AsturCon 2007: El domingo

Ni la resaca de la noche anterior ni el tiempo (gris, tristón y pasado por agua para algunos, vivificante y típicamente asturiano para otros) impidieron que los talleres programados para la mañana del domingo se celebraran: el de pintado de camisetas, a cargo de Carolina González e Iván Olmedo, y el de creación de armas para roles en vivo, coordinado por Felicidad Martínez y Daniel Lorente.

Tras apoderarnos de la Carpa de Encuentros de la Semana Negra y delimitar dos espacios, los talleres dieron inicio. Como buen mirón, no participé en ninguno, aunque me paseé por todos, escudriñando aquí y allá cómo iba la cosa.

Y la verdad es que iba bien, muy bien. De hecho, con los talleres ya empezados, algunos que habían decidido ir de simples espectadores acabaron apuntándose, bien a uno, bien al otro.

Así estuvimos entretenidos, hasta que el hambre empezó a rugir en nuestros estómagos (al menos en el mío) y dimos por terminada la actividad.

La verdad es que la respuesta de los asistentes fue entusiasta y enseguida se enfrascaron en la tarea que se les asignó. Y supongo que el tiempo se les pasó volando y les supo a poco. De hecho, vista la respuesta, es más que posible que ampliemos estas iniciativas de los talleres en próximos años.

A continuación, dejo algunas fotos (en la web oficial de la AsturCon habrá más, en unos días) de ambos talleres.

Por la tarde, de nuevo a las cinco, la tertulia de escritores de la Semana Negra. Una más, hoy mismo, y habré terminado con mis obligaciones de autor en el festival y podré dedicarme tranquilamente a pasear por allí y quemar mi cuenta corriente entre libros y frikadas varias. Aunque reconozco que ayer no pude resistirme a hacerme con una camiseta con el logo del Superman de Kingdom Come, una de las pocas camisetas del símbolo de la “S” en sus distintas variantes que me faltaban.

A las seis, la presentación de Gothika, la novela de Clara Tahoces que ha ganado el Premio Minotauro este año. Jesús Palacios se encargó de presentarla (con los duendes conjurándose contra él, ya que durante buena parte del acto no hubo megafonía) y no hizo un mal trabajo, a pesar de dos o tres comentarios que demuestran el desconocimiento por parte de Jesús del género fantástico español o incluso del propio Premio Minotauro. Porque decir hoy en día, en 2007, que los autores españoles de CF siguen usando acomplejadamente nombres anglosajones para sus protagonista o afirmar que hasta la llegada de Gothika el premio había sido siempre para obras de fantasía heroica es una confesión pública de ignorancia bastante osada. Valor no le falta, sin duda.

Javier Negrete llegó hacia el final del acto. Y poco después se presentaba su propio libro, Alejandro Magno y las águilas de Roma. Un libro que, estoy seguro, no me decepcionará (ninguna novela de Javier lo ha hecho, hasta el momento) y con cuya lectura me lo pasaré de miedo.

Javier presentó después la editorial Mandrágora y, algo más tarde, Cristina Macía hacia lo propio en la carpa de Espacio A Quemarropa (bautizada cariñosamente como “la Carpija”) con mi novela Sherlock Holmes y la boca del infierno. Fue una presentación bastante sui generis: el humor irreverente de Cristina y la confianza de muchos años que hay entre los dos nos hizo parecer, en algunos momentos, una versión cienciaficcionero-holmesiana del dúo Pimpinela. Reseñar, como anécdota, que por un error de organización, el acto estaba programado en dos lugares a la vez y, cuando lo descubrimos, Cristina y yo barajamos varias ideas para enfrentarnos a aquella ubicuidad que se nos imponía.

Y luego, por supuesto, a cenar, con los últimos asistentes que quedaban en la AsturCon. Unas veinticuatro personas que, en la Carbayera de Granda, un restaurante cercano a Gijón, comieron como sólo los frikis saben hacerlo.

La AsturCon ya ha terminado, pero aún queda mucha Semana Negra por delante. Seguiremos informando, seguramente.

© 2007, Rodolfo Martínez

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