Es cierto que House tiene un esquema demasiado repetitivo. Y que a menudo son los pequeños “casos secundarios” que se ve obligado a tratar los que le dan al episodio su verdadero interés, más que caso principal alrededor del que se estructura. La serie dista mucho de ser perfecta y, en realidad, casi podría ser definida con la frase con la que Raymond Chandler ventiló al principal antepasado de Gregory House, Sherlock Holmes:

Básicamente una actitud y media docena de diálogos brillantes.

Algo de eso hay, sin duda. Y seguramente la serie funcione narrativamente gracias a eso, a una actitud y a media docena de diálogos brillantes. Lo cual, admitámoslo, no es poco para los tiempos que corren.

El otro día pude ver por fin la primera temporada completa. Había visto episodios sueltos aquí y allá, pero hasta la semana pasada no pude verla entera, y además en versión original. (Qué raro se me hace, por cierto, ver a Hug Laurie haciendo de americano, sin ningún rastro de acento inglés en su voz.)

Estoy viendo el capítulo en el que House da una clase de diagnóstico a unos estudiantes de medicina. En realidad está contando su propio caso, el que lo ha llevado convertirse en un tullido adicto a los calmantes.

En cierto momento cuenta una serie de visiones que ha tenido cuando parecía que estaba a punto de morirse. Entonces le preguntan que cómo interpreta esas visiones. El diálogo que sigue es más o menos éste:

—Elijo interpretarlas como mi cerebro apagándose poco a poco y soltando cosas que llevaba dentro.

—¿Elige?

—Sí, no tengo datos que avalen una interpretación u otra, así que decido elegir aquella explicación que más me consuela.

—¿Le consuela creer que esta vida es todo lo que hay?

—No, lo que me consuela es creer que esta vida no es un test.

Creo que en ese momento fue cuando el personaje realmente me ganó. Hasta entonces simplemente me gustaba, pero fue entonces, cuando reflejó lo mismo que yo pienso y lo hizo mucho mejor de lo que yo jamás podría hacerlo, cuando me convertí en incondicional suyo.

Efectivamente, elijo creer que esta vida no es un ensayo general, un campo de pruebas, un examen para luego, en función de la nota, vivir de un modo u otro la vida “real”.

Esta es la vida real. Y de ese modo hay que vivirla.

Como diría House, no tengo pruebas de que sea así, ni tampoco de que no lo sea. Es lo que he elegido creer. Es lo que me conforta.

Es lo que, en el fondo, me hace levantarme todas las mañanas: que esto es lo que tengo, es mío y es real.

© 2006, Rodolfo Martínez

3 thoughts on “Esto no es un campo de pruebas

  1. Pues creo que la idea de que esta vida es un examen y de vivirla según la nota que esperas obtener es francamente aterradora. Concuerdo contigo.

    Besos
    Su

  2. Me comentaba mi amigo Rodri, que es médico y adora a House en tanto es lo que a muchos médicos les gustaría ser, que una vez tuvo que dar la mala noticia de una enfermedad incurable a un paciente. El hombre dijo aquello de “no es justo”. Y Rodri tuvo que responderle: “Consuélese usted que no sea justo. Si con lo que tiene fuera además un castigo, lo llevaba usted claro”.

  3. De acuerdo con todo, punto por punto. En la tercera temporada veréis a un House que os encadilará aún más, lo prometo.

    Por cierto, esa frase es del mejor capítulo de, por ahora, toda la serie: Tres Historias. Francamente una obra maestra.

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