Intruso

Rodolfo Martínez
Intruso
BEM 72, enero 2000.
Laberinto de espejos, Berenice, 2006

“Intruso”es uno de mis relatos más personales. Aparentemente es un relato fantástico ambientado en una época de aspecto neolítico. En realidad poco tiene de fantástico en el sentido tradicional del término: todo lo que pasa en él puede ser explicado sin necesidad de acudir a lo sobrenatural. Pese a eso, para mí sí es un relato fantástico, uno donde intento explorar las raíces de la magia, y al arte de contar una historia como un tipo de magia, y de qué forma tan diferente vemos los hombres y las mujeres el mundo…

También intenté explorar una parte de mi historia personal que, por aquel entonces, allá por 1997, carecía de resolución y no parecía que fuera a tenerla en un plazo razonable.

De ahí que el cuento, como muchas otras historias, no tenga final en realidad.

La vida da muchas vueltas, ciertamente. Y, desde que escribí este cuento, mi situación personal ha variado de un modo considerable. La situación que describía en encontró una solución, pero como sucede a menudo, los finales de algo no son más que el principio de otra cosa que, cuando se acaba, inicia a su vez algo más.

Sí, tonterías, bien lo sé.

Pese a los años transcurridos, es un cuento con el que aún me resulta fácil identificarme y que, pese a todo, aún me convence. Me gusta su atmósfera y la historia sin final que narra. Y los sentimientos que expresaba esa versión mía de hace más de diez años siguen ahí; el tiempo ha ido pasando sobre ellos y, por tanto, alterándolos, pero no en su intensidad ni en su naturaleza básica.

Así que no es algo que, como sí que me ha pasado con otras cosas que he escrito, se haya ido volviendo ajeno con el tiempo. Para nada.

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