La aventura continúa

Superman II: la aventura continúaSi en la edición DVD de la película anterior la Warner Bros. decidió echar la casa por la ventana e incluir una cantidad ingente de extras y una estupenda remasterización de la película original, aquí volvió a su cicatería de siempre y se limitó a incluir un trailer de Superman II.

Por lo demás estamos ante una película irregular, en cuanto a ritmo narrativo y resultados visuales. Buena parte de ella había sido rodada a la vez que la primera parte y con Richard Donner detrás de las cámaras (aunque no quede rastro alguno de su nombre en los créditos del film) mientras que el resto es dirigido por un Richard Lester que aún no se deja llevar del todo por su tendencia la desmitificación paródica, pero que nos da muestras de ella en algunos momentos, especialmente las secuencias de la fuga de Luthor de la cárcel o la entrevista de éste con los tres supervillanos escapados de la Zona Fantasma. Si a eso unimos que los Salkind decidieron reducir costes y tiempo de rodaje nos encontramos con una película en la que, junto a grandes momentos, hay otros absolutamente prescindibles.

También es visible, mucho más que en la película anterior, el hecho evidente de que los guionistas poco saben o quieren saber del tebeo de superhéroes: así, ni Superman ni sus tres enemigos tienen el menor problema en sacarse poderes de la manga allí donde la situación lo requiera. Por no mencionar agujeros argumentales por los que cabría un planeta entero: una vez que Superman renuncia a sus poderes ¿cómo se las apañan él y Lois para regresar del Polo Norte a Metrópolis? O mejor aún, ¿cómo se las arregla Clark para volver caminando a la Fortaleza de la Soledad en el espacio de unos pocos días y sin morirse de frío e inanición ahora que es un simple mortal?

La película se salva, sin embargo, por la ternura, no exenta de humor, con la que explora la personalidad de Clark Kent y su amor por Lois Lane. Es curioso, por cierto, que en el guión original, el momento en que Lois descubre la identidad secreta de Superman estuviera narrado de otro modo, mucho más ingenioso, aunque menos intimista que lo que pasó finalmente a la pantalla. (Podemos ver la secuencia original en una de las pruebas de cámara que se incluyen en los extras de la película anterior).

Por otro lado Superman II tiene uno de los mejores momentos de la saga: la lucha entre el Hombre de Acero y los tres supervillanos usando las calles de Manhattan (perdón, Metrópolis) como campo de batalla. Un auténtico tour de force de efectos especiales muy bien resuelto que, de paso, debió financiar media película, vista la cantidad de publicidad que llena la pantalla en esos momentos.

Estamos, pues, ante una producción irregular que junto a grandes momentos incorpora otros prescindibles e incluso torpes. A eso podemos unir el hecho de que la historia traiciona la personalidad original de Superman, al incumplir su juramento de no quitar jamás una vida (permite que los tres supervillanos se congelen en el Polo Norte, una vez perdidos sus poderes) o hacer que Clark se tome la revancha contra un matón barato que lo había apalizado cuando era un humano normal.

Pese a todo la película es aún una digna secuela del primer Superman y se deja ver con agrado. Algo que no ocurriría con la siguiente entrega de la serie (pese a algunas secuencias impagables cuando Superman se vuelve “malo” o la antológica y extraordinaria pelea en el cementerio de coches entre Kent y Superman) por no decir nada de ese engendro que es Superman IV: en busca de la paz, donde la Cannon entra en danza después de haber comprado los derechos del personaje a los Salkind y, siguiendo la tónica habitual de la productora, realizan una película cutre, baratona y mal llevada, de la que apenas podemos salvar una interesante premisa argumental (obra del propio Reeve) mal resuelta en el guión definitivo.

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