Como en el tres en raya: nadie pierde
Viernes, Junio 1st, 2007 Pertenece a A mi alrededor, El gobierno de la polis | 6 comentarios »- El mismo día, hace dos años: Críticas, argumentos y juicios
Como era de esperar, todos están contentos y todos han ganado. No podía ser menos. Los más votados porque han sido los más votados y pueden mantenerse en el poder. Los otros, se congratulan por haber obtenido más votos o más escaños que en las pasadas elecciones.
Todos ganan.
Pero, si me centro en el lugar donde vivo, Asturias, la impresión que me da es que todos han perdido.
Porque el PSOE (partido gobernante tanto en Asturias como en Gijón, mi ciudad) parece haberse quedado estancado. No ha logrado su objetivo de obtener la mayoría absoluta en las autonómicas —algo que, según su candidato, era fundamental para la gobernabilidad de la región— y tanto allí como en el municipio ha visto cómo el PP recortaba las distancias sensiblemente.
Y, por otro lado, el PP, tras una campaña en la que ha tirado la casa por la ventana, no ha reparado en medios, ha estado en todas partes en todo momento (había días en que parecía, por lo menos donde yo vivo, que eran el único partido que se presentaba a las elecciones: no había rastro de los demás en la calle y, mirase hacia donde mirase, allí estaban ellos) no ha conseguido arrebatarle a su más directo rival ni el gobierno autonómico ni el de la mayor ciudad de la región.
Así que, en realidad, ambos deberían tener la sensación de que han perdido.
De hecho, creo que el PSOE debería estar incluso más preocupado que el PP, mucho más. Hasta el extremo de replantearse profundamente las cosas y empezar a espabilar ya mismo. Porque si con dos candidatos como los que tenía el PP (anodino y gris el uno, repelente y antipática la otra) han estado a punto de “pillar” al PSOE, el día que tengan un candidato mínimamente decente y con un pelín de carisma, se la van a clavar tan clavada que los van a reventar.
De Izquierda Unida, poco diré, más que nada porque creo que poco hay que decir. Sigo con la impresión que siempre he tenido: que llevan perdidos muchos años. Más o menos desde que Santiago Carrillo se fue (o lo “invitaron” a irse). No parecen tener un objetivo claro, más allá de convertirse en bisagra y arañar unas migajas de poder. En ningún momento se presentan como una alternativa real, como si se hubieran conformado con su papel de eternos terceros en discordia que nunca llegarán a nada más. Y, si hay algo triste en esta vida, es precisamente conformarse con las cosas.
Y que lo haga un partido de izquierdas, más aún.
© 2007, Rodolfo Martínez
