoñé corta la conversación y amenazadoramente le dice: ¡no tenemos nada más que hablar, lárguese de aquí o…..!”, y Marlowe le responde:
    ¿No me diga que piensa asfixiarme con su “peluquín”?
    ja, ja, ja

  9. Otra metáfora estupenda que tiene es “Encendí un cigarrillo. Sabía a pañuelo de fontanero”. No recuerdo de dónde era, ntchs.

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