Hal Jordan, el espectro de la llama verde. (3) De pelele anodino a crítico del sistema

Green Lantern: Emerald DawnGerard Jones daría un nuevo giro al personaje a principios de los noventa, al recontar sus orígenes en la miniserie Amanecer Esmeralda[1]. De pronto descubríamos que Hal Jordan no había sido nunca el buen chico obediente que todos creíamos: pendenciero, problemático, obsesionado por la muerte de su padre (un piloto de pruebas muerto en un accidente), era un joven atormentado que todavía no había encontrado su lugar en el mundo.

Parece haber dado con él cuando Abin Sur, un alienígena moribundo, le convoca a su presencia para transmitirle su anillo de poder. Desconocedor de lo que implica la posesión del anillo, Jordan hará más mal que bien en sus primeras acciones como Green Lantern del Sector 2814, siendo en cierta medida el causante, más por imprudencia e ignorancia que por malicia, de la muerte de uno de sus amigos. Hasta que descubre la existencia de Oa, los Guardianes del Universo y el Cuerpo de Green Lanterns.

Se traslada a Oa para ser entrenado y conoce a algunos de los que serán sus compañeros (y enemigos) años más tarde: Kilowog, Tomar-Re, Salakk y Sinestro, que tiempo después renegaría de los Green Lantern, se haría con un anillo amarillo y armado con él le daría varios quebraderos de cabeza a Hal Jordan.

Durante esa etapa de entrenamiento nos es presentado como un joven impulsivo, más dado a la acción que a la reflexión y con una intuición que, si bien le mete en problemas más de una vez, también salva la situación bastante a menudo. Por otra parte su actitud hacia los Guardianes dista mucho de la obediencia respetuosa del Green Lantern de los cincuenta: cuestiona sus órdenes una y otra vez y a menudo los sorprende haciendo lo inesperado. Los Guardianes, que pueden ser muchas cosas pero no idiotas, enseguida se dan cuenta del tipo de herramienta que les ha caído en el regazo: tremendamente útil y puede que más peligrosa todavía. La siguiente conversación entre dos Guardianes es una muestra bastante reveladora de lo que los Oanos pensaban del que con el tiempo sería su mejor Green Lantern:

-¡Sorprendente! Abin Sur encontró otro como él. Con opinión, intuitivo, con gran potencial.
-Me gustaría verle desarrollar ese potencial en el sector 2814… lejos de nosotros
[2].

Una crisis ocurrida casi al final de su periodo de entrenamiento (un antiguo y casi invencible enemigo de los Guardianes de Oa) hace que Jordan, como medida desesperada, introduzca su cuerpo en la Batería Central que da poder a las baterías portátiles de cada Green Lantern. Tras salir de allí, cargado de la energía verde de Oa, se enfrenta al villano y lo derrota. Pierde sus poderes extra enseguida y se convierte en un Green Lantern más, pero la anécdota tendrá su importancia en el futuro del personaje, además de ser el nacimiento de su leyenda entre los otros Green Lanterns, que dejan de mirarlo como a un novato y comienzan a verle como un camarada y, quizá, como un posible líder.

Tras esto, vuelve a la Tierra, paga sus deudas con la sociedad y tras salir de la cárcel está listo para hacerse cargo de su papel como Green Lantern del Sector 2814 y, suponemos, preparado para encontrarse con Green Arrow tal y como O’Neil y Adams nos lo habían narrado.

Sólo que ya no es el mismo: este re-cuento de sus orígenes nos hace reinterpretar al personaje y contemplar su pasado de otra forma: ya nunca fue, pues, un policía obediente e incapaz de cuestionar las órdenes de sus amos. Desde el principio habrá sido un hombre crítico con el sistema y que luchará desde dentro de él para hacerlo más justo, aunque sin perder la fe en él, creyendo que el sistema puede ser mejorable y que a veces hay que saltarse las normas, pero con confianza también en que estas son razonablemente justas y adecuadas.

Pero los pasos para la rebelión se habían dado. Teníamos entre nosotros a un Hal Jordan que había evolucionado de un joven impetuoso y atormentado a un héroe intuitivo y arriesgado, respetuoso con sus patronos, pero no sometido a ellos como una marioneta. Su amistad con Green Arrow (y con el Guardián condenado a perder la inmortalidad), su contacto con algunos de los problemas más acuciantes de su planeta lo convierten también en un hombre que, por mucho que mire a las estrellas, no deja de saber dónde tiene bien plantados los pies. Y, por encima de todo, alguien seguro de su propio criterio y que cuestiona cada orden antes de obedecerla: porque si debe perder aquello que lo define como ser humano para seguir siendo un Green Lantern tal vez sea mejor devolver el anillo.

Green Lantern: Ganthet's TaleEsto se vería más claro aún en la novela gráfica Green Lantern: Historia de Ganthet[3], de Larry Niven y John Byrne, donde Jordan descubrirá que una parte muy importante de lo que sabía de los Guardianes no es sino una mentira. El cómic en cuestión no es nada del otro mundo, y sería perfectamente olvidable[4] (ni Niven se luce precisamente con el guión, ni Byrne con el dibujo, ambos se limitan a cumplir y poco más) de no ser por el detalle de que acentúa la desconfianza de Hal Jordan hacia sus amos, los todopoderosos Oanos, y deja al personaje preparado para el que es, probablemente, el momento más difícil de su vida. Jordan se había enfrentado antes a los Guardianes, pero siempre había confiado (más allá de ocasionales disparidades de criterios) en ellos y en su honradez. Ahora descubre que la historia que todas las razas de la Galaxia creen como cierta sobre el origen del universo no es más que una patraña diseñada por los propios Guardianes para su protección. ¿Son de fiar entonces unas criaturas capaces de manipular a seres inteligentes sólo para asegurar la estabilidad de lo que tienen? Si le han mentido a él, uno de los elegidos, un miembro de élite de su policía cósmica, ¿en qué otras cosas pueden haberle mentido? Las últimas frases que Hal Jordan pronuncia en el cómic son muy reveladoras:

He servido a los Guardianes lealmente y más o menos sin cuestionar nada durante muchos años. Para descubrir de pronto que la misma base en la que fundan su derecho a poseer el poder universal es falsa… Voy a tener que meditar mucho, Ganthet. Voy a tener que meditar mucho tiempo[15].

NOTAS:

  1. Giffen, Keith; Jones, Gerard; Bright, Mark: Green Lantern: Amanecer Esmeralda (en Universo DC, núms. 29-31. Ediciones Zinco, Barcelona, 1989. Originalmente en Green Lantern: Emerald Dawn, núms. 1-6, DC Comics, NY, diciembre 1989/mayo 1990).
  2. Universo DC, núm 31, pág. 41.
  3. Niven, Larry; Byrne, John; Webb, Matt: Green Lantern: Historia de Ganthet, Ediciones Zinco, Barcelona, 1993. Originalmente en Green Lantern: Ganthet’s Tale, DC Comics, NY, 1992.
  4. Sin embargo, no puedo evitar mencionar un pequeño detalle de esta historia y es la forma brillante en que Hal Jordan aprovecha la debilidad con el color amarillo de los Green Lanterns para derrotar a otros poseedores del arma de los Guardianes. Para ello, huye de la batalla a velocidades cercanas a las de la luz y cuando está lo suficientemente lejos lanza un haz verde desde su anillo. Por el efecto de su velocidad (el corrimiento al rojo del espectro electromagnético cuando una fuente de energía se aleja del observador) el rayo verde que ha lanzado es amarillo cuando alcanza su objetivo (los hijos de un Guardián renegado) pudiendo de esta forma traspasar sus defensas. Si bien aventurar estas cosas es siempre arriesgado la idea parece más propia de Larry Niven (escritor de ciencia ficción dura) que de su coguionista John Byrne.
  5. Green Lantern: Historia de Ganthet, pág. 62.

© 2006, Rodolfo Martínez

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