Hal Jordan, el espectro de la llama verde. (2) De conciencia atribulada a pelele anodino

Green Lantern CorpsDurante los ochenta Steve Englehart y Joe Staton se harían cargo de la serie de Green Lantern (a la que retitularían Green Lantern Corps) y la convertirían, con la excusa del Cuerpo de Green Lanterns, en un space opera anodino del que lo mejor sería la llegada de Guy Gardner quien, sin embargo, terminaría desembarcando poco tiempo después en la desenfrenada Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis. Englehart reintroduciría a Jordan en la serie (ya saben “una vez Green Lantern, siempre Green Lantern”, como un Vengador cualquiera) y lo pondría al frente de un grupo de compañeros de diversas razas afincados, por uno u otro motivo, en las cercanías de la Tierra.

En esta etapa asistiríamos a un Hal Jordan sin apenas personalidad propia, encontrada la estabilidad emocional con Arisia, una alienígena del Cuerpo de Green Lanterns, y a menudo eclipsado en la serie por otros personajes, como John Stewart (el Green Lantern sustituto) o Kilowog, el manitas oficial del Cuerpo. De hecho, el mayor acierto como guionista de Englehart durante su paso por la serie sería la creación de secundarios, algunos de los cuales aún siguen dando guerra hoy en día por el Universo DC. También es el responsable de Millennium[1] posiblemente una de las peores sagas multi cross-overs que jamás haya publicado la DC. Si bien el punto de partida tenía cierta gracia (los Guardianes del Universo retirándose, unos pocos de ellos dedicados a procrear -después de varios millones de años de celibato- con las Zamarons; y los Manhunters dispuestos a chafar su plan en busca del siguiente paso evolutivo de la humanidad) su desarrollo era penoso de un número a otro, a lo que no ayudaba demasiado el dibujo flojo y sin brío de Staton. Por si fuera poco, la serie desembocaba en una especie de celebración del flower-power[2] y el all you need is love que rozaba la cursilería en más de un momento y hacía que a más de un lector se le cayera la cara de vergüenza.

Es, sin duda, una de las etapas menos memorable del personaje. Englehart, si bien no había entrado aún en la franca decadencia narrativa de la que daría muestras años más tarde en Los Cuatro Fantásticos, estaba ya muy lejos de ser el mismo hombre responsable (ayudado por un bisoño Walter Simonson al principio y por un espléndido Marshal Rogers después) de una de las mejores etapas en la historia de Batman.

NOTAS:

  1. Englehart, Steve; Staton, Joe: Millennium
  2. Nunca mejor dicho si tenemos en cuenta que uno de los elegidos para ser uno de los Nuevos Guardianes (es decir el próximo estadio evolutivo de la humanidad) era ni más ni menos que Jason Woodrue, el Hombre Florónico, al que convertían (así, sin anestesia ni nada) simplemente en Floro. Cualquiera que conociera la versión que Alan Moore había hecho del personaje en su Cosa del Pantano y lo comparara con el idiota babeante lleno de amor por el universo que aparece en Millennium no podía por menos que rechinar los dientes.

© 2006, Rodolfo Martínez

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