Juguete nuevo

Aquí estamos. llevo algo menos de dos días con mi nuevo iMac. 24 pulgadas de pantalla, una gozada de máquina, un interface gráfico y una forma de hacer las cosas a las que no cuesta nada acostumbrarse… Creo que esta mañana, cuando llegue al trabajo y arranque el PC, vea la pantalla de Windows XP y empiece a trabajar, voy a echarlo mucho de menos.

Es como estar en otro mundo. Sí, me temo que me estoy convirtiendo a pasos agigantados en un pijo mac-ero. Qué le vamos a hacer. Otro defecto más que añadir a mi innumerable lista de ellos.

Pero cómo mola, por Dios.

© 2007, Rodolfo Martínez

18 comentarios

  1. Enhorabuena por tu imac. El ordenador que me he querido comprar desde que salieron aquellos de colores que tenían todas las piezas dentro del monitor.

    Por mi parte, sigo con mi “viejo” PC desde hace cuatro años y el pasado mes de septiembre hice el Gran Cambio y formateé el disco duro para eliminar el Windows XP e instalar el Ubuntu / Linux.

    Yo me creía hasta que empecé a usar el Ubuntu que era el PC lo que fallaba y no, era el Windows. El gusto que da ahora usar el PC por lo rápido que va el ordenador y sin los bloqueos típicos del Windows.

    Por cierto, en el Mac ¿qué procesador de textos usas? Yo en el Linux uso el openoffice (hay también para MAC) y, como dirían por ahí, casi me da la sensación de que escribo más rápido que con el Word en el XP.

  2. Qué curioso, a mí los Mac me horripilaban en aquella época que describes, cuando se les veían las tripas al monitor cubiertas por una especie de plástico de coloritos semitransparentes. Me parecían una horterada. Ahora, sin embargo, el diseño de los iMac me encanta.

    Y sí, me he bajado el OpenOffice, pero aún no he tenido tiempo de usarlo, más allá de abrirlo, ver que me cargaba bien los ficheros que tenía ya creados y esas cosas.

  3. ¡Bienvenido al Club! Yo me pillé uno igualito hace un par de meses y… no hay color, qué carajo. Y lo que dices es cierto: en el curro cuando abro el xp me da hasta vomitera :))

    Y el Gates vacilando de Windows Vista, el muy sieso, cuando no es más que una mala copia del OS X Tiger, y que encima consume… ¡cuatro veces más de recursos que el iMac! Dos gigas de RAM para rular un sistema que en Apple va perfectamente con 512 M, para mearse y no echar gota.

    Sí, yo también me he convertido en un pijo-Mac, pero es que mi salud lo agradece sin tanto cuelgue, tanto antivirus y tanta polla en vinagre.

    Enhorabuena, Rudy, excelente elección. Ahora a disfrutarlo, que no es poco :)

  4. A ver, que quede claro que con Windows XP, que es lo que he estado usando en los últimos años, no he tenido mayores problemas ni de cuelgues ni de compatibilidad con hardware ni cosas así. Ha ido razonablemente bien y estoy satisfecho.

    Y tampoco soy precisamente un furibundo anti-microsoft.

    Pero, tras unas pruebas… pues sí, no hay color. Soy consciente de que apenas he empezado a explorar lo que es el Mac, pero lo poco que he visto en estos tres días ya me tiene ganado.

  5. Sí, eran esos mac con colorines a los que se les veían las tripas los que me gustaban a mi. Ahora estoy mirando si ahorro para comprarme un macbook.

    El Openoffice, pues tiene menos ocpiones (le falta corrector gramatical y el diccionario de sinónimos es peor) y pijotaditas que el Office de Microsoft, pero funciona bastante bien.

    Y en lo de los virus, qué gusto da usar el Linux. Le pongo nada más que el cortafuegos y ya va listo.

    Pregunta para los que usan Mac y Linux, por lo que veo cuando voy al FNAC y los tienen todos encendidos ¿el sistema de ventanas y escritorio del Mac es parecido al Gnome del Ubuntu?

  6. Pozí. En el curro yo trabajo con Guadalinex, que es una distro realizada (eso dicen, yo no me lo creo) a partir de Ubuntu, y sí, pues son parecidas, aunque me quedo con la de Mac.

    Me doy cuenta ahora mismo que estoy un poco esquizoide con esto de la informática: en el curro Linux y Windows (depende de la estación de trabajo) y en mi casa Mac. Acabaré más loco de lo que estoy, sin lugar a dudas :8

  7. Hombre, el corrector gramatical (vistas las cosas que a veces me sugería el Word) no me preocupa, mientras incluya el ortográfico, que eso sí que me viene bien, sobre todo teniendo en cuenta mi dislexia galopante a la hora de teclear (muy rápido y equivocándome mucho).

    La verdad es que si lo pienso un poco los saltos tecnológicos que he ido dando en cuestión de ordenadores han sido un poco brutos. Nada de suaves transiciones.

    De mi primer ordenador un Amstrad CPC 6128 pasé a un PS/2 de IBM (un 8086 con disco duro de 20 Megas y diquetera de 3 1/2 de densidad simple) que estuvo conmigo durante casi diez años, hasta que compré un Pentium 1 (claro que, de aquella, no los numeraban) a 120 MegaHerzios. Del IBM conservé el teclado (de hecho, fui encontrando un par de teclados IBM más en el rastro y aún los conservo: qué duros son los muy cabbrones). Y con el pentium tiré unos cuantos años: tuve una breve historia con con AMD (equivalente, más o menos, por lo que recuerdo a un Pentium 2) y luego, me pasé directamente al Pentium 4 (¿o es un 5?, ya he perdido la cuenta de por dónde iban antes de llegar al CoreDuo) que he tenido en los últimos tres o cuatro años.

    Y ahora, zas, me paso a Mac sin avisar.

    Lo cierto es que llevaba un tiempo dándole vueltas, más o menos desde que en el otoño pasado vi claro que a al PC le quedaban dos afeitados. Y cuanto más pensaba en la idea del Mac, más me convencía. Al principio mi idea original era tirarme por el MacMini o el portátil. El iMac no me convencía precisamente por la integración de todo en el monitor. Eso me obligaba a cambiarlo todo cuando quisiera cambiar el ordenador y estoy demasiado acostumbrado a ir cambiando (bueno, a que el bueno de Javi me cambie, que soy muy señorito y procuro tocar las tripas lo menos posible) una parte aquí y otra allá según lo fuera necesitando.

    Pero finalmente me convencí de las ventajas de la integración y entré en el Appel Centre que hay al lado de mi casa (es una conspiración, no contentos con eso, me han puesto una Sony Galery también al ladito mismo) decidido a llevarme el iMac de 20″. El destino quiso otra cosa. Básicamente que el de 24″ estuviera expuesto antes. En cuanto mis ojos se posaron en el monitor de 24, ya estaba perdido. Me giré, vi el de 20 y dije: “pero qué mierda”.

    Otro salto tecnológico más que se me olvidaba: de un CRT de 17 a un TFT de 24. No está mal.

  8. Bienvenido al club, Rudy. Disfrutarás de lo lindo, créeme.
    (cuando quieras recomendaciones de software, sólo pregunta)

    V.

  9. Compréndeme, uno no tiene todo el tiempo que quisiera para fustigar a esta decadente sociedad metamoderna, postrada a los pies del Becerro Manzanero y otros baales, obnubilada con sus molones juguetitos de última generación. Pero si lo tuviera, clamaría con gusto contra toda esta decadencia desde alguna coquetona columna al borde del camino (con cuarto de baño, por supuesto).

  10. Más que males metamodernos y diría que son males posmodernos. Este mundo posmoderno, ay los que ya nos quedamos en el limbo de lo moderno, ese arcano de pensamiento y acción. Para mí son todo máquinas que conspiran contra nosotros, me da igual de qué tipo…

  11. Rudy, me ha causado una sonrisa tu explicación de porqué te quedaste el monitor de 23 pulgadas.
    Siempre me ha sorprendido que exista y se venda ese imac.
    Quiero decir que hay mucha gente que en nuestras casas tenemos monitores de 17 pulgadas y… van bien. No es que corras a cambiarte el monitor, a no ser que te cambies de equipo y entonces te lo plantees. Con 17 pulgadas no ves necesidad de más. En el trabajo suelen ser de 19 pulgadas, y tengo que reconocer que para resoluciones altas quedan más bonitos.
    Así que la primera opción es pensar en el imac de 20 pulgadas. Es a lo que estamos más acostumbrados. Pero el de 23 es enormeeeee… me imagino que si lo miras de cerca debe hasta causar vértigo; al final sólo puedes abarcar una porción del monitor con el campo de la mirada, así que lo usas como si fuera de 17 o 19 pulgadas.
    La utilidad que le veo es que se puede utilizar como TV para ver DVDs y DIVXs desde lejos. Pero, de todas formas, un monitor tan grande me parece una idea un poco rara.
    Puesto que no tengo experiencia con un monitor de 23”, te pregunto: ¿qué sensación produce? ¿le ves ventajas? ¿lo recomendarias a otras personas?
    Un abrazo.

  12. A ver. Yo iba con la idea de pillarme el de 20″. Vamos, el de 24″ no entraba en mis planes ni de lejos. Me parecía una auténtica barbaridad. Para qué quería yo algo tan grande, me decía. 20″ está de puta madre, de requetesobra.

    Y posiblemente sea cierto. Pero después de ver el de 24″, ya era incapaz de mirar el de 20″ con ecuanimidad. Además, tras echar números, vi que me lo podía costear y me dije “adelante”.

    Y no me arrepiento.

    Y no, la pantalla no es demasiado grande. Te acostumbras enseguida a tener unas cuantas aplicaciones abiertas y todas visibles.

    En cuanto a verr DVDs y DIVx, sin duda la uso para eso. Pero lo de “de lejos”… La distancia a la que estoy de la pantalla no creo que sean más de 80-90 centímetros.

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