Érase una vez…

En un país ficticio que no era España, en una comunidad autónoma ficticia que no era Asturias, en una ciudad ficticia que no era Oviedo, en un edificio administrativo ficticio en el que no estaban las Consejerías del gobierno autonómico…

Que se les había acabado el presupuesto para consumibles. Así que, cuando a alguien se le terminaba el toner de la impresora y avisaba al servicio técnico, en lugar de traerle un nuevo toner le cambiaban la impresora por una nueva.

Y, colorín, colorado…

© 2007, Rodolfo Martínez

10 comentarios

  1. Más que saudita es el ficticio país de la burocracia, donde es imposible conseguir un toner porque el presupuesto para consumibles se ha agotado, pero se puede conseguir un impresora (con su toner) porque el presupuesto para equipamiento informático aún no lo ha hecho.

    Y poco importa que el ficticio dinero de los ficticios impuestos de los ficticios habitantes de ese ficticio país se esté derrochando absurdamente.

    Y ficticiamente, claro.

  2. Esa razón no debe ser correcta, quiero decir que quien te la dio posiblemente esté equivocado. Intentaré decirlo en cristiano breve:

    El presupuesto de consumibles y el de impresoras sin duda son distintos y no es posible (por Ley/es) consumir de una cosa con el presupuesto de otra pero el presupuesto de consumibles es más flexible que el de impresoras, de modo que para comprar toners podría usarse dinero del presupuesto de bolígrafos, o de papel, por ejemplo, y no creo que no tengan dinero para papel.

    Lo que posiblemente haya sucedido, y lo digo porque me ha pasado a mí, es que la impresora tuviera agotado el kit óptico (el tinglado láser, magnético y tal) y si esa impresora tenía más de 2 ó 3 años sustituir ese kit es normalmente más caro que una impresora nueva, debido a los costes que el fabricante de consumibles y de kits ópticos establece para esto último, lo que le permite abaratar el coste de adquisición de la impresora al comprador, forzándole de paso a renovarse. Blame on them! :)

    Es decir, ficticiamente…

  3. Caso también hipotético del todo.

    En una hipotética entidad gobernada por la burocracia pública, se acabó el presupuesto para contratar trabajadores. Así que cuando el jefe de turno decidió que era buena idea tener en plantilla un gestor administrativo que se encargara del ingente papeleo (la entidad tenía más de doscientos trabajadores) y un informático, lo que hicieron fue contratarles como “asesores externos” hasta que al año que viene volvieron a tener presupuesto para contratarlos laboralmente. Por supuesto, respetando su antigüedad real y pagando a la Seguridad Social los atrasos con sus correspondientes recargos.

    Pero en fin, como dijo Carmen Calvo, “es dinero público y por tanto no es de nadie”.

    Y por eso me puedo creer sin problemas que haya pasta para impresoras pero no para consumibles.

  4. Ficticiamente… podría ser como dices, Eduardo.

    Pero me temo que no en el universo ficticio del que estoy hablando. Hablamos de impresoras (ficticias) con menos de un año de vida. De toners (ficticios) que simplemente se acaban (el -ficticio- fotorreceptor sigue en buen estado) y que, al solicitar uno nuevo (y no de una o de dos impresoras, sino de varias) la respuesta es que imposible porque se ha acabado el dinero para toners. Así que hay que poner una impresora nueva, que para eso sí hay dinero.

    Sí, es un universo ficticio muy poco coherente, ya lo sé.

  5. Siempre me gusta pensar que hay alguna posibilidad positiva. Pero está claro, no hay excusas. A degüello, ya que estamos: Hoy mismo he visto cómo con dinero público se contratan 25 técnicos informáticos para 2 años por el módico precio de 3,5 millones. Por desgracia esto no es ficticio y es completamente coherente. Renovaríamos fijo unas cuantas impresoras por evitar ese dispendio, que no?

  6. Lo realmente preocupante, Rudy, es que en el universo ficticio de ¡Anda! Lucía ocurre exactamente lo mismo. De hecho, el año pasado me ocurrió exactamente lo mismo: pedí un tóner y me endilgaron una impresora… ficticia, por supuesto.

  7. Fu.
    Pues no os quiero ni contar cómo de ficticias son las habas en una orquesta perteneciente al ministerio de cultura como la mía. De similar y ficticia índole, salvo que cuando un instrumento musical que pertenece a la orquesta no funciona u, según peregrinos criterios nada objetivos, queda obsoleto, se cambia por otro en lugar de repararlo. Total, ¿para qué?: nuevo es más bonito, hay que comisionar a dos profesores para que hagan el viaje al país de origen del instrumento (Francia, Alemania, Inglaterra…) a comprobar que el nuevo posee la precisa calidad (en habitaciones individuales de hoteles cuatro estrellas, ojo), encargarlo y comprarlo. Y no cuestan como una impresora, nosésisementiende.

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