Curiouser and curiouser

No soy nada futbolero, así que normalmente no me entero mucho de lo que pasa en el mundo balompédico, salvo cuando se comenta algo en la oficina. En esos casos, evidentemente, no intervengo mucho en la conversación.

Por lo que he oído parece ser que Ramón Calderón, el actual presidente del Real Madrid, ha declarado entre otras cosas que los jugadores del equipo están endiosados, cobran más de lo que merecen y son unos ignorantes. También ha arremetido contra el anterior presidente y ha dicho alguna que otra cosa, no muy positiva, sobre Beckham. Hablo de oídas, me apresuro a aclarar, ya que no sigo mucho las noticias del mundo deportivo: pero lo que he oído comentar a mi alrededor ha sido más o menos esto que acabo de decir.

Las declaraciones, como no podía ser menos, han generado el correspondiente revuelo.

Y, de todos los comentarios que fui oyendo a lo largo del día a mi alrededor al respecto, hay uno que me llamó poderosamente la atención. Es éste:

—No, si tener, tiene razón, pero esas cosas no se dicen.

Curioso, ¿no? Y da qué pensar.

© 2007, Rodolfo Martínez

5 comentarios

  1. ¿Te da que pensar? ¿Aún no sabes que existe una cosa llamada educación? Cada cual puede pensart lo que quiera, pero no hay que insultar a los demás, ni tratar de humillarles, ni intentar sacar provecho a base de minusvalorar a los demás, ni… ¡oh, vaya! Perdón, había olvidado que estaba hablando contigo, Rudy…

  2. Ballesteros, por esa regla de tres hay que dejar que los demás se salgan con la suya por la cara sin decirles ni “mu”. La educación no consiste en ocultar la verdad por mucho que ésta duela.

    No sé si se saca provecho a base de minusvalorar a los demás en este caso, porque de fútbol no sé nada, pero si se trata de calificar, no veo ningún problema en que cada uno diga lo que piense.

  3. Ahondando en el título del post: “curiouser and curiouser”. Porque me limité a decir que me daba que pensar, sin decir qué me hacía pensar, sobre qué ni de qué modo.

    Como creo que dije en otra ocasión (y si no lo dije, pues es un buen momento para decirlo por primera vez) es un placer hacerte saltar, Ballesteros.

    Y que sean muchas más.

  4. Yo no creo que haya que callarse las verdades del barquero, pero según las circunstancias, sí tener cuidado de como y cuando se dicen. Si soy el presidente del Madrid, y pienso que mis empleados son unos vanidosos ignorantes, a los que invitan a todos los sitios donde van y, además, que cobran más de lo que se merecen, me parece que eso debo decírselo, si decido hacerlo, a los propios interesados, que son empleados míos, y no airearlo en otro lugar con luz y taquígrafos. Si pienso que cobran demasiado, por ejemplo, igual eso no es culpa mía como presidente sino de mis predecesores, pero lo que tengo que hacer es rebajarles el sueldo o darles puerta. Ya veremos sin Calderón cunde con el ejemplo o no, pero estoy de acuerdo en que sus formas, habida cuenta de que es el presidente del Real Madrid, no han sido las mejores.

  5. Sin duda, Enhiro, tienes razón y, por lo poco que sé de las circunstancias de este caso en concreto, el tipo abrió la boca donde no debía, sin la menor duda.

    Sin embargo, no fue eso lo que me llamó la atención, sino la aparente paradoja del comentario que oí referido al asunto. Es parecido a aquello que oí hace unos años durante una discusión: “Sí, tienes razón, pero no me convences”.

    Y es que a veces hablamos en paradojas y ni nos damos cuenta.

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