Citas citables: La leyenda de la Ciudad sin Nombre
Sábado, Junio 9th, 2007 Pertenece a Citas citables, Visto y oído | 7 comentarios »- El mismo día, hace un año: El manifiesto Euston
No es una película muy apreciada por la crítica. Al menos recuerdo haber leído hace años un comentario al respecto donde la calificaba de obrita menor no muy conseguida y no demasiado relevante en la carrera de ninguno de sus actores.
De hecho, en el completo documental que se incluye en los extras de Sin perdón, ni siquiera se menciona La leyenda de la ciudad sin nombre: se habla de los inicios de la carrera de Eastwood, se menciona su paso por Almería a las órdenes de Leone, se comenta su vuelta a Estados Unidos y se da, en general, un amplio repaso a toda su carrera, como actor y como director. Pero es como si en esa carrera, la película de la que hablamos no hubiera existido.
Pues bueno, pues vale, pues me alegro.
Para mí, La leyenda de la Ciudad sin Nombre (y, por una vez, agradezco a los perpetradores anónimos que traducen los títulos de las películas que hayan convertido el anodino Paint Your Wagon —Pinta tu carreta— en el título que todos conocemos) es una pequeña joya. Quizá no es una obra maestra. Pero qué demonios, conjuga dos de mis géneros favoritos —el western y el musical— y lo hace, y disculpen mi francés, de puta madre. Por si fuera poco la película está llena de pequeños grandes momentos, cuenta una historia interesante, se enfrenta con buen humor y mordacidad a varios tabúes sociales y, en fin, que está de vicio, qué demonios.
Elegir un solo diálogo de la película para citarlo es difícil. Abundan en ella, además de estupendas canciones y grandes momentos cómicos, diálogos repletos de ingenio: irónicos unas veces, punzantes otros, tiernos en ocasiones, más profundos de lo que parece de vez en cuando…
Un buen ejemplo podría ser el momentos en que alguien dice: “Creo que hay dos tipos de personas: los que se van y los que se quedan”, replicado por Lee Marvin diciendo: “No, creo que hay dos tipos de personas: los que van a alguna parte y los que no van a ninguna”. Reconozco que siento cierta debilidad por ese diálogo, probablemente porque justo después, Lee Marvin se pone a entonar con su voz aguardentosa y rota I Was Born Under a Wandering Star.
Pero, tras mucho pensar, me he decidido por uno de mis momentos favoritos de la película. El trío formado por Jean Seberg , Clint Eastwood y Lee Marvin acoge en su hogar a una familia de campesinos de moral puritana. Durante la cena, cada vez que la buena mujer explica qué cosas plantaban en su vieja granja, Lee Marvin no hace más que preguntarles si era para luego fabricar algún tipo de licor con ellas. Un tanto sorprendida, la granjera pregunta:
—Señor Runsom, ¿cree usted que todo lo que crece sobre la tierra debe ser usado para fabricar alcohol?
—Bueno, señora. Siempre que sea posible…La leyenda de la Ciudad sin Nombre: Alan Jay Lerner & Paddy Chayesfky
EDITANDO: Citar de memoria tiene estas cosas. Ayer volví a ver la película y no es la granjera quien le hace la pregunta al personaje de Marvin, sino su marido.
© 2007, Rodolfo Martínez
