El robot

Rodolfo Martínez
El robot
BEM 46, 1995.
Cuentos de ciencia ficción, Bígaro ediciones, 1998
Callejones sin salida, Berenice, 2005

Isaac Asimov fue mi primer amor literario: crecí con sus historias de robots y con la Trilogía de las Fundaciones. En buena parte de mi obra puede seguirse su rastro: “Los celos de Dios”, con ese robot luchando por abandonar las Tres Leyes Fundamentales de la Robótica o cualquier otra de mis novelas, articuladas a menudo como narraciones de intriga o misterio. Mi predilección por los diálogos me viene de él y es posible que mi manía de los flashbacks la haya heredado de El fin de la Eternidad, una de mis novelas favoritas.

Tarde o temprano tenía que perpetrar un homenaje y “El robot” no pasa de ser eso, un intento de jugar un poco con las leyes de la robótica y ver hasta dónde me llevaban. El resultado fue un cuento que no pasa de correcto pero que, creo yo, se deja leer. Tiene como curiosidad el haber sido la única historia superviviente del ciclo de Roy Córdal, un detective privado que creé a principios de los años ochenta y del que escribí dos novelas, una novela corta y este cuento, que fue el único  que llegó a la imprenta.

Pese a ser no ser nada del otro mundo, como decía, a alguien le debió gustar lo suficiente como para darle un Ignotus o incluirlo en la antología Cuentos de ciencia ficción. Yo hubiera preferido otro relato mío, pero el universo (o los antólogos) rara vez tiene en cuenta nuestros deseos.

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