No hay tres sin cuatro, dicen

Hace ya más de dieciséis años (una primavera de 1993) me senté a escribir lo que luego se convirtió en “La sabiduría de los muertos”. Ya lo he contado en otras partes, incluso puede que aquí mismo. Llevaba muchos años escribiendo pequeños pastiches holmesianos que no llegaban a parte alguna, aunque me sentía moderadamente satisfecho de un par de ellos, un cuento y una novela corta que me parecía que no estaban mal, si bien no eran como para tirar cohetes.

Y de pronto, “La sabiduría de los muertos” surgió por sí misma, casi sin intervención de mi mente consciente. La historia estaba completa y sólo tuve que sentarme y escribirla en una semana de trabajo intenso durante la que no podía pensar en otra cosa.

Creí que se había acabado, lo digo en serio.

¿Cómo iba a sospechar, once años más tarde, mientras revisaba mis textos holmesianos para la edición de Bibliópolis de Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos, que eso haría germinar nuevas historias? ¿Cómo podía saber que escribir lo que acabó convirtiéndose en Sherlock Holmes y las huellas del poeta me llevaría a imaginar otra novela holmesiana? ¿Y cómo podía suponer que la edición portuguesa del primer libro y la consiguiente visita a Portugal acabaría metiendo en mi mente, sin que yo pudiera evitarlo, otra novela holmesiana más?

Aquí están, tres de ellas. La cuarta, Sherlock Holmes y el heredero de nadie, en camino y, si todo va bien, espero tenerla lista en un tiempo razonable. Desconozco qué acojimiento tendrá la tercera, Sherlock Holmes y la boca del infierno. Dado que que los puristas holmesianos ya rechinaron los dientes con la segunda, temo que volverán a hacerlo con ésta, si es que la leen. Y puesto que hay, por aquí y por allá, algunas personas que me tienen ganas, aprovecharán sin duda la publicación de la novela para darle caña o para fingir que ni existe.

Bueno, esas cosas pasan.

Y también pasan otras. Como el hecho de que hace dieciséis años yo no podía sospechar que, década y media más tarde estaría escribiendo novelas en las que intentaba reconstruir el universo de ficción de mi infancia y adolescencia y, para ello, usaba como punto de partida las ficciones de Conan Doyle y de Lovecraft. Y mucho menos podía sospechar que lo que, en el fondo no era otra cosa que un divertimento personal, acabaría convirtiéndose en tres libros y con el cuarto en camino.

Y quizá algo más, incluso. Mi relación con el detective de Baker Street posiblemente llegue a su fin con Sherlock Holmes y el heredero de nadie, pero no con el universo de ficción que he creado (o ensamblado, quizá sería más apropiado) con estas tres novelas y que sigo explorando en la cuarta. No sé aún muy bien cómo lo haré, aunque tengo unas cuantas ideas (siempre tengo unas cuantas ideas en la cabeza, resulta hasta irritante, a veces) y sé que, tarde o temprano volveré sobre ese cosmos ficticio que ido componiendo en mi obra holmesiana y exploraré nuevos aspectos de él.

No sé cómo ni cuándo, ya lo he dicho. Pero lo haré.

© 2007, Rodolfo Martínez

8 comentarios

  1. Hombre, siempre he procurado escribirlas de forma que se puedan leer independientemente, pero eso no debería juzgarlo yo.

    Te puedo comentar, eso sí, que la persona que va a presentar la tercera novela esta Semana Negra, se había leído la primera novela pero no la segunda y, pese a eso, no tuvo problema alguno en seguir la historia y en enterarse de lo que pasaba.

  2. Lo que sí que es cierto es que hay relación entre ellas, no sólo porque compartan personajes y escenario sino porque hay elementos de trama que se van deslizando de una novela a otra. Como digo, no soy el más apropiado para juzgar el asunto, pero creo que leerlas todas (si te gustan, claro) hace que el efecto acumulativo te permita disfrutarlas más, pues vas pillando más cosas.

    Aunque, repito, mi idea es, siempre, que puedan ser leídas de un modo independiente.

  3. Acabo de terminarla hoy, la compré el lunes en el Fnac, se lee de un tirón la recomiendo porque es muy entretenida y si bien es cierto que, se puede leer de forma independiente, creo que lo mejor es leerlas todas porque no tienen desperdicio, enhorabuena Rodolfo, la verdad es que me ha gustado mucho.Haces con tu forma de narrar que el lector se sienta muy agusto y también conecto con el universo que has creado, los recuerdos de la infancia , la fantasia, la imaginación…¡Gracias por escribir estas historias maravillosas! Sherlock, Kent,Adamson, Wiggins, Cromley…No se lo pierdan. :)

  4. Yo creo que leer la boca del infierno sin haber pasado por las huellas del poeta es como ir a ver El Oro del Rhin y luego pasar directamente al Ocaso de los Dioses. Son hasta cierto punto independientes, sí, pero las referencias que te desconciertan y las nuevas lecturas de los hechos que ya conoces que te pierdes si no has leído el segundo episodio convierten la experiencia en una diversión castrada de antemano. Pienso yo, vaya.

    V.

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