El deber de todo lector…

Suele ocurrir. A medida que se acerca el momento de votar los premios Ignotus (concedidos por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror sobre el material publicado el año anterior a cada convocatoria) en las listas de correo, los foros y los blogs empieza a hablarse del tema y a discutir sobre él.

Hay un argumento en esas discusiones que siempre me ha llamado poderosamente la atención. Y es aquél en el que alguien se lamenta de que determinadas obras, por no haber sido publicadas en colecciones estrictamente de género, pasarán desapercibidas a los aficionados y no serán votadas. Hasta ahí bien. Y soy el primero en reconocer que es una lástima que ocurra algo así.

El problema viene cuando se da el siguiente paso y uno se queja de la miopía de los lectores de fantasía y ciencia ficción y entona un largo lamento sobre la incapacidad de estos para “ampliar sus horizontes intelectuales” y lanzarse a una exhaustiva búsqueda de obras encuadrables en el género.

Los premios Ignotus, a diferencia de otros galardones literarios, son básicamente un premio concedido por los lectores, no por la crítica ni por un jurado de “notables”. Y como tales expresan los gustos de los lectores, o más concretamente, del reducido núcleo de ellos que considera interesante votar.

Pretender que un lector ejerza una labor de crítico o exégeta me parece una postura, como poco, muy alejada de la realidad. Al fin y al cabo, la lectura no es más que una opción de ocio, no muy distinta de practicar un deporte, o dedicarse a algún tipo de coleccionismo. Como tal opción de ocio uno la practica en tanto en cuanto es divertida, le relaja, le produce placer y no le obliga a realizar esfuerzos que no desea realizar. Eso implica necesariamente que la mayor parte de los lectores tiene, como tales lectores, una tendencia natural a volcarse en lo conocido, a buscar en colecciones especializadas (donde en el pasado ya encontraron algo que les gustó y por tanto suponen que volverán a encontrarlo en el futuro) o en autores conocidos (cuyas obras disfrutaron en el pasado y por tanto suponen que volverán a disfrutar en el futuro). Ocasionalmente, una obra desconocida aparecida fuera de su entorno habitual podrá atraer su atención, pero será un hecho aislado y poco frecuente.

Y esto es simplemente así. Ni es malo ni es bueno. Pretender que alguien que lee simplemente para encontrar un par de horas relajadas después de un día de trabajo convierta lo que no es más que una afición en un segundo trabajo me parece poco realista.

Cierto que la situación podría resultar preocupante si los Ignotus fueran los únicos galardones destinados a premiar obras publicadas, ya que darían una visión deformada de lo que es el género. Pero desde el momento en que existen otros premios en los que la selección de premiados está a cargo de un grupo al que sí se le supone (y se le debería exigir) ese trabajo de investigación que no es obligación del lector, la situación no es otra cosa sino normal. Unos premios manifiestan los gustos de un grupo de lectores; otros la elección de un conjunto de estudiosos. En la confluencia entre ambos tipos de premios es donde posiblemente encontremos el panorama menos distorsionado de lo que es hoy en día la ciencia ficción y la fantasía.

© 2006, Rodolfo Martínez

5 comentarios

  1. Qué quieres que te diga, entre los Ignotus y los premios de los “notables” me quedo con los Ignotus. ¿Qué diferencia hay, treinta personas contra cinco?

  2. No es cuestión de “calidad” o de cantidad, vamos, eso creo, sino de la “orientación” que se le quiera dar al premio: un un premio del público, de los lectores, digamos (aunque sea una cantidad muy pequeña de lectores en este caso) o un premio de los críticos o los “expertos”. Ambas ideas son legítimas y perfectamente compatibles.

  3. ¿Estamos de broma o qué? Que la misma persona que el año pasado tras el fallo de los Ignotus montó una soberana discusión llamando a los lectores “no concienciados” poco menos que gilipuertas ahora venga con estas…

    Pues si es una broma me río y ya está.

  4. Hmmm.

    Si va por mí, en su momento me lamenté de que la escasez de votos de los Ignotus conllevara cierto sectarismo y tuviera como consecuencia que novelas que deberían haber estado ahí, no estuvieran y que se colasen otras que, a mi entender, no tenía merecimientos suficientes.

    Eso es cierto.

    Pero ni llamé a nadie gilipollas, eso creo, ni lo que dije está en contradicción con este post que he dejado.

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