Cómic, se llama cómic, joder

Ayer volví a ver V de Vendetta, esta vez en versión original, cosa que tenía ganas de hacer desde su estreno en el cine. No me terminé de creer del todo el acento inglés de Natalie Portman, pero por lo demás, ver la película en su idioma original fue una gozada. Sigo pensando que es una buena película, y una buena adaptación del cómic de Moore y Lloyd, como ya dije en su día. A veces todavía me sorprende que, después del 11S, un gran estudio de Hollywood haya tenido las narices de financiar una película como ésta (siempre me he preguntado, por cierto, qué habría pasado si se hubiera intentado rodar El club de la lucha después del 11S), con una carga ideológica bastante fuerte, donde el “héroe” es un terrorista en una sociedad que ha renunciado a su libertad a cambio de la seguridad (ese momento en que V dice: “el pueblo no debería tener miedo del gobierno; los gobiernos deberían tener miedo del pueblo” resume a la perfección lo que, para mí, debería ser siempre la base de un sistema democrático y que parece que hemos ido perdiendo). Cierto que en ocasiones la acción amenaza con diluir el mensaje ideológico, pero en general se las apaña para equilibrar bien ambas cosas y tiene momentos en que incluso mejora el cómic en el que se basa, como ya comentó Grendel en su blog.

Bien, una vez disfrutada la película, me pongo con los extras que incluye el DVD. No están mal, en general. Pero, a medida que los voy viendo, algo empieza a nacer dentro de mí: una cierta sensación de cabreo ante algo que no puedo evitar considerar puro papanatismo. A lo largo de los extras los únicos que usan la palabra “cómic” son David Llloyd -el dibujante del tebeo original-, Paul Levitz -que fue editor en jefe de DC comics- y Karen Berger -la editora de la línea Vertigo de DC-. Todos los demás (el director de la película, el productor, buena parte del equipo técnico, los actores) hablan una y otra vez de “novela gráfica”.

Ya está bien, hombre, dejémonos de tonterías. V de vendetta es un cómic, un tebeo. Fue publicado como tal, por entregas, en una revista inglesa de comics; se reeditó (y se terminó) en Estados Unidos en formato comic-book. Y, con el tiempo, la obra completa fue recogida en un sólo tomo. Llamemos de una maldita vez las cosas por su nombre y dejemos de tener miedo al qué dirán. Basta de actitudes avergonzadas, del “mejor lo llamamos novela gráfica que suena más respetable, no vaya a ser que si decimos cómic piensen que es algo para niños”.

Esta actitud, a mitad de camino entre un esnobismo papanatas y pueblerino y el avergonzarse del medio en el que uno trabaja, me recuerda un par de cosas.

La primera, una anécdota que cuenta Neil Gaiman en The Sanman Companion: hablando en una fiesta con un individuo, cuando éste le pregunta a qué se dedica y Gaiman le dice que es guionista de comics, el tipo en cuestión le mira por encima del hombro, hasta que Gaiman dice que ha escrito Sandman y el otro responde: “¡Pero usted no escribe comics, usted escribe novelas gráficas, hombre!”.

La segunda es una de esas discusiones recurrentes que de vez en cuando asoma al fandom de los aficionados a la CF y la fantasía. Y es la idea de cambiarle el nombre al género, de dejar de usar el término ciencia ficción a causa de todas las connotaciones negativas que tiene entre el público mainstream.

¿Para qué vamos a perder el tiempo intentando demostrar que el cómic -o, para el caso, la ciencia ficción- es un medio tan válido y tan adulto como cualquier otro, que puede contar historias válidas de un modo válido? Es “más rápido, más fácil, más seductor”, que diría Yoda, maquillar los síntomas de lo que está mal y presentar lo mismo de siempre en un envoltorio que a los papanatas intelectuales les parezca correcto.

Pues no, lo siento. No me da la gana. V de vendetta es un cómic, un tebeo. Y es un tebeo cojonudo. Y si la expresión “tebeo cojonudo” te parece una contradicción de términos y necesitas que te disfracen la realidad para que tus prejuicios no te impidan disfrutar de ello, peor para ti, colega.

Al fin y al cabo, tú te lo pierdes. Yo seguiré leyendo tebeos y difrutando de los que son buenos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.