Hal Jordan, el espectro de la llama verde. (y 6) De salvador de la Tierra a la Ira de Dios

The Spectre (Hal Jordan)¿Qué le quedaba por pasar a Hal Jordan? Había sido un policía obediente, una conciencia atribulada y a menudo crítica con el sistema al que servía, un villano obsesionado por recuperar a sus seres amados, un héroe que se sacrificó para salvar su planeta natal. Lo mejor que se podía hacer era enterrar decentemente al personaje y darle un merecido descanso, después de una historia tan agitada.

Pero en la DC no debieron de estar de acuerdo. Recientemente otro personaje había traspasado el velo y Jim Corrigan, el alma humana que anclaba a la tierra al Espectro, había muerto para siempre (todo lo para siempre que puede morir un personaje de cómic, claro[1]). La Tierra se había quedado sin vengador celestial, no había nadie para adoptar el papel de la Ira de Dios. A alguien se le ocurrió anclar la fuerza vengadora que era el Espectro a una nueva alma, y para eso, ¿qué mejor que Hal Jordan, que acababa de morir, tenía un pasado interesante a sus espaldas y unos cuantos pecadillos -la destrucción del universo entre ellos- en su conciencia? Así, se convertiría en la parte humana de el Espectro y cumpliría con su misión de atormentar las almas de los criminales mientras caminaba en busca de su nueva redención. Al Caído se le daba una nueva oportunidad de ocupar su puesto entre los héroes… ¿o quizá se le seguía castigando más allá de la muerte por sus pecados? Con un guionista como DeMatteis, fascinado por las oscuridades del alma y por hacérselas pasar canutas a sus personajes, al frente de la colección regular de The Spectre es difícil decantarse por una de las dos posibilidades. A veces uno se pregunta cómo, tan llenos como están los héroes de DeMatteis de dudas, remordimientos y vacilaciones son capaces siquiera de dar un paso.

El pistoletazo de salida para esta nueva encarnación de Hal Jordan lo daría la saga de cuatro números Destroyer of Worlds, que se desarrollaría entre el 33 y el 36 de Legends of DC Universe, la serie regular dedicada, en principio, a explorar los años oscuros de los superhéroes DC pero que con el tiempo acabaría convirtiéndose en un cajón de sastre para cualquier miniserie ambientada en cualquier época.

Tras esto, vendría la colección regular, continuando DeMatteis a los guiones y con Ryan Sook a los lápices[2]. Confieso que abandoné la serie enseguida, y en la docena de números que llegué a leer, mantenía las pautas habituales de DeMatteis como guionista: ambientes sombríos, psiques torturadas, mucha introspección y ocasionales pinceladas de humor; algo que le va que ni pintado a un personaje como Hal Jordan, mientras intenta comprender que significa ser la voz de la Ira de Dios en el mundo mortal al mismo tiempo que trata de reconstruir su vida como humano. La serie, o eso me pareció en su momento, tenía los suficientes elementos para convertirse en una colección sólida que, si bien nunca iba entre los títulos más vendidos del mercado, sí que pensé podría llegar, con el tiempo, a convertirse en una serie de culto.

Sin embargo, no duró demasiado. Tras su cancelación y después de algún tiempo en el limbo comiquero, Hal Jordan ha vuelto a retomar su papel de Green Lantern. Esta nueva etapa del personaje ha estado dibujada en un principio por Carlos Pacheco y era, como casi todo lo que ha hecho gaditano, gráficamente impecable. Sin embargo, para mí, la historia de Jordan terminó con su muerte salvando la Tierra y su posterior encarnación de la Ira de Dios. Desde entonces, el personaje no ha vuelto a interesarme demasiado, lo confieso.

NOTAS:

  1. Y el caso del Doctor Fate, uno de los personajes más antiguos de la DC, bien puede ser sintomático. Durante cerca de cuarenta años fue Kent Nelson, mantenido eternamente joven por Nabú, uno de los Señores del Orden. Nelson muere y Nabú se encarna como humano usando su cuerpo y busca poner en marcha la nueva versión del Doctor Fate: esta vez la fusión de dos cuerpos, masculino y femenino. Pero la cosa no funciona y Kent Nelson sale de nuevo de la chistera (suponemos que de paso expulsando a Nabú de su cuerpo) y vuelve a ser Fate una temporada -aunque esta vez comparte el cuerpo de Fate con Inga Nelson, su esposa-. Tiene finalmente su merecido descanso y tras su muerte pasa a vivir una existencia idílica en el interior del amuleto de Fate (como un Warlock cualquiera en el interior de la gema-alma). Durante Hora Cero, el yelmo y el amuleto se transforman en unos monos cuchillitos con empuñadura en forma de ankh y un tipo un tanto desagradable llamado Jared Stevens se hace con ellos y deambula como el nuevo Fate (con un look que parece una combinación entre Drácula, el Castigador y Sandman): por suerte el chaval no dura gran cosa, y con su paso a mejor vida Kent Nelson echa una manita para ayudar a manifestarse a la nueva encarnación del Doctor Fate: ni más ni menos que Héctor Hall, el antiguo Silver Scarab de Infinity Inc. y al que los lectores quizá recordarán porque mientras estaba muerto y durante un corto tiempo se creyó Sandman. ¿Será la definitiva o tendrá que salir Kent Nelson de su apacible retiro en la no existencia para volver a ponerse el yelmo de Nabú?.
  2. DeMatteis, J. M.; Sook, Ryan: The Spectre. Serie regular. DC Comis, marzo 2001.

© 2006, Rodolfo Martínez

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