A la tercera no va la vencida

Os habréis dado cuenta (o quizá no) de que últimamente este blog se compone sobre todo de refritos: textos, en inicio, escritos para mi otra página y que he ido adaptando para la bitácora; artículos que en su momento aparecieron en otras partes y que he ido reeditando aquí… ese tipo de cosas. Las entradas nuevas, directamente escritas para ser publicadas aquí han sido escasas en los últimos tiempos.

Eso tiene una explicación, como todo en esta vida.

Me he pasado buena parte de las últimas semanas centrando mis esfuerzos en mi tercera novela holmesiana. Ahora, por fin, puedo anunciar que está terminada y que, si todo va bien, aparecerá en Bibliópolis Fantástica, como ya lo hicieron las dos anteriores, antes del verano.

Su título debería haber sido Sherlock Holmes y el heredero de nadie. Y tendría que haber sido mi última narración dedicada a la vida y andanzas del detective inglés.

Sin embargo, ni ese es su título ni será la última novela holmesiana que escriba, me temo.

Y esto también tiene una explicación, como todo en esta vida.

Hacía tiempo que me había puesto a escribir Sherlock Holmes y el heredero de nadie: su primera parte, de hecho, estaba bastante avanzada cuando, a finales del año pasado, visité Portugal. Allí, mi editor portugués, Luis Corte, me llevó a ver Boca do Inferno, no muy lejos de Lisboa. Ya he contado eso en otra entrada en este mismo blog.

Aparte de la inevitable broma a costa de Buffy, el lugar me sugirió unas cuantas cosas, especialmente una vez que supe que Aleister Crowley lo había elegido como escenario para fingir su suicidio a principios de los años treinta.

Bueno, me dije, sí, es una idea interesante. La aparcaremos y veremos lo que sale.

Y lo que salió fue que Sherlock Holmes se entrometió en el asunto y no me dejó tranquilo hasta que hube aparcado El heredero de nadie y me puse a contar su relación con esa Boca del Infierno portuguesa y, de paso, los distintos encuentros del detective con Aleister Crowley a lo largo de los años.

Sherlock Holmes y la boca del infierno es eso que acabo de describir. Y también unas cuantas cosas más. No diré mucho más sobre ella. En unos meses estará, espero, en el mercado y entonces volveremos a hablar del asunto.

Y ahora que la he terminado (a falta de las inevitables correcciones) no tengo demasiadas excusas para no actualizar Escrito en el agua como Dios manda.

A menos, claro, que me ponga a rematar Sherlock Holmes y el heredero de nadie, que allí está esperándome la pobre; o me lance en serio con el space opera que tengo pendiente desde hace un año; o le pegue una buena revisión a Sondela, tal y como me prometí a mí mismo hace meses; o…

Bueno, ya veremos.

3 comentarios

  1. Me temo que sí. La vida tiene estas cosas. Aunque espero que no se retrase demasiado. Y que esta compense por la espera.

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