Here lies one whose name was writ in water
-Epitafio en la tumba de John Keats

Archivo de Septiembre 15th, 2007

Citas citables: Die hard

Sábado, Septiembre 15th, 2007 Pertenece a Citas citables, Visto y oído | 5 comentarios »

O La jungla de cristal, que es como uno la suele llamar, a pesar de que el título español es, simplemente, Jungla de cristal, sin el artículo. Una película modélica en su género, dirigida de forma magistral por John McTiernan (¿qué ha sido de ese hombre, por cierto?) y que ha dado lugar a varias secuelas con mayor o menor nivel de mediocridad. La última de ellas, La jungla 4.0, acaba de ser estrenada ahora.

En realidad, forma parte de una larga tradición, muy americana, por cierto, en la que un hombre solo y sin apenas medios se las apaña para hacer frente a un desafío imposible y salir triunfante de él. Lo que la distingue de otros productos similares es, por un lado, la excelente dosificación del ritmo y, por el otro, ese John McClane, super hombre con los pies de barro, lleno de problemas personales y que acaba más bien maltrecho, aunque salga triunfante del desafío.

Pero creo que si de verdad me gusta la película es por Alan Rickman, que parecía en estado de gracia en aquel momento, interpretando a un terrorista que no termina de creerse a sí mismo y que se toma todo cuanto sucede con una ironía distante y un tanto altanera que hace que el público, a su pesar, termine simpatizando con él. Sus diálogos están llenos de frases divertidas y réplicas ingeniosas como ese “Me temo que no he visto suficiente televisión, así que no entiendo lo que me dice” que le suelta al estúpido ejecutivo que pretende resolver la situación como si aquello fuera un trato entre brokers en Wall Street.

Pero de todas su frases, mi favorita es la que tiene lugar durante un diálogo con la esposa de John McLane, cuando ésta descubre que todo el elaborado secuestro del edificio no es más que una tapadera para un robo:

-Así que no es usted más que un vulgar ladrón.
-¡Soy un ladrón extraordinario! Y ya que decido pasarme al secuestro, señora McLane, le convendría ser más amable conmigo.

Me temo que la simple cita no da una idea adecuada del momento. Sólo Rickman, con su dicción impecable y sus ademanes impertérritos es capaz de transmitir su intensidad del modo correcto.

© 2007, Rodolfo Martínez

© 2007, Rodolfo Martínez
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