Héroes

Por fin terminé de ver ayer la primera temporada. Podía haberlo hecho antes, evidentemente, pero en una serie como ésta (igual que me pasa con Perdidos, 24 o Deadwood) prefiero ver unos cuantos capítulos seguidos. Así que hasta ayer, que conseguí el episodio 23, no terminé el visionado de Héroes.

Seguramente nada de cuanto diga será una novedad. Superhéroes adaptados al formato televisivo, con una orientación claramente Marvel (los momentos Días del futuro pasado son más que evidentes) y con una trama inteligente, bien llevada y personajes perfectamente definidos. Sin disfraces en colores primarios (Peter Petrelli llega a hacer un chiste sobre eso) pero con un look muy marcado que sería su equivalente televisivo; algo que, por cierto, ya hizo Smallville unos años atrás.

La serie bebe de muchas fuentes (los mutantes marvelianos, como decíamos antes, pero también Watchmen y muchas otras cosas) y bebe bien, muy bien. Y sobre todo, mantiene un equilibrio envidiable entre frikismo y mainstream que hace que sea fácilmente aceptada por casi cualquier tipo de público sin decepcionar a ninguno.

Vamos, que mola. Que entusiasma. Que terminas de verla y quieres más.

Ya Wheddon demostró que se podían hacer superhéroes para la pantalla adaptándolos a un medio que tiene unas necesidades visuales distintas a las del comic y sin perder lo esencial en el proceso. Héroes ha sabido ir un paso más allá, aceptando más de setenta años de tradición superheróica, sin renunciar a ninguno de los elementos básicos y haciéndolo vendible para el gran público.

Veremos qué nos deparan las siguientes temporadas.

© 2007, Rodolfo Martínez

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