Batiburrillo de lecturas

Tradicionalmente aprovecho la Semana Negra para “recargar” la no menos tradicional pila de libros pendientes de leer que voy acumulando a lo largo del año. Lo normal es que no compre gran cosa, pero este año me he liado la manta a la cabeza y, entre libros y comics, he llenado la mochila que uso para ese menester (y para muchos otros, excepto aquél por el que la compré: llevar el portátil) tres veces.

Y es lo malo que tiene la Semana Negra, que uno encuentra de todo. Por supuesto, hay lo mismo que en cualquier librería: las novedades que podemos ver por todas partes. Pero también, de vez en cuando, ofertas más o menos jugosas e incluso libros interesantes con los que no contabas. Libros en los que no habrías reparado o que no pensabas comprarte pero que cuando los ves a uno o dos euros te dices “hmmm, probemos, por qué no”, o incluso novelas que llevabas tiempo buscando y que aparecen de pronto ante tus ojos a un precio sorprendente. No sería la primera vez que me pasase.

El autor del que más he pillado este año ha sido Dashell Hammet. A la nueva edición de El halcón maltés que ha sacado hace poco Alianza, se han unido El primer hombre delgado y Sólo te ahorcan una vez, que incluye prácticamente todas sus historias breves. No contento con esto me compré lo que creí que era una biografía suya, pero en cuanto la ojeé me di cuenta de que era la novela que Wim Wenders llevó al cine hace años bajo el título (en este país, claro) de El hombre de Chinatown. En realidad, se llama simplemente Hammet y nos presenta al escritor en su época de detective privado envuelto en un caso que poco tiene que envidiar a los que él mismo relató. Vi la película hace años y no estaba mal; habrá que hincarle el diente al libro, que está esperando su turno pacientemente en la pila.

En la misma estantería encontré un librito muy delgado que daba un repaso a la filmografía de Sergio Leone. No estaba mal (y menos teniendo en cuenta el precio, poco más de un euro) sobre todo porque contiene abundantes citas del propio Leone hablando de su carrera.

También allí compré Alejandro Magno y las águilas de Roma, de la que ya he hablado en este Escrito en agua.

Y Corazón de tango, de Elia Barceló, que está el siguiente en la pila y que, estoy seguro, me va a gustar, como me ha venido gustando desde siempre casi todo lo que Elia escribe. Las excepciones se pueden contar los los dedos de media mano y aún sobran (dedos, quiero decir, no excepciones).

En el stand de Bibliópolis/Estudio en Escarlata hice unas cuantas compras. Varios títulos de Bibliópolis Fantástica, un Bujold, un Negrete, un Arsenal, un Eschbach al que aún no le he hincado el diente (y es que me aburrió tanto Los tejedores de cabellos…), un Shepard que no tardará en caer… Y El señor de la guerra de Henry Treece, un intento de presentarnos una visión realista del Arturo histórico que, pese a excelentes detalles de ambientación, se queda en una novelita que no termina de despegar del todo, aunque estoy seguro de que Bernard Cromwell la tenía muy presente cuando escribió sus Crónicas del señor de la guerra. Si eso es así, las novelas de Cromwell son muy superiores, me temo, al modelo del que parten.

En Mazinger me hice con los tomos que me faltaban del Spiderman de Straczynski que, junto con algunas cosillas de la DC (cada vez me gusta más 52, lo confieso), me han vuelto a reconciliar con los tebeos de superhéroes. El creador de Babylon 5 está haciendo un trabajo cojonudo con el arácnido (pese al dibujo de Romita Jr. que, lo siento, nunca ha sido santo de mi devoción) y mucho me temo que, como es norma en la Marvel, cuando se vaya de las series del hombre araña, tirarán a la basura todo lo bueno que ha aportado al personaje y volveránn a hacer las tonterías de siempre (mientras no me lo embarquen de nuevo en algo como la saga de los clones…).

Me pillé unos cuantos comics más, por supuesto. Algunas miniseries de DC, fundamentalmente, y una cosa que Terry Dobson ha hecho para el mercado francés llamada Coraline. ¿De qué va? Bueno, no importa. Al menos a mí. Confieso que lo compré simplemente por los dibujos.

En el ya tradicional Supermercado del libro de la Semana Negra, encontré alguna cosilla, aunque cada vez va quedando menos del megasaldo inicial de Júcar. Si siguen así, o cierran o renuevan en unos pocos años. Allí conseguí La noche a través del espejo, de Fredric Brown, una de mis grandes asignaturas pendientes. Me encanta Brown y me encanta Carroll y, sin embargo, nunca había leído esta novela donde ambos están presentes. Bueno, justo ahora estoy con ella, así que problema solucionado. (En realidad, ya había comprado la novela, en el mismo sitio, hace un par de años, pero había desaparecido misteriosamente; esperemos que ahora no ocurra.)

Y un par de libros de Erik von Danicken. Sí, habéis leído bien. Estaban a un euro cada uno y no pude resistir la tentación. Tampoco pude resistir los propios libros. Aguanté unas cuarenta páginas del primero, pero llegó un momento en que no podía más entre tanto despropósito, razonamiento vacío, intepretaciones sacadas de una chistera a la que se le ven las costuras, especulaciones ridículas sin base alguna y… bueno, pues lo típico de Danicken, vamos. Recordaba con cierto agrado sus absurdas tramas de “extraterrestres civilizadores” de cuando era niño; pero leídas ahora me temo que hacen aguas al primer párrafo, son duras de tragar al segundo y empiezan a volverse aburridas al tercero.

La sorpresa más grata de esta Semana Negra han sido las novelas de Stuart Kaminski. Me las habían recomendado hace ya bastante tiempo (creo que fue Julián Díez, aunque no estoy seguro) y, por fin, este año, me he hecho con tres, aunque sólo me he leído Disparen contra Errol Flynn y Los hermanos Marx en apuros. Ambas me gustaron bastante, sobre todo la segunda. Novelitas ligeras, muy amenas de leer, con trama de novela negra y ambientación en el Hollywood de los años 40. Llenas de cameos de personajes famosos de la época y con el ambiente muy bien captado y transmitido. Se leen en dos patadas y dejan un muy buen sabor de boca. Como he dicho, me gustó especialmente la segunda, no sólo porque les pilla perfectamente el tranquillo a los tres hermanos Marx sino por la aparición de cierto inglés al Servicio Secreto de Su Majestad. ¿Bond? No, Fleming, Ian Fleming.

Más o menos eso ha sido todo, aunque seguro que alguna cosa se me olvida. Pero, bueno, ya ira cayendo de la pila y daremos buena cuenta de ella.

© 2007, Rodolfo Martínez

11 comentarios

  1. Mientras está Romita (que a mí tampoco me convence últimamente), bien.

    Pero en el momento en que se le ocurre la pilinguez de Gwen, la cosa se le desmadra. Además, innecesariamente.

    Por lo pronto, estoy seguro de que Romita se largó del título (al que ahora dicen que vuelve)por no “manchar” el trabajo de su padre.

  2. Por cierto, a mí me da toda la impresión de que Ezekiel era el propio Peter venido del futuro. Se notaba tanto (al principio hasta tenía los ojos marrones, como Peter; luego se los pusieron azules), que lo cambiaron.

  3. “conseguí La noche a través del espejo, de Fredric Brown, una de mis grandes asignaturas pendientes”

    Coño, ya era hora. :P

  4. Oh, sí, léetela sin falta. De lo mejorcito de Brown, que ya es decir. :-)

    ¿Qué tal andaban los saldos de Júcar? ¿Quedan existencias para entrar a saco la próxima AsturCon?

  5. El libro de Brown es de lo mejor de lo mejor que he leído en bastante tiempo. Una pequeña obra maestra.

    A lo mejor es que hemos entrado los tres únicos grandes fans de ella ;) , pero creo que los comentarios son significativos.

  6. Hombre, aún quedaban cosillas. Aunque lo mejor, me temo, ya ha ido goteando en los últimos tres años. Pero todavía hay material.

  7. Hombre, si te refieres a reediciones bajo mano que se hacen pasar por saldos o restos de edición, no creo que sea el caso. El fondo de la editorial Júcar estuvo muchos años sellado en un almacén por un contencioso del que desconozco los detalles. Se liberó hace tres años y fue cuando la Semana Negra lo puso a la venta. Y va decreciendo, no reaparece milagrosamente.

    Además, los libros se nota bastante que son viejos, no reimpresiones recientes.

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