¿Es cosa de niños?

Seguramente, la gente que entra en mi página no es un universo de muestra fiable para estrapolar sobre el total de la humanidad.

Pero, pese a eso, es tentador echarle un vistazo a los resultados de las encuestas que he ido poniendo en los últimos tiempos y sacar algunas conclusiones.

Especialmente en la última, cuyos resultados podéis ver aqui:

[poll=8]

Siempre ha existido el sobrentendido de que la ciencia ficción era un género por el que entrabas de muy joven o luego resultaba muy difícil que lograras engancharte a él. Y los resultados de la encuesta parecen ir precisamente por ahí. De hecho, nadie ha elegido la opción de empezar a leer CF pasados los 30 años, lo cual es muy sintomático.

Así pues, ¿implica eso que es una literatura inmadura, apta para ser consumida (y apasionarse por ella) en la adolescencia y a la que vuelves después en buena medida por el factor nostalgia, por recuperar un poco la infancia perdida, tal vez? No lo sé. Y a lo mejor le estoy dando importancia a los resultados de una encuesta que no son necesariamente significativos, como decía al principio del post.

Sin embargo, recuerdo lo que a veces me dicen mis amigos “mainstream” (o “no frikis”), por llamarlos de algún modo. Que mis novelas les gustan pero que les cuesta entrar por algunas de ellas a causa de la parafernalia habitual de la ciencia ficción. Que eso los echa para atrás y les hace más difícil la lectura.

Claro que eso no implica necesariamente que la ciencia ficción sea una literatura inmadura. Sólo, tal vez, que hay ciertos esquemas mentales que, si no desarrollas antes o durante la adolescencia, son muy difíciles de desarrollar después. Eso no tiene por qué ser necesariamente bueno ni malo, simplemente es así.

Pero, ¿es así?

© 2007, Rodolfo Martínez

5 comentarios

  1. “Sin embargo, recuerdo lo que a veces me dicen mis amigos “mainstream” (o “no frikis”), por llamarlos de algún modo. Que mis novelas les gustan pero que les cuesta entrar por algunas de ellas a causa de la parafernalia habitual de la ciencia ficción. Que eso los echa para atrás y les hace más difícil la lectura.”

    No lo creo. Me parece que es una cuestión de prejuicios y condicionamiento social en contra del género. Una vez se llega a esas edades uno ya está perdido sometido a ese control del pensamiento. Pero es algo indudable que el empacho de autorreferencialidad dentro de la ciencia ficción puede convetir en indigesta la lectura al lector ocasional.

    También creo que no se debería de leer ciencia ficción muy joven cuando todavía no se ha construido un sentido crítico. Creo que incluso puede condicionar la personalidad. Y lo mismo o aplico al acceso a otro tipo creencias emparentadas con la ciencia ficción.

    Yo empecé a leer cf en el colegio, de hecho era el único tipo de narrativa juvenil que leía salvo algún clásico de la literatura (si dejamos de lado mi pronta lectura de Kafka,je,je)apto para mi nivel de lector de entonces. Pero nunca la leí de forma sistemática y me quedé en Wells, algo de Asimov, juveniles de cf, los de Lobo Solitario de fantasía y poco más.

    Sin embargo empecé mi lectura sistemática de cf en la franja entre 20 y 30, de hecho aproximadamente a los 20. Y el culpable fue Stanislaw Lem con su “Solaris”. Si eso son lecturas infantiles miedo me da lo que leerán los que dicen esas cosas sobre los lectores de cf.

  2. Sin duda los prejuicios existen. Y por todas partes, ya que estamos.

    Pero no creo que sea ni de lejos el único factor. De hecho, creo que el más importante (y hablo de personas que se han acercado al género con verdadero interés, pensando que tenía algo valioso y libres, en la medida en que puede estarlo una persona, de prejuicios contra él) es cierto esquema mental. No sé muy bien cómo definirlo. Y seguramente, mi explicación no explicará nada, pero allá va.

    Cuando somos niños, la diferencia entre realidad y fantasía no está clara. Creo que no es tanto que no seamos capaces de diferenciarlas, como que no nos impota.

    Y, a medida que nos vamos haciendo adultos, eso desaparece. En cierto modo, nuestros esquemas se vuelven más rígidos y llega un momento que, incluso cuando consumimos ficción, exigimos de ella que sea “real”. Sabemos que, por ejemplo, lo que se cuenta en “Los pilares de la Tierra” o “Lo que el viento se llevó” o “Juego de patriotas” no ha pasado, pero está enclavado en un entorno que reconocemos como real y las cosas que pasan no son “imposibles”. Así que podemos suspender la incredulidad, porque el esfuerzo que una obra “realista” exige para hacerlo es mínimo.

    En cambio, suspender la incredulidad con una obra fantástica cuesta más trabajo. Aceptar, aunque sea transitoriamente, durante el tiempo de lectura, como real lo que pasa en ella, es más dificil, y creo que lo es más cuanto más adulto es uno. No con toda la fantasía, sin embargo, quizá porque parte de ella (la más féerica o la más terrorífica, por ejemplo) apela a ciertos atavismos implantados en nosotros desde hace mucho tiempo.

    En cambio, la ciencia ficción, con su parafernalia tecnológica y futurista creo que es más dificil de “tragar” por un lector no acostumbrado.

    Y esos esquemas mentales, esa “apertura” por llamarla de algún modo, esa disposición a suspender la incredulidad con facilidad debe ser adquirida en un momento muy temprano de nuestra vida, cuando nuestra mente es más flexible. Si no se hace así, no digo que sea imposible, pero resulta más difícil. A veces, creo que mucho.

    Y a esto hay que añadir el carácter autorreferencial de buena parte de la ciencia ficción. Cosas que a nosotros nos parecen normales, dadas por sabidas, son difíciles de captar salvo que uno lleve un buen montón de lecturas del género a sus espaldas.

    Y pienso que esos dos factores son los principales para que a un adulto (repito, un adulto que se acerque al género de buena fe, sin prejuicios intelectuales) le cueste entrar en la ciencia ficción.

  3. Tal vez el punto está en los esquemas mentales que a veces se rigidizan demasiado. De niños nos dejan ser libres, imaginar, y por ende está bien leer aventuras de marcianitos verdes. Pero cuando creces te adentras en las convenciones sociales. Con esto no digo que esté mal leer lo que comúnmente es (mal) catalogado de literatura juvenil, sino que la sociedad considera malo tener imaginación y soñar.

    Si llegas a adulto sin maravillarte por los sueños, ya no eres capaz de hacerlo.

    ¿Será?

  4. Tambien seria interesante saber la edad de la persona que respondio a la cuestion, mucha gente empezo a leer ci-fi de joven por que fue una aficcion heredada (de un hermano un padre etc…)
    Por lo demas estoy bastante de acuerdo con la idea de unos esquemas mentales “aperturistas” el fantastico es un genero en el que hay que hacer un mayor esfuerzo imaginativo, pero no solo pasa con el fantastico, hoy en dia los chavales no leen novelas de aventuras clasicas, Verne, Conrad, Melville, Haggard, Wells etc… muchas de esas novelas son textos bastante adultos, otras son pesadas, pero la mayoria se pueden leer en la adolescencia y resultar una lectura amena y entretenida, el problema de no leerlas es que uno no se acostumbra a los esquemas a las formas y a la “suspension de la realidad” que pide una novela del XIX o XVIII, asi que nos encontramos que ya de adultos poca gente es capaz de disfrutar de Madame Bovary, Niebla, La piel de Zapa o de autores como las Bronte, Jane Austen, Dickens etc… y cuesta mas disfrutarlas no porque sean pesadas o se lea menos (Que tambien) sino porque se necesita unos codigos que no se adquirieron en las primeras lecturas, en el fantastico a mi modo de ver ocurre lo mismo.
    Y no solo en lo literario, pasa lo mismo con el cine o la TV, lo hablaba con unos amigos el otro dia, ahora mismo hay un despunte de las series de contenido fantastico en TV, pero entre estas parece que hay una especie de division, entre las que estan echas para todos y las que parecen ser echas para “aficionados”, y no tiene que ver con la calidad o los contenidos, ni la adultez de la propuesta, sino con la barrera de la “realidad”, asi una serie como “Lost” pertenece a “todos los publicos” en ningun momento dan el paso que la convertiria en una serie de genero, te escamotean no solo la explicacion, sino directamente el misterio, se intuye, en ocasiones parece que existe pero nunca se muestra, no da el paso que la convertiria en una serie de genero, es como las peliculas de James Bond con esos malvados y sus maquiavelicos planes dignos de una space opera que nunca resultan, que bordean siempre el apocalipsis al estilo Ci-Fi pero que nunca llegan, por otro lado y al hilo de las series hay producciones como Torwooch o Dr Who que directamente se parapetan como una serie de genero, pero que son menos vistas, y no por falta de calidad, sino simplemente porque la propuesta exige una suspension de la realidad mayor, cuando no un conocimiento previo de la mitologia y de la parafernalia fantacientifica.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.