Algunas figuritas (1)

Como buen friki, no me limito a coleccionar camisetas (negras, siempre que es posible, aunque no siempre lo es, ya lo iremos viendo), sino también merchandising variado. Especialmente las figuritas o muñecos o maquetas o como demonios se llamen. Action figures les dicen en inglés, pero sólo a las articuladas y, por tanto, con capacidad de “acción”.

Mi colección no es que sea muy extensa. Y se divide fundamentalmente en tres categorías: máquinas (ya sean naves espaciales o cachivaches curiosos), personajes de cómic (fundamentalmente superhéroes) y nenas macizas (que, a veces, se solapan con la categoría anterior, evidentemente). Hay, por supuesto, figuritas que no pertenecen a ninguna de las tres categorías mencionadas.

Para empezar, un par de cachivaches: la máquina del tiempo de Regreso al futuro y el viper de Galáctica, estrella de combate, la serie original. Iba a llamarla clásica, pero calificar de “clásico” un bodrio infumable como aquella serie sería pasarse de generosos. ¿Por qué tengo entonces un caza espacial proveniente de ella? Sencillo, porque la navecita sí que mola, aunque poco más hubiera en la serie que mereciese la pena.

Superhéroes tengo unos cuantos, pero en esta primera entrega nos limitaremos a mostrar (bueno, no es cierto, pero ya lo veremos más adelante) a nuestro amistoso vecino Spiderman (flanqueado en segundo plano por Hal Jordan, el Green Lantern de la Silver Age, y el doctor Extraño).

Y ahora, un par de ejemplos de personajes que no pertenecen a ninguna de las tres categorías principales. De hecho, provienen del mundo de la animación. El primero es Marvin el marciano, al que recordaréis de los dibujos de la Warner. Este Marvin tiene una célula solar que hace que, cuando le da la luz, empiece a menear la cabeza sin parar. Y, bajo él, el sin par Homer Simpson, en una de sus mejores poses: dormido en el sofá, con la boca babeante y las latas de Duff y las bolsas de patatas fritas por ahí desparramadas. Originalmente era un portarretratos pero casi nunca lo he usado como tal.


Y ya para acabar, la tercera de las categorías que mencionaba antes: las nenas macizas. Empezamos por Natalia Kassle, mi personaje favorito de Dangerl Girl, una serie de J. Scott Campbell que era una mezcla de Los ángeles de Charlie (aunque ninguna de las mujeres de la serie de TV o las dos infames películas les llegaba a la suela de los zapatos a las de Campbell) y James Bond. Seguimos con Lara Croft, la protagonista de Tomb Raider. Luego, viene una Supergirl procedente de Elseworld’s Finest, una serie de la DC donde una Supergirl y una Batgirl alternativas eran las protagonistas. Y, para acabar, una gatita japonesa bien armada en todos los sentidos.

© 2007, Rodolfo Martínez (texto y fotografías)

2 comentarios

  1. Hombre, que sea o no imposible… a quién le importa.

    Y sí que está buena. Aunque la gatita japonesa me temo que la supera. Tendré que hacerle un reportaje fotográfico más a fondo para que la veas en todo su esplendor.

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