Citas citables: La guerra de las galaxias

Porque, para mí, siempre tendrá ese nombre. Así la conocí en aquel lejano 1977, cuando tenía doce años y, de la que iba a clase por la mañana, pasaba junto al cine donde tenían expuesto el cartel y algunos fotogramas de lo que iba a ser el próximo estreno: una película de ciencia ficción llena de naves espaciales y pistolas de rayos.

Fue ver esa película el detonante que hizo que empezara a escribir, como ya he contado en otro lugar. Llevaba unos tres años, quizá cuatro, leyendo ciencia ficción (Asimov, Clarke y Dick fueron los primeros autores que mi padre puso en mis manos) pero nunca había considerado la idea de empezar a escribirla yo mismo hasta que vi la película de George Lucas.

Durante meses rememoré el film una y otra vez en mi memoria (era una época anterior a internet, al DVD, al VHS, a casi todo) y, cuando salió la adaptación al cómic, no tardé en hacerme con ella, al igual que con el álbum de cromos (uno de los pocos álbumes que completé), un libro con anécdotas sobre la película ilustrado por los hermanos Hildebrandt, la banda sonora en dos gloriosos vinilos que aún conservo, la novelización, los posters que sacó Coca-cola, las novelas que salieron después (cuántas veces releí El ojo de la mente y me pregunté si la siguiente película sería una adaptación de aquella historia)… Yo no lo sabía, pero estaba empezando mi carrera como comprador habitual y ocasionalmente compulsivo de merchandising.

Y, como digo, era La guerra de las galaxias. Sí, vale, fuera de aquí se llamaba Star Wars (y a través de las maquetas que se compró mi amigo Javier Cuevas descubrí que para los franceses era algo así como La guerre des etoiles), pero nunca usábamos el título original. De hecho, creo que en España no se empezó a usar de forma masiva hasta la segunda trilogía de películas.

Ésta que ahora es conocida como Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza estaba llena de grandes momentos y estupendas líneas de diálogo. Algunas de ellas, incluso, ausentes de la versión original. No olvidemos ese “remote” al que algún traductor despistado no le pilló el sentido (se refería al pequeño droide “remoto” con el que Luke entrenaba sus habilidades con la espada de luz) y acabó traduciéndose como “lejanos”. De hecho, la frase del campesino de Tatooine referida a que casi había podido visualizar el remoto, acabó convertida aquí en un “casi he podido ver a los lejanos” que, rematada por el “que valga para los lejanos es una cosa, que valga para los vivos, otra muy distinta” de Han Solo, acabó creando una mística en la versión española de la película que nunca existió en su versión original.

Uno de los momentos que más me gustan es el intercambio de frases entre Luke y Han cuando, en la Estrella de la Muerte, el primero intenta convencer al segundo para que rescaten a la princesa:

-Si la rescatas tu recompensa puede ser…
-¿Cuál?
-Mas riquezas de las que puedas imaginar.
-No sé. Yo soy capaz de imaginar mucho.

George Lucas: Star Wars

© 2007, Rodolfo Martínez

3 comentarios

  1. Al hilo de La Guerra de las Galaxias, recuerdo la primera vez que la emitieron en TVE. El texto deslizante del comienzo no estaba traducido. En lugar de las letras en español, incluían en la franja inferior del televisor la traducción, como en las pelis dobladas, y dicha traducción era surrealista a más no poder. Donde ponía “Rebel spies managed the secret plans of the Death Star” (o algo así, que mi inglés es muy macarrónico), se podía leer: “El espía Rebel espió y consiguió los planes secretos de la Estrella de la Muerte”… y el texto seguía, cada vez más incomprensible. Lo que demuestra, supongo, que siempre se han utilizado becarios…

  2. Ah, si nos ponemos a hablar de traducciones de películas y, concretamente, de películas de ciencia ficción, creo que Star Trek se lleva la palma. Hay cosas auténticamente delirantes.

    De hecho, en Star Trek IV, Kirke se declara culpable en el juicio en la versión original e inocente en la versión doblada. Con dos cojones.

    O ese “el amanecer de los soles de Arrio” con que empezaba Conan, hábil traducción de “el amanecer de los hijos de Ario”.

    Aunque mi favorita es “Alguien voló sobre el nido del cuco”. El título original “One flew over the cuckoo’s nest” viene a ser una expresión en jerga que significa “un vistazo a la jaula de grillos” o sea, al manicomio. Al traducirlo literalmente, le dieron un tono poético-trascendente (e incomprensible) que estaba ausente del original.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.