Heavies en la playa y pianistas desenfrenados en la carretera
Viernes, Agosto 17th, 2007 Pertenece a A mi alrededor, Paseando por la calle | 4 comentarios »_
Como dije una vez, no soy un muestreo fiable de cómo funciona la publicidad en el consumidor. Supongo que me influye más de lo que creo, y seguro que la mayoría de las veces sin que me de ni cuenta. Aunque, dado que a menudo ni siquiera me quedo con la marca anunciada, no tengo muy claro la eficacia de la publicidad en mi caso.
Eso sí, de vez en cuando, un anuncio atrapa mi atención, para bien o para mal. Y en las últimas semanas, ha habido algunos.
Hace algún tiempo, seguro que lo recordáis, me quejaba de la publicidad de la ONCE, con su “caza de duendes que nadan a mariposa” y su ” estoy agilipollado, ¿será la ilusión?” y todas aquellas cosas que me hacían rechinar los dientes.
Tengo que reconocer que, si bien es cierto que las últimas campañas publicitarias de la ONCE me parecían malas, vomitivas, insufribles y tirando a cursis, la del cuponazo que se está emitiendo ahora es otra cosa. Con su lema de “lo más jevi” (¿o es “heavy” para los puristas?, ni idea) y la forma ocurrente y graciosa en que lleva ciertos estereotipos al límite, hasta casi darles la vuelta, tengo que decir que sí, que me ha pillado, que me gusta y me arranca una sonrisa. No van a conseguir que compre el cupón (el porqué es una larga historia, que contaré otro día) pero ya es algo. Eso sí, lo de poner “El último condón” de Europe como himno heavy tiene su delito, ciertamente.
No es el único anuncio que me ha enganchado. Está también el de coches que usa la música de La historia interminable con una letra tan surrealista como las imágenes que muestra:
Un superhéroe herido,
rocas en reproducción.
Ciclistas que distraen.
Richard Clayderman al piano sin contro-o-o-ol.
La primera vez que vi el anuncio no sabía qué pensar. Y sigo sin saberlo, pero no puedo dejar de mirarlo. Así que supongo que han tenido éxito conmigo… ¿O no? Porque confieso que hasta esta misma mañana desconocía el coche que se anunciaba (un Renault Megane, me acaban de decir) y que ahora que lo sé, me importa tres pepinos.
La contrapartida está en la nueva campaña de la DGT. No he visto los anuncios que emiten por televisión (si es que lo hacen, que imagino que sí) pero los que he oído en la radio… Supongo que los habréis oído: consisten básicamente en tipo airado, diciéndote a voz en grito esto o lo otro o lo de más allá, en un tono que no sé si me está echando una bronca, yendo de colega, poniéndose paternalista o todo ello al mismo tiempo. Supongo que soy afortunado por no tener ni carnet de conducir ni coche (ni ganas ni -afortunadamente- necesidad de ninguno de los dos) porque el anuncio me parece contraproducente y, en cuanto termino de oírlo, de lo que tengo ganas es de mandar al tipo a paseo, decirle que vaya a predicar a su casa y hacer todo lo contrario de lo que me dice que haga. Y si su target (¿lo he escrito bien?) es, como parece, el sector más joven de los conductores, tengo la impresión de que va a obtener cualquier efecto menos el deseado.
© 2007, Rodolfo Martínez
