El mejor Shakespeare
Viernes, Octubre 5th, 2007 Pertenece a Imágenes en acción, Juntaletras, Visto y oído | 6 comentarios »- El mismo día, hace un año: Una parida de ley... ¿o era una ley de paridad?
Por fin, tras un buen montón de años de espera, lo que para mí es la mejor adaptación de una obra de Shakespeare a la pantalla está disponible en DVD. Hablo del Hamlet de Kenneth Branagh, por supuesto.
Y sí, creo que su versión de la famosa tragedia es la mejor adaptación cinematográfica que jamás se ha hecho de una obra de Shakespeare, superior incluso a su Enrique V o, no digamos ya, las clásicas versiones que en su día hizo Laurence Olivier. Versiones que, especialmente la de Hamlet, se me hacen pesadas, plomizas y aburridas vistas hoy. Y si algo no era Shakespeare, es precisamente aburrido. No pretendo quitarle mérito a lo que hizo Olivier en su momento; y sin duda su versión de Enrique V fue valiente y arriesgada, pero me temo que no hay color con el Shakespeare de Branagh.
Y creo que la clave del éxito artístico de las adaptaciones de Branagh no está tanto en su obsesiva fidelidad al texto teatral original como, precisamente, en que sabe cuándo debe contradecirlo o complementarlo. Y, sobre todo, en que tiene muy claro que no está haciendo teatro filmado, sino cine, con todo lo que ello implica, incluyendo un lenguaje narrativo muy distinto, pese a lo que pueda parecer a primera vista.
Branagh es muy consciente de eso y sabe utilizar a la perfección las técnicas que el medio pone a su alcance. Un momento perfecto de lo que acabo de decir es la subtrama de Fortimbrás con su tío, el rey de Noruega, que en la obra original jamás se ve en escena (hasta la entrada final de Fortimbrás, para hacerse con los despojos): sabemos lo que va ocurriendo a través del diálogo de los distintos personajes. Branagh mantiene el diálogo, pero al hacer que sus imágenes lo contradigan le añade un nuevo sentido a lo que oímos y complementa de ese modo el texto shakespeariano de un modo casi perfecto.
La cuidadísima puesta en escena, el reparto elegido (ver y oír, una vez más, a Brian Blessed o a Derek Jacobi es una auténtica gozada), lo medido de cada una de las secuencias, se conjuran para construir una verdadera obra maestra. En Hamlet, Brannagh pone toda la carne en el asador, como actor y como director, pero también como guionista. El modo en que adapta la obra original, sin cambiar de sitio ni una coma pero dotando a muchas escenas de nuevo sentido, es casi modélico.
Ocioso sería decir que quiero más. Que quiero que Branagh siga adaptando a Shakespeare. Seguro que él tiene otros planes, pero no puedo evitar pensar en un Ricardo III, un Otelo o un Julio César dirigidos por él. Y sólo de pensarlo… guau.
© 2007, Rodolfo Martínez
