Metáforas

Supongo que la mayoría habréis visto, o tendréis noticia, del video que ha estado haciendo furor en YouTube últimamente: ese en que un grupo de leones (supongo que de leonas, en realidad) atacan una manada de búfalos, se hacen con una cría y empiezan a dar cuenta de ella al borde del agua; se les une un cocodrilo a la fiesta, que quiere su parte de la merienda; y, de pronto, cuando menos te lo esperas, la manada vuelve y no sólo hace frente a los leones, sino que les da una buena paliza.

Para los que no lo hayáis visto (pocos seréis), aquí tenéis el enlace.

El vídeo ha despertado algunas reflexiones. La primera, y más evidente, es la ironía palpable de que un turista armado con una cámara doméstica haya conseguido grabar algo por lo que seguro que documentalistas profesionales pagarían un pastón.

La siguiente, quizá tan evidente como la primera, es la clarísima metáfora de nuestro propio mundo humano que nos muestra el vídeo.

La idea es sencilla, de una simplicidad apabullante: las presas son más fuertes que los predadores. Sólo que normalmente no lo saben. A veces lo descubren, y entonces los predadores tienen un verdadero problema.

Es normal que, en el mundo animal, esas cosas se terminen olvidando.

Pero nosotros se supone que tenemos memoria, que somos capaces de transmitir información nueva las siguientes generaciones, que aprendemos, que nos desarrollamos y todas esas cosas.

Pues eso, he aquí una lección que no deberíamos olvidar nunca, pero que en realidad jamás recordamos… y así nos va. Las presas somos más fuertes que los predadores. Parafraseando a Jefferson (creo que fue él, aunque no estoy seguro del todo): la presa no debería tener miedo del predador, es el predador quien tendría que tener miedo de las presas.

© 2007, Rodolfo Martínez

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