¿Y mañana serán clones?

Un reciente comentario en el blog de Nacho Illarregui sobre la edición por parte de La Factoría de una de las novelas juveniles de Heinlein inéditas en castellano, me ha traído a la memoria otro autor, John Varley.

Como muchos otros lectores españoles, descubrí a Varley con una novela corta llamada “La persistencia de la visión”, que apareció en la revista Nueva dimensión allá por los ochenta. El relato me impactó, creo que igual que ocurrió con mucha gente, y desde entonces, me convertí en un incondicional del autor. Las siguientes cosas suyas que leí, especialmente en el terreno del relato de mediana y larga extensión, no me decepcionaron. Cierto que sus novelas (salvo quizá Titán y La hechichera, en las que Varley daba rienda suelta a su gusto por la aventura más desenfrenada) no terminaban de convencerme del todo: tenían momentos interesantes, pero algo había en ellas que fallaba. Era como si, cuanto más extenso fuese lo que escribía, más insatisfactorio me resultase.

Pero el motivo por el que un comentario acerca de Heinlein me lo ha traído a la memoria es otro. Ya, cuando leí El globo de oro tuve la sensación de que estaba ante un remake de Estrella doble, pero tras acabar Trueno rojo no pude quitarme de encima la sensación de que si Heinlein hubiese entrado un día en su despacho y hubiera visto el manuscrito sobre la mesa se habría quedado perpeljo. Seguramente se habría preguntado cuándo había escrito aquella novela y por que no la recordaba. Porque Trueno rojo es tan Heinlein (especialmente el Heinlein de los cincuenta y de algunas de sus mejores novelas juveniles) que a veces resulta escalofriante.

Entendedme. No es que me hayan parecido malas novelas, ninguna de las dos, pero no acabo de entender el proceso que ha llevado a Varley a convertirse en un clon (mejorado en muchos aspectos, porque es bastante mejor narrador) de Robert Heinlein. Entiendo (cómo no voy a hacerlo a estas alturas) el homenaje a un autor que admiras o el pastiche donde mezclas tus mitos narrativos de la infancia. De hecho, es algo que Varley ya había hecho antes: “En el salón de los reyes marcianos” es, sin duda, una revisitación de algunos de los mejores relatos de Stanley Weinbaum. Pero es que con esto ha ido bastante más allá, porque se ha convertido en un clon de Heilein no sólo en lo narrativo, sino también en lo ideológico.

Lo cual resulta aún más sorprendente. Me resulta difícil creer que el mismo hombre que escribió cosas como “La persistencia de la visión”, “Pulse ENTER”, “El pusher” o algunos de sus primeros relatos de los Nueve Mundos se haya convertido en un ultraliberal individualista al más puro estilo de Lazarus Long.

Sí, sé que estas cosas pasan. Y que, de hecho, pasan más a menudo de lo que parece. Pero ciertos saltos ideológicos nunca dejarán de sorprenderme, me temo.

© 2007, Rodolfo Martínez

8 comentarios

  1. Y de nuevo estuvimos hablando de esto hace un mes justo, ¿recuerdas? Ahora bién, para que expandas un poco el tema, te comenté que como un tio, tal y como expresaste, de la ideología de Varley (tirando a Heinlein) pudo escribir La Persistencia…, y me contestaste que incluso en ese relato, si lo piensas, puedes ver esa ideología…

  2. Hace unos meses leí en Sciece Fiction Weekly una entrevista con Varley en la que decía lo siguiente sobre su relación con Heinlein

    I have political disagreements with Heinlein. He was of a military background, which I can’t relate to at all, and at times he was something of a knee-jerk anti-communist. My feeling is that true communism has never been practiced, least of all in the “communist” regimes. I’m not a communist, but I feel the best model for government is a balance between capitalism and socialism. Heinlein was also a bit of a social Darwinist. I prefer to give the weaker members of society help here and there.

    http://www.scifi.com/sfw/issue405/interview.html

    A mi es un autor cuyas novelas me resultan más fáciles de leer que las de Heinlein. Aun habiendo un contenido político, filosófico, social… con el que puedo o no estar de acuerdo, no quebranta cada dos por tres la narración al sacar el discursito anarcoliberal de marras que a mi, por reiterativo, me cansa una barbaridad. Además simpatizo mucho más con su sentido del humor, bastante presente en sus últimas novelas.

  3. Hombre, que Varley es mejor escritor que Heinlein no creo que sea discutible, por las cosas que comentas, entre otros motivos: no permite que el discurso ideológico ahogue la narración.

    En cuanto a las diferencias ideológicas con Heinlein… es posible que me haya dejado llevar por los parecidos formales y temáticos de sus últimas novelas e, inconscientemente, haya supuesto que la ideología que había detrás era muy similar. Aunque (tendría que releer las novelas, es cierto) en su momento creí detectar cierto tufillo a “individualismo darwinista americano” (por llamarlo de algún modo) especialmente en la última, “Trueno rojo”. Puede ser parte del juego literario que Varley se trae con Heinlein, es cierto, pero no me lo pareció en su momento.

  4. Lo que Flecha comenta sobre la ideología que subyace tras “La persistencia de la visión” es algo que lleva un tiempo rondándome en la cabeza y que, quién sabe, quizá me de algún día para un artículo. O quizá no.

    Es cierto que el relato me deslumbró en su primera lectura. Pero no lo es menos que en relecturas sucesivas siempre he encontrado algo que me molestaba en sus postulados. No tenía muy claro qué (sigo sin tenerlo del todo, de ahí que aún no haya escrito el artículo) y en la conversación a la que Flecha se refiere lo puse como ejemplo de que el contenido ideológico “cañero” de Varley quizá no lo era tanto, que había algo detrás de su apariencia más bien reaccionario.

    Como digo, no es algo que tenga del todo claro. Supongo que se impone una relectura más de “La persistencia de la visión”. Y quién sabe lo que saldrá de ahí.

  5. Tendría que leer a Varley para entender el salto ideológico del que hablas, pero no veo tan complicado pasar del socialismo al anarcoliberalismo. Lo único que hace falta es perder la fe en la gente, y la gente suele colaborar activamente en el proceso.

  6. No comprendo muy bien lo de “darwinismo” en la frase “individualismo darwinista americano”, asumo que se refiere a que Heinlein ( y Varley por imitacion) eran/son darwinistas sociales, y me parece que no lo son.

    Individualistas sin lugar a dudas.

    Por otra parte tampoco veo que sean tan “reaccionarios”, al menos si se entiende reaccionario por “opuesto a las innovaciones”, “tradicionalistas” o “conservador” porque no creo que ninguna de esas clasificaciones case con los autores.

    Por lo demas un blog genial.

  7. Max: Hombre, lo del darwinismo social, que sí, es a lo que me refiería, lo veo bastante claro en Heinlein, o al menos en Lazarus Long, que en cierta época se convierte en su personaje-fetiche. En Varley, y hablo de “Trueno rojo”, que es quizá donde más “homenajea” a Heinlein, veo asomar algún ramalazo de ello. Tendría que releer la novela para encontrar dónde, claro.

    Y quizá “reaccionario”, en efecto, no sea el término más adecuado.

    Me alegro de que te guste el blog. Espero seguir viéndote por aquí.

  8. He aprovechado la hora de comer para salir de la oficina y echarle un ojo a la persistencia de la vision; Y el relato me ha encantado, no sabia que era tan bueno, hasta ahora de Varley solo habia leido sus novelas.

    No obstante si que tiene un fondo ideologico, “extraño”, toda la primera parte la del viaje, la contraposicion del pais que se derrumba contra las numerosas comunidades de “individuos” alternativos de Taos que funcionan, toda la corriente de “mesianismo” soterrado que da a entender el narrador que existe en esos lugares, o las ideas sobre el trabajo, la individualidad, o el afan de superacion que tiene me recuerdan mucho a Heinlein.

    La segunda parte en la comunidad de ciegos, ya no se como clasificarlo, cuando lo he leido me ha parecido brillante, similar a “la mano izquierda de la oscuridad” incluso en los castigos (êl ostracismo) pero aun asi, destila un “algo” Heinliano, lo cual como aficionado del viejo cascarrabias no me parece mal, pero veo esa ideologia de superacion,de “si lo deseas lo suficiente lo logras” que pregonaba el viejo, es mas, la parte que habla de la fundadora del Keller, como se sirve del sistema y sus recursos para ir contra el sistema es muy parecida a la compra de la luna por Delos Harriman, incluso el final de la “persistencia” tiene el mismo aire poetico que la muerte de Harriman, eso si, mejor escrito.

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