Tarot

Rodolfo Martínez
Tarot
Gigamesh 18, 1999.
Fabricantes de sueños 2000 AEFCF, junio 2000.
Mestizo, Semana Negra de Gijón, julio 2000.
Kristal Hautsiak / Cristales rotos, Servicio editorial de la Universidad del País Vasco, 2003.
Laberinto de espejos, Berenice, 2006

Como ya he comentado, a partir de 1996 deje casi por completo de escribir ciencia ficción y comencé a escribir un cierto tipo de fantasía que me atraía más: una fantasía ambientada aquí y ahora, en un ambiente urbano y lejos de tópicos medievales o bárbaros guerreros perpetuamente enfrentados con brujos de hosca mirada y peores intenciones.

El ejemplo más claro de ese tipo de fantasía son sin duda mis novelas El abismo te devuelve la mirada y Los sicarios del cielo, pero antes de la primera, y como una especie de experimento, había escrito una media docena de relatos que iban por el mismo camino.

“Tarot” fue uno de ellos, un cuento básicamente de atmósfera, algo que hasta entonces había intentado pocas veces y nunca con suficiente éxito: lo que importa en el relato no es tanto la historia como el ambiente, ese casino casi vacío, ese jugador anónimo de ademanes implacables, esas cartas que parecen como seres vivos. Creo que el resultado final fue bastante satisfactorio, y lo mismo debieron pensar los miembros del jurado del premio UPV de relato fantástico, que le concedieron el primer premio ex aequo en el año 1998 (que fue mi año de los premios compartidos, por cierto) por no mencionar a Julián Díez, editor de Gigamesh que decidió publicar “Tarot” en su número 18.

Desde entonces, se ha convertido en uno de mis cuentos más reeditados. Fue incluido en Fabricantes de sueños (la antología de la AEFCF que recopila “lo mejor del año”) en su selección del 2000. Ese mismo año, la Semana Negra de Gijón lo incluiría en Mestizo, una antología que pretendía ser una suerte de resumen de todas las ediciones del festival. La Universidad del País Vasco sacaría en 2003 el volumen Cristales rotos, donde recopilaba los ganadores del UPV de relato fantástico entre 1998 y 2002. Y, finalmente, lo incluí en mi segunda antología de cuentos, Laberinto de espejos.

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