Fantasmas, de Chuck Palahniuk

No estamos ante una novela, en realidad, sino ante un fix up de relatos, más o menos camuflado. Palahniuk aprovecha la excusa argumental (pues es poco más que eso, y ahí es donde reside quizá uno de los aspectos más débiles del libro) de un grupo de personas encerradas en una casa durante tres meses para ir hilvanando un relato corto tras otro y, en ellos, ir tratando algunos de los aspectos más zafios, cutres y malsanos de la sociedad en la que vive. (Podría calificarlos de “bizarros” si no fuera porque me niego a caer en uno de los falsos amigos más de moda en los últimos tiempos y que, me temo, acabará desplazando sin problemas el sentido original del término). Describir y obligarnos a mirar ese tipo de cosas es algo para lo que Palahniuk siempre ha demostrado tener talento. De hecho, la mayoría de las historias de este Fantasmas se deslizan entre lo grotesco y lo casposo, con alguna que otra caída ocasional en lo patético y lo cínico.

Como he dicho, la premisa argumental es sencilla: un grupo de personas, atraídas por un anuncio que promete tres meses de aislamiento total del mundo para que puedan escribir sus obras maestras, se encierran en una casa de la que no pueden salir y van dando rienda suelta a sus neurosis y paranoias. De vez en cuando, uno de ellos cuenta una historia sobre sí mismo (precedida normalmente por una suerte de poema que presenta al personaje que va a narrarla) para luego seguir la peripecia del encierro y la progresiva degeneración y mutilación, tanto mental como física, de todos los personajes.

Los cuentos, como he dicho, funcionan. Algunos de ellos resultan auténticamente desagradables y Palahniuk sabe cómo narrarlos para que no podemos apartar la vista de la página, atrapados en un mundo enfermizo y malsano del que no logramos huir por más que lo intentemos.

El problema es que la historia central, la que intenta convertir una recopilación de relatos cortos en una novela con peso propio, carece de entidad suficiente para ello. Como un cuento más habría podido funcionar, pero al tener que alargar situaciones y peripecias para que abarque toda la longitud del libro, la historia allí narrada pierde casi toda la fuerza que pudiera tener y se convierte en poco más que un catálogo de truculencias y mentes enfermas que no logra darle al libro la consistencia necesaria.

Pese a ello, Fantasmas se lee con facilidad (no diré con agrado; salvo quizá ese “agrado” morboso que nos hace aminorar la velocidad en la carretera para ver con detalle los restos de un accidente) y tiene varios momentos francamente brillantes.

Un comentario

  1. he empezado a leermelo y “tripas” es probablemente lo mas asqueroso que haya leido jamás.Aunque si hay algo que me tiene enganchado a Palahniuk es el ritmo que tiene,frenetico.Ademas nos hace llegar “un paso mas allá”.Es como hacer deportes extremos. es una suerte de “X LITERATURE” en vez de “x games”.Como hacer puenting ,vamos.

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