Como decía, mi recuperación comenzó cuando Alejo Cuervo vio posibilidades de sacar una novela de “El sueño del rey rojo”. Para 2002 había terminado por fin la conversión y me dispuse a retomar Este incómodo ropaje. La terminé al año siguiente, más o menos por la misma época que Luis G. Prado me sugirió reeditar La sabiduría de los muertos en Bibliópolis Fantástica.

Saldría en 2004 bajo el título de Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos y, además de incluir el material de la edición anterior de 1996 aproveché para incorporar al libro “Desde la tierra más allá del bosque”.

Ese año escribí “El agradecimiento de una dama” un cuento solicitado por la Semana Negra de Gijón con destino a su volumen dedicado a Leonardo da Vinci. También inicié una nueva novela ambientada en la misma ciudad que Este incómodo ropaje, pero no terminó de convencerme cómo estaba contándola y aparqué la historia.

Repasé El abismo te devuelve la mirada y me di cuenta de que, llevado por las prisas, no había contado la historia todo lo bien que se merecía. Así que le pegué un buen repaso y amplié unas cuantas cosas.

Y, ya que me había embarcado en continuar Tierra de Nadie: Jormungand con Bifrost, decidí rematar la trilogía con Ragnarok, pero la novela no llegó a ninguna parte.

Lo que sí que llegó a buen puerto fue, para mi sorpresa, una nueva novela holmesiana: Sherlock Holmes y las huellas del poeta, donde metía al viejo detective en la Guerra Civil Española. Aparecería, por supuesto, en Bibliópolis Fantástica al año siguiente.

2005 fue un año bastante caótico. Gané el Premio Minotauro con Los sicarios del cielo (el título con el que finalmente sería publicado Este incómodo ropaje) seguramente mi novela más insultada de cuantas he publicado. La revista Quo me pidió un cuento de terror y de ahí (y de una anécdota real en una casa rural) surgió “Marcado tres veces”; demasiado largo para los propósitos de la revista, escribí una versión sensiblemente reducida a la que titulé “Tres veces seis”.

Y además de eso inicié media docena de proyectos que no terminaron en ninguna parte.

Y luego, durante el mes de agosto, escribí Sondela, una novela donde, en cierto modo, recuperaba mi gusto por la experimentación y en la que variaba continuamente el punto de vista, el narrador y muchas otras cosas.

A finales de ese año inicié una nueva novela de Sherlock Holmes. Pero me detuve enseguida. La retomaría de nuevo en 2006 y haría avanzar la historia un poco más, antes de que algo se interpusiera en mi camino.

Y ya, para rematar un año extraño, empecé a escribir un space opera. Aunque lo aparqué enseguida, la idea sigue dando vueltas por ahí y estoy seguro de que volveré sobre él tarde o temprano.

Entre 2005 y 2006 escribí Fieramente humano, donde volvía otra vez a la ciudad en la que se ambienta Los sicarios del cielo. Repasé la otra novela que había iniciado ambientada en el mismo lugar y descubrí que había una parte que funcionaba bastante bien por sí sola. Decidí sacarla de allí y convertirla en mi novela corta “El infierno está donde cuelgas el sombrero”.

Regresé a la tercera novela holmesiana, como ya he dicho, decidido a terminarla. Sin embargo, mi visita a Portugal hizo que una nueva novela de Sherlock Holmes se pusiera en medio. Fue esa la novela que finalmente escribí: iniciada a finales de 2006, la acabaría en la primavera de 2007.

(to be concluded)

4 thoughts on “Exhumando: 2003-2007

  1. Los sicarios del cielo es una gran novela,indepedientemente del premio minotauro que ahora ha seguido por extraños derroteros ya podía haber seguido en la misma linea que cuando te lo dieron. La novela no sé porqué la criticaron tanto,está muy bien construida, los personajes son más que creibles, no son de cartón, a ver si ellos lo pueden hacer mejor.La trama es intrigante y original. No lo entiendo… Aunque creo que sí. Uno de los grandes problemas de este jodido país es la cantidad de frustrados que hay, que se dedican a joder a los demás con sus críticas cuando lo único que hay es el fantasma de la envidia.
    Posdata: Feliz no cumpleaños.Ya sabes, sigue la cnejo blanco… :)

  2. Hombre, amigo Juan, a ver si lo que nos pasa a quienes no nos gusta esa novela no es que seamos frustrados envidiosos (que si tengo que envidiar, envidiaría “Un jinete solitario”, por ejemplo), sino simplemente que le vemos fallos que tú no le ves…

  3. Hombre ,Lektú, debí matizar un poco más lo de frustrados envidiosos, tal vez haya frustrados y tal vez haya envidiosos, en fin tiene que haber de todo…
    Y sin duda que no vea fallos se debe a la perdida de visión de cerca que me aqueja ultimamente , te prometo que me acercaré al oculista esta semana.
    Un abrazo.:)

  4. Claro, los que critican algo, o bien son frustrados, o bien envidiosos. Muy lógico.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.