Pues va a ser que no estaba en Sunnydale

Todos estos años creyendo que estaba en California, en ese “apacible” pueblecito llamado Sunnydale donde las animadoras matan vampiros y las empollonas se convierten en brujas (por no mencionar los hombres lobo rockeros, las niñas pijas vampíricas, los alcaldes demoníacos o los frikis que deciden convertirse en supervillanos). Sí, eso nos habían dicho: allí estaba la Boca del Infierno. “A nice place to live”, que se dice vulgarmente. O, mejor aún, “a nice place to no-live”.

Pues va a ser que no. Que una vez más, los americanos nos han robado los mitos europeos, los han deformado a su modo y nos los han vendido como si fueran suyos (sí, vale, admitámoslo, esta vez lo han hecho de vicio, Whedon es un puñetero genio y nadie ha hecho superhéroes para la pantalla tan bien como él).

Pero va a ser que en realidad la boca del infierno está mucho más cerca. Al lado de casita, como si dijéramos. Casi, casi en la punta de la nariz de Europa. En Portugal, entre Cascais y Sintra y muy cerca del Cabo de Roca, el punto más occidental de la península ibérica.

Boca do Inferno, así es cómo se llama. Y merece el nombre, sin duda: un acantilado abrupto, afilado y resbaladizo batido por un mar que nunca parece estar en calma. De pronto, las paredes se curvan, se cierran sobre sí mismas y crean un pozo en el que el mar se precipita por lo que parece el mordisco de alguna bestia inverosímil. No sabemos qué hay en el fondo: las olas que baten una y otra vez contra las rocas nos impiden ver nada, pero bien pudiera ser la entrada al infierno, tal como afirman los lugareños.

A su lado, un restaurante y un “quiosque” (quizá lo mismo que un quiosco en español, pero vista la tendencia que tienen las relaciones lingüísticas hispano-lusas a los falsos amigos, tengo mis dudas) que usan el nombre del lugar.

Parece ser, además, que Aleister Crowley fingió allí su suicidio con ayuda de Fernando Pessoa. Desde luego, es un lugar apropiado para ello: si alguien cae a la Boca do Inferno, es poco probable que su cuerpo llegue a aparecer jamás. A Crowley le sirvió bien el lugar y, sin duda, acrecentó aún más su leyenda.

Si es que realmente fingió su suicidio, claro. Si es que en verdad se trató de un acto teatral más en una vida llena de ellos. Porque confieso que tengo mis dudas. Sospecho que ahí ocurrió algo más de lo que pensamos. No sé si más tenebroso o más trivial, pero algo más.

Y sospecho también que alguien lo sabe. De algún modo, entreveo en la lejanía un perfil anguloso y un olor a humo de pipa que me son muy familiares. Oigo susurrar: “The game is afoot, Watson”, pero cuando me vuelvo, la figura ya se ha desvanecido entre las sombras.

Quizá… sí, quién sabe, quizá él lo investigó y supo qué pasaba realmente. Y puede que algún día nos lo cuente, por qué no.

5 comentarios

  1. Creo que en algún momento Giles, cuando abre uno de sus libracos, dice que hay otras. Pero vamos, seguro que hay otras. En el Ministerio de Hacienda, fijo.

  2. Hay una en Cleveland. Lo dice Giles en el capítulo “The Wish” de la tercera temporada de Buffy. Hay una referencia igual en el último capítulo de Buffy (temporada 7)
    Estem…. perdón por ser tan friki de Buffy.
    ;)

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