Había un segundo tirador, y era yo

Me acabo de enterar de que soy el auténtico culpable de que este año no haya HispaCon. Veréis, parece ser que la gente de Córdoba que la iba a organizar abandona el proyecto. Y uno de los motivos es que la editorial Berenice, que iba a financiarla en parte, no puede aportar el apoyo económico necesario. Parecería que los hechos acaban ahí… pero no. Porque por alguna parte se ha dicho (y no dudo que se repetirá una y otra vez en los mentideros y patios de porteras del fandom) que el motivo de que Berenice no cuente con dinero para financiar la HispaCon es que los dos libros que publiqué con ellos se han vendido tan mal que han quedado en una situación económica más que precaria.

Así que ya sabéis: yo me he cargado la HispaCon.

También soy, en opinión de muchos, el responsable de que Julián Díez haya cerrado su blog. Por supuesto, a nadie parece habérsele ocurrido la idea de que mi post de hace unos días detallando el modo en que Julián manipulaba los hechos a su favor quizá le dio la excusa que deseaba para hacer exactamente lo que quería desde hacía tiempo, y encima hacerlo con aires de dignidad ofendida.

Seguramente no será difícil encontrar quien me culpe también de que el Grupo Interface dejase de publicar su fanzine BEM. Es muy sospechoso, ¿no?, que cerraran la revista poco después de la HispaCon del 2000, en Gijón, y tras una bronca sonada en las listas de correo de la época con el —en palabras de Julián Díez— “núcleo asturiano”.

¿Quizá es culpa mía la desaparición de la colección Futurópolis de Ediciones Miraguano? Fue poco después de la publicación de La sonrisa del gato que cerró sus puertas.

Hmmm. El fanzine Maser de Juan José Parera empezó a publicar cuentos míos (y de Javier Cuevas, otro de los integrantes de ese temible “núcleo asturiano”) y cerró al poco tiempo. Cuando casualmente preparaba la publicación de una novela mía, por cierto. Sí, ahí hay algo.

¿Y qué me decís de Ultramar? La editorial convoca un premio de novela de ciencia ficción, me presento a él y ¡zas!, ese mismo año van y cierran. Ahí hay gato encerrado, no me lo vais a negar.

En el último número del fanzine Tránsito había un artículo mío. ¿Cerrarían por culpa de eso?

¿Y todos esos otros fanzines de los noventa? Kenbeo Kenmaro, Elfstone, Parsifal, Núcleo Ubik, Sueño del Fevre, El Fantasma, Bucanero… Ya no existen, y en todos ellos apareció publicado material mío. La coincidencia es, cuando menos, sospechosa.

O revistas profesionales como Solaris, 2001 o Asimov… han pasado a mejor vida, todas ellas después de publicar relatos míos.

Por otro lado… ¿no os pareció sospechoso el cierre de cYbErDaRk.NeT? Poco más de un año después de que yo me hubiera dado de alta (y de que hubiesen hecho un par de especiales sobre mí y mi obra) van y cierran el chiringuito.

Si yo fuera Luis G. Prado, Alejo Cuervo o Francisco Lorenzana estaría temblando de miedo, viendo la sombra del destino aciago cernirse sobre mí y preguntándome cuándo caerá el hachazo. Los tres se han atrevido a publicar novelas mías en sus editoriales. Y, encima, Luis lo ha hecho más de una vez. Miquel Barceló osó publicarme en Nova ciencia ficción; y desde entonces, dicen, anda de capa caída.

Nos movemos por aguas muy profundas, que diría Sherlock Holmes (ya sabéis, ese nombre que uso para conseguir que se vendan mis libros, ya que con el mío no hay manera). Buscad una desgracia que le haya ocurrido al fandom en los últimos diecisiete años, y allí me encontraréis.

Pero todo eso es pasado reciente. Retrocedamos más.

Porque, al fin y al cabo, fui suscriptor de Nueva dimensión. Incluso me atreví a enviarles un par de cartas. Seguramente, el hecho de que no las publicaran retrasó su desaparición, pero una vez que cometieron el error de abrirlas (y quién sabe si de leerlas) estaban condenados.

No asistí a ninguna de las HispaCones de los años setenta. Pero recuerdo que leí en Nueva dimensión la crónica de la última y tuve ganas de ir a la próxima. ¿Fue mi deseo el causante de que no hubiera más durante diez años?

¿Voy por la vida causando una especie de “efecto Forrest Gump” a mi alrededor? ¿Provocando cierres editoriales, cancelaciones de revistas, anulaciones de acontecimientos, puede que incluso muertes? ¿Todo lo malo que ha pasado en el fandom en todo este tiempo no será quizá culpa mía?

Aunque, por qué limitarse al fandom. Seamos ambiciosos. No he encontrado aún la conexión, pero seguro que la hay entre mi persona y la catástrofe del Prestige, el 11S y el 11M, la caída del muro de Berlín, la muerte de Juan Pablo I, la victoria electoral de Bush, las matanzas en Oriente Medio, varios tsunamis, un par de tornados y algún que otro terremoto.

Y la muerte de Kennedy. No olvidemos la muerte de Kennedy. A estas alturas está muy claro que había un segundo tirador, y que sólo podía ser yo.

Y de paso, por si os quedaba alguna duda… sí, yo maté a Laura Palmer, qué narices.

EDITANDO: Me comunican que el sitio web Bibliópilis, crítica en la red, dejó de actualizarse tras publicar mi reseña de la segunda temporada de Smallville. Sé que es poca cosa comparada con el asesinato de Kennedy, pero ya sabéis, tacita a tacita…

© 2006, Rodolfo Martínez

5 comentarios

  1. Así de pronto se me ocurren tres preguntas

    a) ¿Te dirán dónde es la próxima Septentrión?
    b) ¿Como es que la AsturCon sobrevive?
    c) ¿Quien coño es Mary Jo Duffy?

  2. Desgracia de muchos, consuelo de tontos…

    No se si te sirve pero vamos, por poco me meten en el saco de los “organizadores” de tal asunto. Aqui se buscan responsables y cualquiera vale.

    En una de estas me acusan de ser el Friki Bocazas.

    Un saludo ;)

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