Con dados cargados

Rodolfo Martínez
Con dados cargados
-2001 Nº 6, setiembre/octubre 2002
Callejones sin salida, Editorial Berenice, 2005

Cierta tarde, en plena duermevela, empecé a darle vueltas a una idea sobre viajes en el tiempo: en principio no parecía gran cosa. Dos hombres hablaban sentados en una mesa: uno de ellos había construido una máquina del tiempo y el otro, que era el narrador, trataba de convencerlo para que la destruyera. Pero la idea siguió girando en mi cabeza y crecía con cada nuevo giro hasta que, finalmente, caí en garras de la siesta.

Al despertar escribí la primera versión de “Con dados cargados” prácticamente de una sentada. Se la envié con cierto y desmedido entusiasmo (era mi primer relato de ciencia ficción pura y dura en más de seis o siete años) a mis amigos Gorinkai y Juanma Barranquero. A ambos les gustó, pero había algo en la forma en que estaba narrado que no terminaba de convencerlos por completo. Repasando el relato me di cuenta de que tenían razón y lo rehice completamente; cambié el punto de vista narrativo e incorporé a la historia un tercer personaje, que era quien veía y contaba lo que ocurría. Finalmente, y con la ayuda de Cristóbal Pérez-Castejón, le di un retoque (no todo lo riguroso que a Cris le hubiera gustado, estoy seguro) a los aspectos técnicos y científicos de la historia.

Tras esto el relato estuvo listo para su publicación y poco después Luis García Prado lo aceptaba para su revista 2001, en cuyo número seis vería la luz y sería reeditado posteriormente en mi antología Callejones sin salida.

Es uno de mis cuentos favoritos; quizá en buena medida porque vino en un momento en el que casi había dejado de escribir relatos cortos. Y también, sin duda, porque se trata de ciencia ficción y además toca un tema que siempre me gustó como lector pero al que nunca me había enfrentado antes como escritor: los viajes en el tiempo.

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